Homeopatía, la controversia recurrente

En farmacia. Algunos de los medicamentos homeopáticos más populares que se venden en las farmacias./
En farmacia. Algunos de los medicamentos homeopáticos más populares que se venden en las farmacias.

La supresión del máster de la Universidad de Barcelona vuelve a enfrentar a sus detractores y defensores

ANE URDANGARINSAN SEBASTIÁN.

La decisión de la Universidad de Barcelona de suprimir el máster de homeopatía que impartía desde 2004, tras un informe desfavorable de la Facultad de Medicina «por falta de base científica», ha vuelto a reabrir un debate recurrente que en los últimos días ha derivado casi, o sin casi, en guerra abierta. Detractores y defensores esgrimen sus argumentos sobre un «método terapéutico» que wikipedia define como «pseudociencia» y al que, sin demasiado temor a meter la pata, seguramente ha recurrido algún conocido o usted mismo. No hay cifras exactas, pero médicos homeópatas aseguran que Gipuzkoa y Cataluña es donde más homeopatía se usa por su cercanía con Francia, país con gran tradición. Según el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Gipuzkoa, el País Vasco se sitúa entre las cinco primeras comunidades donde más homeopatía se consume. Su secretaria técnica, Estíbaliz Goyenechea, añade que «los estudios publicados muestran que la demanda es creciente en los últimos años, aunque pienso que esta tendencia irá descendiendo, debido a la controversia sobre su eficacia».

Juan Ignacio Pérez, catedrático en Fisiología y director de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU, de la que fue rector, considera que ese máster «no se debería haber implantado nunca» porque «este tipo de terapias no deberían tener cobertura académica». La «clave», señala, está en que «normalmente» este tipo de estudios son «una fuente de ingresos» para la universidad. Además, «hay intereses de empresas», de fabricantes de productos homeopáticos, «como Boiron y la cátedra de la Universidad de Zaragoza» (duró entre 2010 y 2014) para «apoyar estas iniciativas que den una respetabilidad que de otra forma no tendrían».

Pérez subraya que «no hay ningún trabajo científico aceptable como tal por los estándares de la comunidad científica que avale» la homeopatía. «Esto es un dato». El catedrático pone sobre la mesa el principal argumento de los detractores de la homeopatía, a la vez que destaca que «cada vez hay más estudios hechos por gobiernos y entidades de salud importantes, como Reino Unido o Australia, que no han encontrado ningún producto que provoque un efecto distinto al placebo. Por lo tanto, no está justificado que se comercialicen, se prescriban y se dispensen».

la homeopatía: ¿Qué es?

Fue creado en 1796 por el alemán Samuel Hahnemann basado en que «lo similar cura lo similar».

Ley de la similitud: Dice que la misma sustancia que tiene la capacidad de producir síntomas en una persona sana puede curarlos en una persona enferma si se administra en dosis infinitesimales.

Los medicamentos homeopáticos «no tienen prácticamente efectos secundarios ni contraindicaciones», subrayan quienes practican la homeopatía. Se puede tratar a embarazadas, niños y ancianos. También se emplea en veterinaria.

No trata las enfermedades, sino a los enfermos. Su objetivo es conseguir el equilibrio natural del organismo y la curación global del paciente, no solo de la dolencia.

El farmacéutico Miguel Ángel Gastelurrutia explica que «dado que en su composición solo hay agua y azúcar, si no hay problemas en la fabricación» estos remedios «son seguros. Dejan de serlo cuando se utilizan sustituyendo a un tratamiento médico que ha demostrado eficacia y seguridad». Placebo o agua con azúcar, dicen en un lado. En el otro, los homeópatas explican el «principio de similitud», y es que «la misma sustancia que tiene la capacidad de producir síntomas en una persona sana puede curarlos en una persona enferma si se administra en dosis infinitesimales». Por ejemplo, la cebolla cruda provoca lagrimeo y moqueo. Entonces, un remedio preparado a base de cebolla, Allium cepa, puede tratar a los pacientes que presenten esos síntomas, si padecen una crisis de rinitis alérgica con secreciones irritantes y fluidas. Todo ello en procesos de sucesivas disoluciones de la sustancia original «sin prácticamente efectos secundarios».

Unos remedios que, recuerda el catedrático de la UPV/EHU, «no tienen que superar los controles y prácticamente no tienen gastos en I+D en comparación con el desarrollo de un fármaco convencional, por lo que resultan muchísimo más baratos. Aunque sean más baratos, generan unas ganancias impresionantes», añade el autor de este tuit: «Con la #homeopatía ganan las empresas que la producen, las farmacias que la dispensan, quienes la prescriben y ha ganado alguna universidad».

El divulgador científico José Miguel Mulet, doctor en bioquímica y biología molecular, es uno de los principales azotes de la homeopatía, a la que dirige muchos de sus dardos en el libro 'Medicina sin engaños'. Mulet se «alegra» por la retirada del máster, «y lo que más me sorprende es que haya partido de un alumno que ha iniciado una recogida de firmas porque decía lo obvio, que era una vergüenza que una universidad diera un título de algo sin base científica. Eso induce al engaño, porque te hacen creer que es algo serio cuando realmente no lo es».

