El menor tutelado de Vitoria admite el ataque sexual e ingresa en Zumarraga

Cientos de personas secundaron ayer la concentración de repulsa a la agresión sexual en el Ayuntamiento de Vitoria. / IGOR AIZPURU
Cientos de personas secundaron ayer la concentración de repulsa a la agresión sexual en el Ayuntamiento de Vitoria. / IGOR AIZPURU

El informe forense detectó «varios arañazos» en diversas partes del cuerpo de la adolescente, alguno en zonas íntimas

DAVID GONZÁLEZ VITORIA.

El supuesto autor de la agresión sexual en Vitoriaa una menor la madrugada del miércoles ha empezado a constatar las consecuencias. Este 'mena' (acrónimo de menor extranjero no acompañado) acogido por la Diputación de Álava pasó en la mañana de ayer por la Fiscalía de Menores de Vitoria, que decretó su ingreso en un centro Ibaiondo de Zumarraga, una cárcel para menores, donde las reglas de convivencia son más severas que las existentes en el centro foral Bideberria, su hogar en Vitoria.

Según ha podido saber este periódico, la medida restrictiva se tomó tras la declaración del joven por unos hechos ocurridos en el parque de La Florida de Vitoria . No en vano, éste presuntamente admitió haber separado a la chica de sus dos amigas con la intención de abusar de ella. Aunque dispuso de muy poco tiempo -entre la llamada de auxilio de las compañeras de la víctima y su localización por agentes de la Ertzaintza pasaron «unos diez minutos»-, el informe forense detectó «varios arañazos» en diversas partes del cuerpo de la adolescente. Alguno en zonas íntimas.

Esta evidencia, unida al testimonio autoinculpatorio, fueron determinantes en la decisión judicial sobre este supuesto ataque sexual. Por su condición de menor de edad, en ningún momento se valoró ingreso alguno en prisión, como así hubiera ocurrido de ser adulto.

Quedaría todavía una nueva testifical de la víctima con el fin de clarificar los interrogantes aún abiertos alrededor de este ataque nocturno. Durante la interposición de la denuncia, la menor de edad alegó «no recordar nada» debido a la ingesta de alcohol. De hecho, fueron sus dos amigas, las que dieron la voz de alarma, quienes hablaron de posible «violación», tanto en la primera comunicación de alerta como en el hospital al que fue derivada.

Este caso, que empañó el cierre de las fiestas de La Blanca de Vitoria, aún podría ampliar su número de implicados. La Ertzaintza investiga la posible relación de otro menor tutelado por la administración foral.

Aviso telefónico

Según ha sabido este periódico, la Ertzaintza tuvo conocimiento del episodio a través de una comunicación telefónica. Una adolescente alertó al operador de que habían perdido a su compañera en el parque de La Florida de Vitoria. La última vez que la vieron, señaló, iba «en compañía» de un joven perteneciente a una cuadrilla de «cinco varones» que las habrían seguido e «intentado tocar». También alertaron de una posible «violación».

Ante semejante anuncio, agentes uniformados se personaron en el parque. Se entrevistaron con la demandante y con la otra chica que la acompañaba. Apenas diez minutos después localizaron a la desaparecida al lado del hotel NH Canciller Ayala. Estaba junto al presunto agresor. Ella fue trasladada al Hospital Santiago de Vitoria. Mientras, los ertzainas cogieron todos los datos personales al chico, quien supuestamente se mostró colaborativo. También se identificó a un compañero suyo. Ambos son menores extranjeros no acompañados ('menas') tutelados por la Diputación alavesa en el centro foral Bideberria.

Sin recuerdos de lo ocurrido

En el hospital Santiago, el entorno de la supuesta víctima volvió a referirse a la posible «violación», por lo que los médicos decidieron activar el protocolo existente para estos casos. La evacuaron a Txagorritxu. Allí, la exploración forense detectó «varios arañazos». Quedó por ver cuándo o cómo se produjeron. De ahí, sostienen medios policiales, que todas las miradas se centraron en la menor.

Sin embargo, durante su primera toma de declaración, la chica manifestó «no recordar nada» de lo ocurrido, por lo que la Ertzaintza -en este caso, el grupo 6, una unidad especializada- decidió aplazar cualquier movimiento hasta obtener más evidencias acerca de esta supuesta agresión sexual. «Con el paso de las horas, las víctimas suelen recordar detalles que en un primer momento se les puede pasar», comparten medios policiales.

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