«Un bebé nace predispuesto al idioma de la madre»

Borja Agudo. /
Borja Agudo.

«No sabemos si hay un límite al número de lenguas que puede aprender un niño», dice el experto David Lewkowicz

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Nació en Polonia en una familia judía que emigró a Estados Unidos cuando él tenía 13 años, y su esposa es francocanadiense. David Lewkowicz, psicólogo de Universidad del Noreste, habla polaco, yiddish, inglés y francés -lengua en la que se comunican él y su mujer-, y entiende español. La entrevista se celebra en un descanso del taller sobre desarrollo del lenguaje infantil que, organizado por el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) y la Universidad del País Vasco, se celebra en Bilbao. Participan en el encuentro 150 científicos de todo el mundo. Uno de ellos, la psicolingüísta rusa Natalia Kartushina, del BCBL, hace de intérprete.

- ¿El cerebro de un bebé es un libro en blanco o viene preprogramado para el lenguaje?

- Ninguna de las dos cosas. La respuesta es mucho más complicada. El sistema nervioso central se desarrolla antes del nacimiento y es muy importante la experiencia del niño anterior al nacimiento.

- ¿Cómo la adquiere?

- Durante el tercer trimestre de la gestación, el feto puede oír porque ya funciona su sistema auditivo.

- ¿Por eso nace con inclinación al idioma de la madre y del padre?

- De la madre. Se ha comparado en experimentos el efecto de la voz de la madre y del padre en el feto, y la del padre no es tan efectiva.

- No somos importantes para eso...

- ¡Qué lástima! (en español y entre risas). Es porque en el caso de la madre no sólo oye su voz por el aire, sino que el sonido también se transmite por los huesos. Y, además -y esto es hipotético-, el estado de humor y hormonal de la madre afecta al niño, que vive las mismas emociones que ella y, por eso, le presta más atención cuando habla.

- ¿Un bebé cuya madre hable ruso aprenderá más fácil esa lengua?

- Sí. El feto percibe en el útero no el lenguaje, sino su ritmo, y el del ruso es muy distinto al del español. Por eso ese niño estará más predispuesto a procesar el ritmo del ruso que el de otro idioma.

- Hay niños que hablan dos o tres idomas. ¿Cómo es posible eso? ¿Por qué perdemos esa habilidad?

- Nuestro cerebro es muy maleable. Cuando un niño es muy pequeño, su cerebro puede tomar muchas direcciones diferentes que explorar. Luego, con el desarrollo, se especializa y ya no es tan maleable. Ser experto en algo tiene su precio: dejas a un lado otras habilidades.

- ¿Cómo aprende un niño a hablar?

- La cara y la voz desempeñan un papel fundamental. La información visual y auditiva juntas ayudan al niño a aprender el idioma. También son muy importantes la interacción social y las respuestas inmediatas de mamá y papá. Que mamá y papá respondan literalmente al bebé le ayuda mucho. Sabemos que, cuánto más hablen los padres al niño, más rico será su vocabulario y mejor otras habilidades cognitivas.

- ¿Cuántos idiomas puede aprender un niño sin problemas?

- Mi hija de 5 años habla ruso, español, francés, inglés y euskera (dice la traductora).

- ¡Guau! ¿De verdad? Yo hablo cuatro. Amo los idiomas. A mi cerebro le apasionan. No sabemos si hay un límite al número de idiomas que puede aprender un niño.

- Si uno sabe tres o cuatro, ¿es más fácil aprender de adulto otros?

- Para mí, sí (en español). ¿Para ti? (pregunta a la traductora, que asiente). Esto da lugar a una pregunta fascinante: ¿gente como nosotros tiene una habilidad especial para los idiomas o, como aprendimos uno o dos, eso nos facilita las cosas?

- ¿El bilingüísmo tiene ventajas más allá de hablar dos idiomas?

- Sólo hay un estudio que sostiene que los bebés bilingües son mejores en funciones de control ejecutivo. Pero hay mucha controversia. Nada es gratis. Si nos especializamos en algo, tenemos que pagar un precio porque nuestro sistema cognitivo es limitado. Podemos ser muy buenos en una cosa y no tan buenos en otras.