3.000 personas logran visitar este domingo el portaaviones y otras tantas se quedan fuera

Visita al Porta aviones Juan Carlos I./Luis Ángel Gómez
Visita al Porta aviones Juan Carlos I. / Luis Ángel Gómez

A las 12.10 horas ha entrado el último grupo de curiosos a la terminal cuyo atraque ha creado una expectación que ha superado todas las previsiones

El 'Juan Carlos I' se despide este domingo de Getxo, pero a lo grande. Unas 3.000 personas han logrado meterse en sus entrañas y otras tantas se han quedado con la miel en los labios a lo largo de la mañana de este domingo. Las colas de curiosos para intentar ver las tripas del portaaviones han sido más largas que las del sábado, y eso que solo se ha podido entrar hasta las 12.10 horas. En ese momento, se ha cerrado el acceso a la terminal de cruceros tras la entrada del último grupo de curiosos a este espacio.

«Cuatro horas para nada», se quejaban en la gigantesca cola al recibir el aviso de que ya no podría entrar. El malestar era patente entre los presentes y algunos han hecho amago de acercarse a protestar a los agentes que custodian la zona. La Policía Naval le ha dicho a la gente que, dada la acogida, esperan volver pronto. Y la Armada ha dado las gracias a través de Twitter a los que se han acercado a visitarlo.

Ni la dotación del barco, compuesta por 400 militares, se lo esperaba. «Solemos ser muy bien recibidos allá donde vamos, pero esta está siendo una acogida espectacular. Nos sentimos super arropados y queridos por la sociedad de Bizkaia», reconocía Carlos Sánchez Riezu, teniente de navío, de 31 años.

Las cifras de este sábado fueron de escándalo: 7.500 personas llegadas desde todas partes conocieron las entrañas del portaaviones. Hasta familias de comunidades vecinas, como Navarra o Cantabria, se acercaron para ver de cerca a este coloso de los mares, que también sedujo a ancianos, estudiantes... Hasta la fecha, el récord lo tenía Motril, donde lo visitaron 7.000 en un solo día. En Getxo, la jornada de puertas abiertas iba a prolongarse de diez de la mañana a seis de la tarde. Pero los responsables tuvieron que alargar el horario y permitieron el acceso al último grupo al filo de las siete menos cuarto. Unas 400 personas se quedaron sin poder ver el interior del buque militar más grande fabricado en El Ferrol: de 232 metros de eslora y 57 de manga en su punto más ancho.