El cambio de hora depende de una donostiarra

Beatriz Muñoz González es profesora de Sociología en la Universidad de Extremadura y forma parte de un grupo multidisciplinar de expertos que tomará la decisión

La donostiarra Beatriz Muñoz, en la puerta de su despacho de la facultad de Formación del Profesorado./L. CORDERO
La donostiarra Beatriz Muñoz, en la puerta de su despacho de la facultad de Formación del Profesorado. / L. CORDERO
JOSÉ M. MARTÍN

Beatriz Muñoz González (San Sebastián, 1965) es una de las expertas a las que el Gobierno ha encargado estudiar qué horario nos conviene más, una vez que la Unión Europea ha abierto la posibilidad de dejarlo igual para todo el año, sin los habituales cambios de otoño y primavera. A esta profesora universitaria afincada en Extremadura le tocará aportar el punto de vista de la Educación: «Expondré qué consecuencias tiene la hora en el ámbito educativo». Prefiere no revelar la postura inicial que llevará a la comisión que comenzará a trabajar de manera inminente. «Lo más razonable es esperar al trabajo en común que se desarrolle, ya que siempre nos ayuda a analizar y pensar mejor», señala

Muñoz González vivió sus primeros años en Donostia, seguidamente su familia experimentó numerosos cambios de residencia debido al trabajo de su padre, ingeniero técnico de Obras Públicas. Además de en San Sebastián, ha vivido en Bilbao, Badajoz o Madrid, por lo que aprendió a adaptarse a coyunturas diferentes. «No sé si eso puedo haber influido en la elección de mi trayectoria profesional o de mi formación», valora.

Tras estudiar en Madrid, esta licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense. Es doctora por la Universidad de Extremadura y en la actualidad, imparte docencia en las facultades de Formación del Profesorado y de Ciencias del Deporte: sociología de la Educación, Sociología de las Relaciones de Género y el Máster de Investigación, en la primera, y Sociología del Deporte y la Actividad Física, en la segunda. «Al igual que viví de forma normal los traslados en mi infancia, estar en dos centros es algo que me gusta mucho», expone.

Su despacho está presidido por una gran reproducción de una fotografía antigua en la que se puede ver a una mujer leyendo sentada sobre una escalera. Sonríe cuando se gira a mirarla y explica que para ella se trata de una metáfora. «Está rodeada de libros y leyendo en un lugar que no es seguro, pero el interés y la voracidad por leer y, quién sabe si por aprender, le hace seguir haciéndolo», dice.

Muñoz también prefiere la lectura a otros entretenimientos. En el tiempo que le dejan libre los artículos científicos relacionados con su profesión está leyendo 'Historia de España', de Raymond Carr. Sin embargo, es consciente de la influencia de la televisión en la sociedad actual y utiliza fragmentos de programas durante sus clases.

En sus clases trabaja mucho la brecha generacional, que cada vez es más amplia con sus alumnos. «La relación con la gente joven te pone los pies en la tierra, y sin ella sería una persona de 53 años con un conocimiento de la realidad diferente; el contacto con la juventud me hace conocer que hay otros mundos y me ayuda como persona y como socióloga», afirma.

El objetivo del comité

Este sanedrín está formado por nueve mujeres y cuatro hombres, que expondrán los pros y los contras de adoptar el horario de invierno o de verano todo el año, o de mantener a España entre los países que se mantengan, como en las últimas décadas, moviendo las manecillas del reloj el último domingo de marzo y el último de octubre. La Comisión Europea ha puesto fecha: seis meses. El del próximo día 28 de octubre podría ser el último cambio. En principio, el horario de invierno parte con ventaja.

Con más de 20 años de experiencia en la Universidad es una firme defensora de la juventud actual y sale al paso de las críticas que recibe. «Los alumnos son distintos ahora porque son productos sociales», indica, a la vez que se niega a admitir que los jóvenes sean más pasivos o los universitarios más inmaduros. «El contexto social cambia y no se pueden comparar épocas. Yo estudié en la Complutense de Madrid en los 80, cuando el estado de la Facultad de Ciencias Políticas era de constante movilización. Cualquier cosa comparado con eso era la desidia. Como estudiante viví la transición y la movida madrileña», reconoce.

En este sentido, sí señala que el conjunto de la sociedad es, en general, menos reivindicativa, por lo que no entiende que solo se responsabilice de ello a los jóvenes.

Muñoz se define como feminista y entiende que hay muchas diferencias entre la igualdad real y la formal, y que nos falta mucho para llegar a la primera. «Habrá algún resquicio legal, pero ahí están las leyes», comenta, añadiendo que hemos avanzado mucho y que hay indicadores que así lo dicen.

Madrugadora

Sus días empiezan temprano. «Muy temprano», puntualiza. Raro es el día que se levanta más tarde de las seis de la mañana. Aprovecha las primeras horas de cada jornada para enviar correos electrónicos o escribir. «Rindo mucho a esas horas», expone al ser cuestionada por esa discrepancia entre su horario vital y el horario laboral. «Hay quien hace esas tareas a las nueve o las diez de la noche, y yo a esas horas estoy descansando, pero hay mucha gente que emplea tiempo a aspectos relacionados con el trabajo fuera del horario laboral y,en el ámbito de la universidad, mucha más», justifica.

De momento no puede avanzar nada sobre el desarrollo de la comisión del cambio de hora. «Supongo que nos convocarán pronto para explicarnos los objetivos concretos, el procedimiento de trabajo y los plazos», detalla esta socióloga que ya tiene experiencia previa en grupos de trabajo similares.

Con anterioridad participó en la elaboración del anteproyecto de ley de Igualdad y Contra la Violencia de Género de Extremadura-«que se plasmó en la ley de Igualdad», remarca- y en un grupo que trabajó en una propuesta de modificación del modelo de financiación autonómica. «Ambas tareas fueron muy enriquecedoras en lo personal, porque pones tu conocimiento académico al servicio de la sociedad», informa, apostillando que los sociólogos pueden aportar a estos equipos multidisciplinares «la competencia que tienen en el manejo de datos, en el domino de categorías de análisis y en ser capaz de poner en relación datos y categorías», concluye.

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