Emakunde alerta de que el miedo de las mujeres a ser agredidas en la calle limita su libertad

Presentación del estudio de Emakunde con la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y la coautora del trabajo María Rodo de Zárate. /
Presentación del estudio de Emakunde con la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y la coautora del trabajo María Rodo de Zárate.

Destaca que este temor es otra forma de «discriminación», pero avisa de que no debe «invisibilizar» la violencia en el ámbito privado

EUROPA PRESSvitoria

Un estudio elaborado por Emakunde alerta de que el miedo de las mujeres a sufrir una agresión sexual en el espacio público es una forma de "discriminación" en sí mismo, dado que restringe su libertad de movimiento y genera un malestar emocional "sistemático".

La primera conclusión es que el mero hecho de sentir miedo en determinadas situaciones, como un lugar oscuro o poco transitado, «supone en sí mismo una violencia de género». Así lo ha afirmado María Rodó, quien se ha encargado de realizar la investigación.

El trabajo del Instituto Vasco de la Mujer, elaborado a partir de un proceso participativo con 70 jóvenes de Barakaldo, Hernani y Vitoria, alerta de la importancia de evitar que las agresiones a mujeres en la calle les genere una "revictimización", limitando sus libertades, y oculte la violencia que puedan sufrir en espacios privados.

El estudio, titulado '¿La calle es mía? Poder, miedo y estrategias de empodereamiento de mujeres jóvenes en un espacio público hostil', ha sido elaborado por María Rodó de Zárate y por Jordi Estivill i Castany.

El trabajo se ha presentado este miércoles en Vitoria, en un acto en el que ha estado presente la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y la coautora del trabajo María Rodo de Zárate.

El miedo a las agresiones en el espacio público es compartido por chicas y chicos, cuyo temor --en ambos casos-- se focaliza en la violencia que puedan sufrir por parte de un agresor masculino.

Combatir la falta de igualdad

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, cree que agresiones sexuales como la cometida contra una menor en Leioa evidencian la necesidad de "combatir la raíz del problema" que supone "la falta de igualdad".

La agresión se produjo durante la madrugada de este pasado martes en el barrio de Elexalde de la localidad vizcaína. El supuesto autor, un joven ha quedado en libertad con cargos tras pasar ante el juez.

En una rueda de prensa celebrada en Vitoria, Landaida, que nada más conocer la noticia se puso en contacto con el Ayuntamiento de Leioa, ha manifestado su "rotunda condena" ante esta nueva agresión, así como su apoyo a la menor y a su familia.

La directora de Emakunde ha recordado que los últimos datos del Departamento vasco de Seguridad relativos a las agresiones sexuales reflejaban un descenso interanual del 13% entre enero y septiembre de 2016, pero ha añadido que "hechos como éste evidencian la necesidad de seguir trabajando para combatir la raíz del problema, la falta de igualdad". "La falta de igualdad es un problema estructural, y abordarlo compete al conjunto de la sociedad e instituciones", ha manifestado.

Por otra parte, Izaskun Landaida ha destacado el hecho de que el suceso se haya "denunciado rápido, ha permitido poner en marcha los protocolos de la Ertzaintza y el Ayuntamiento".

Causas del miedo

Las mujeres temen el abuso, la agresión sexual y la violación; y su miedo aumenta a medida que su cuerpo alcanza la madurez y se ven a sí mismas "vulnerables a las agresiones sexuales" debido a que sus físicos "son leídos como femeninos".

En el caso de los hombres jóvenes, temen ser atracados y una posible agresión física extrema. Este temor, al contrario que ocurre con las mujeres, disminuye a medida que van creciendo y asumiendo --según el informe-- el 'rol masculino' de "dar miedo y no tenerlo".

Los autores del trabajo destacan que existe una socialización y transmisión "clara" del miedo de las chicas, algo que se realiza a través de los límites que les ponen en la familia y de los comentarios que se realizan en casa y en la sociedad en general.

"Desde pequeñas se les muestra el espacio público como algo peligroso y donde deben tomar grandes precauciones. Les dicen que vayan con cuidado, que no vayan solas; que no vayan 'provocando' o vestidas según cómo", indica el estudio. El trabajo subraya que en el caso de los chicos, no existen mensajes de este tipo.

Recomendaciones

Los autores del trabajo consideran que el propio miedo de las chicas a ser agredidas en el espacio físico es una forma de "discriminación" en sí mismo. Por ese motivo, aunque destacan la importancia de adoptar medidas para prevenir las agresiones, consideran que esto debe ser compatible con evitar las "restricciones de movimiento" de las mujeres. Asimismo, consideran que este tipo de violencia no debe "invisibilizar" la que pueden sufrir las mujeres en el ámbito privado.

María Rodo ha realizado una serie de recomendaciones para abordar este problema. Entre ellas, ha citado la necesidad de impulsar campañas de concienciación contra el acoso y las agresiones sexistas, difundir estrategias contra el miedo (cursos de autodefensa, por ejemplo), formar a los jóvenes sobre los "limites" en las relaciones o sobre el concepto de "consentimiento", el tratamiento informativo "riguroso" de este problema o realizar acciones en el ámbito de la planificación urbanística para evitar los espacios potencialmente peligrosos.

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