«El antideslizante ya cambió el encierro, con estos bueyes han acabado con él»

Algunos mozos protagonizaron una sentada para mostrar su rechazo al modo en el que han transcurrido los últimos encierros. :: j/JON BASTERRA
Algunos mozos protagonizaron una sentada para mostrar su rechazo al modo en el que han transcurrido los últimos encierros. :: j / JON BASTERRA

Varios corredores hacen una sentada minutos antes de empezar la carrera para protestar por el papel de los cabestros, que impiden a los mozos 'coger toro'

ANA CHUECA

Los corredores del encierro de San Fermín dicen basta. Piden ser escuchados. No están de acuerdo con la deriva que han tomado los últimos encierros: los bueyes llevan un ritmo vertiginoso y lideran la manada, impidiendo a los mozos acercarse al toro. Argumentan que con el excesivo entrenamiento de los cabestros, unido a los problemas ya existentes del antideslizante y la masificación, no se puede correr y que se está desvirtuando la esencia de los encierros.

El debate está en los adoquines. Y la indignación de algunos llevó ayer a varios corredores a difundir, antes del encierro, un comunicado en el que animaban al resto a hacer una sentada de tres minutos en su tramo antes de salir a correr. «Basta de bueyes entrenados y ocupando el espacio del toro. Basta de toros con un entrenamiento a ir en manada, basta de antideslizante», rezaba la nota. Y hacían un llamamiento a la acción: «Si no hacemos nada, este será el encierro que dejaremos a nuestros hijos y poco a poco desaparecerá. Tenemos algo único, defendámoslo».

Ander Danborena, Félix Laparte, Edgar Verde y Mikel Murguiondo son algunos de los corredores habituales de Pamplona que se suman a la indignación del colectivo, aunque ayer no participaron en la sentada. «El ritmo que llevan es una locura, los últimos encierros no han pasado de dos minutos», se queja Danborena. «Aunque consigas alcanzar el ritmo de la manada y ponerte a su altura, no sirve», añade. «No coges toro porque está arropado por la manada y al manso no te puedes acercar porque te arrolla».

La opción de dejar pasar los bueyes y meterse de lado tampoco funciona en todos los tramos. Murguiondo, que corre en la cuesta de Santo Domingo, asegura que ahí «solo se puede correr con lo que viene delante, por lo que si en la salida los bueyes van por delante no hay nada que hacer».

Los cuatro coinciden en que el problema no solo tiene que ver con poder o no seguir el ritmo o estar lo suficientemente en forma y preparados para ponerse delante del toro, como han indicado otros. Tampoco creen que el encierro pueda llegar a ser más seguro si es más exigente con los corredores, ya que el problema de la masificación continuaría. «Cuanto menos peligro tiene el encierro más fomentan que la gente sin experiencia entre a correr», sostiene Danborena.

«No me parece mal la protesta, pero sí que se diga que el encierro se ha desnaturalizado» Chapu Apaolaza

«Cuanto menos peligro tiene el encierro más fomentan que la gente sin experiencia entre a correr» Ander Danborena

«El encierro tiene que volver a ser lo que ha sido toda la vida, un festejo del pueblo y para el pueblo» Mikel Murguiondo

Laparte razona que «no se puede pedir seguridad cuando el encierro se trata de correr delante de una manada con seis toros y seis cabestros que aunque no guste pensarlo, te pueden quitar la vida. Por mucha seguridad que pongas, son toros».

«El encierro tiene que volver a ser lo se ha sido toda la vida», pide Murgiondo. «Un festejo del pueblo y para el pueblo, sin protagonismo, sin televisión, sin antideslizante y con el toro como eje de la fiesta», claudica Murguiondo.

En contra

Los corredores piden sentarse a hablar con el Ayuntamiento y con la Casa de la Misericordia, a quienes consideran responsables. Enrique Maya, alcalde de Pamplona, ante la sentada de ayer se mostró «más que dispuesto a hablar» sobre la polémica de los cabestros, «pero prioriza la seguridad». Aunque sobre el antideslizante se pronunció de forma tajante: «Algo que está funcionando yo no voy a cambiarlo».

Precisamente esta es otra de las quejas de los corredores. El antideslizante también provoca que la manada no se parta en ningún punto. «Los bueyes cada vez hacen la curva de mercaderes más cerrada y los toros no se caen por el antideslizante, por lo que la manada siempre va unida», explica Danborena. «El antideslizante ya cambió el encierro, con estos bueyes ya lo han acabado», claudica.

Edgar Verde, corredor del tramo de Estafeta, recuerda como cuando él era niño «la manda acostumbraba a llegar unida a la curva de mercaderes, y a partir de ahí 'nacía' un segundo encierro completamente distinto, de manada estirada y separada. Hemos pasado de esto a manadas de toros y mansos donde encontrar un hueco está muy cotizado».

Otros corredores, como el conocido Chapu Apaolaza, comparten las quejas y peticiones. En cualquier caso, Apaolaza opina que se está exagerando con los términos. «Yo no protesto. El resto que haga lo que quiera. No me parece mal la protesta, pero sí que se diga que el encierro se ha desnaturalizado», manifiesta el corredor donostiarra.

También reconoce que «hay un poco menos de huecos, son encierros más rápidos y con algún toro vuelto menos, pero la esencia permanece. La historia es la misma: gente que va a sentirse vivo delante de unos pitones. Y eso es un milagro que no se puede medir con cronómetro». Asimismo, añade que «no estaría mal cambiar algún cabestro y probar con el antideslizante. Con pequeños cambios se puede contentar a todo el mundo».