El mensaje, completo

Actualmente, se dice que el movimiento en favor del euskera se ha estabilizado, tras la regeneración llevada a cabo durante los últimos cuarenta años mediante la alfabetización, la euskaldunización, las ikastolas, el euskera unificado, la literatura, la prensa escrita, la radio, la televisión y abundantes ediciones de Korrika; es decir, que tras haber dado grandes pasos en el camino hacia la normalización, el deseo colectivo de poder vivir en euskera se ha estancado en una especie de normalidad.

Sin embargo, actuar a favor del euskera sigue siendo actuar en contra de la normalidad. Aún hoy, aquellas personas que deseamos vivir en euskera, nos vemos obligadas a hacer filigranas. Llevamos varias generaciones reuniéndonos y actuando desde las bases, resistiendo, haciendo frente a los sedantes culturales y obstáculos políticos impuestos desde altas instancias. Tenemos un buen motivo: un tesoro particular con valor universal, y es que la vida se refleja en la lengua como en un espejo.

Cualquier persona y comunidad se ve reflejada en su lengua, aunque sea de manera inconsciente, y una lengua castigada es como un espejo roto. Cuando un idioma desaparece, todo el mundo pierde una forma singular de ver y explicar la vida. Posee valor cuando es el nuestro, pero también cuando lo es de otras personas. El euskera, como cualquier otra lengua, es un tesoro universal, porque es de todos y todas, porque no se agota y porque es gratuito.

En esta época en la que todo se privatiza, nuestra lengua nos pertenece a todos y todas. A diferencia de casi todas las cosas que hoy día, una vez utilizadas, se desechan, es inagotable. La utilizamos de forma gratuita, cuando pagamos por casi todo lo demás. El euskera es para todos y todas, pero reside en el fuero interno de cada persona. ¿Vamos a mantenerlo oculto en algún agujero oscuro, como si fuera un tesoro robado? ¿No te das cuenta de que al despertarte por las mañanas puedes sentirlo en tus labios como una dulce gota de miel?

Joseba Sarrionandia