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El balcón de los Pirineos

El observatorio de Pic du Midi, el más alto de Europa (2.877 m), lleva 140 años contemplando las estrellas. Está en el lado francés pero se ven el faro de Biarritz y el resplandor de Barcelona

Los más audaces esquiadores se atreven con un descenso fuera de pista desde el observatorio de Pic du Midi. /r. c.
Los más audaces esquiadores se atreven con un descenso fuera de pista desde el observatorio de Pic du Midi. / r. c.
FERNANDO MIÑANA

Todo empieza en La Mongie, en la mítica subida al santuario ciclista del Tourmalet, donde hace frío a primera hora de la mañana y donde algunas placas de hielo desaconsejan extasiarse con las exuberantes montañas que despuntan por donde mires. Desde allí, en el corazón de los Altos Pirineos, en el flanco francés de la cordillera, sale el teleférico que, en quince minutos, subirá, en un vuelo sobrecogedor, a una velocidad de 43 km/h, hasta Pic du Midi, a 2.877 metros de altitud, donde se encuentra el observatorio astronómico más alto de Europa. Esta imponente atalaya, con 300 kilómetros de los Pirineos serrando el horizonte, es un balcón panorámico de día que alcanza a vislumbrar los picos del Aneto o el Monte Perdido, ya en España, y un ojo de noche que escruta el cielo infinito y sus secretos. Aunque también puede invertirse el orden y atisbar en la oscuridad el faro de Biarritz o el resplandor de ciudades como Barcelona o Zaragoza.

 

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