¿Y todos los ciudadanos que afirman que la homeopatía les va bien, les funciona? «Perfecto, yo tenía una tía que cuando tenía dolor de cabeza le funcionaba rezar el rosario», dice. «El problema es que si una persona tiene un cáncer le dan quimioterapia no porque alguien diga que le funciona, sino porque han hechos ensayos clínicos y se ha demostrado que efectivamente funciona. ¿Cuál es el problema de la homeopatía? Que por mucha gente que diga que le va bien, cuando se han hecho pruebas con controles nunca ha funcionado más allá del placebo. Lo cual no deja de ser lógico, porque la homeopatía se basa en diluir, diluir hasta que solamente queda agua», apostilla. «Durante estos 200 años hemos descubierto vacunas para la polio o la viruela, antibióticos contra las infecciones, quimioterapia contra el cáncer... ¿Qué enfermedad curamos con homeopatía?», se pregunta.

El bioquímico hace también hincapié en lo que considera una «estrategia perversa» por la que «antes se hablaba de terapias alternativas y ahora se llaman complementarias, que es una forma de seguir haciendo caja y cubrirse un poco más las espaldas, porque si no funciona pueden decir 'es que tú también estabas utilizando la oficial, que a veces falla', y si funciona dicen '¿ves cómo funcionaba?' Siempre ganan. Ahora hablan de medicina integrativa».

A favor

«Si no fuera eficaz, ¿países como Francia, Alemania o Suiza lo subvencionarían?»

«Es efectiva si está bien prescrita, está avalada y bien documentada a lo largo de 200 años»

«Soy médico, y si hace falta receto antibióticos, pero también puedo evitar su uso abusivo»

En contra

«Es un proceso ilusorio, sin base científica. El efecto placebo existe y entra ahí»

«Es seguro porque solo es agua y azúcar, a menos que sustituya a un tratamiento eficaz»

«Es una vergüenza que una universidad dé estos títulos porque te hacen creer que es algo serio»

El presidente de la Organización Médica Colegial, Juan José Rodríguez Sendín, también ha intercedido en la controversia, espoleada en Twitter por el hashtag #NoSinEvidencia, advirtiendo de que la homeopatía es un proceso «ilusorio y engañoso» que no cuenta con «ningún tipo de evidencia científica». A su juicio, esta disciplina pertenece al «mundo de las creencias», ya que hasta un 30 o un 35% de las sintomatologías tiene un carácter funcional y no orgánico. «El efecto placebo existe y esto entra en ese mundo de la creencia del efecto placebo», ha declarado.

Colegiados

Pese a las críticas de su máximo representante en Madrid, el Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa cuenta con una sección de homeopatía, que agrupa a una veintena de médicos presididos por Helena Etxaide. «Somos médicos y estamos colegiados, queremos que todo se haga desde el Colegio para que no haya intrusismo, que de eso también hay mucho». Etxaide insiste en que ella y sus colegas son médicos, que diagnostican como los demás facultativos. «Yo continuamente pido analíticas, placas.... Utilizo las cosas en función de lo que me haga falta en ese momento. Prescribo un antibiótico si hay neumonía. Lo que pasa es que veo que se pueden usar fármacos homeopáticos, que son útiles, sin introducir efectos secundarios. Por eso los uso. Y en función de la patología, derivo al paciente a otros especialistas».

La médico subraya que tanto la medicina convencional como la homeopática parten de la misma base. «La diferencia es que en la medicina alopática hay protocolos según la enfermedad. Es decir, se usa la misma medicina para las personas con la misma dolencia». La homeopatía se centra en el individuo, «no hay enfermedades sino enfermos», explican. El abordaje es «en función de los síntomas del paciente».

Etxaide destaca también «la base totalmente clínica de la homeopatía: en su día probaban y daba resultados. Es eficaz». Un argumento que respalda «con un punto a nuestro favor, y es que también se usa en animales. Y ahí no hay placebo: funciona o no funciona. Hay muchos informes sobre el tratamiento de enfermedades veterinarias con homeopatía con buenos resultados».

La presidente de la sección colegial no duda en responder a «lo que nos han achacado siempre, y es que no hemos sabido cómo funciona el mecanismo. Pues ahora hay gente importante investigando a la que se les saca del ámbito científico, círculos en los que previamente han sido laureados». Etxaide se refiere en concreto al virólogo francés Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina. «Después del sida siguió investigando y empezó a hablar de 'la memoria del agua', a explicar que las ultradiluciones no son agua. Desde entonces no tiene financiación, le llaman proscrito y se ha tenido que ir a Shanghai».

Xabier Ibarburu califica de «pesadilla» esta controversia en la que los homeópatas se sienten especialmente «atacados», también «ridiculizados». Este médico donostiarra lleva 30 años ejerciendo «en el mismo sitio en el que nací y donde me conoce todo el mundo. ¿Cómo es posible que trate a generaciones si no es eficaz? ¿Que la gente pague, teniendo una sanidad gratuita, y repita?». El homeópata plantea otras preguntas: «¿Es que en Francia, donde subvencionan las consultas y medicamentos homeopáticos, son idiotas? Hay mucha investigación, como el estudio que encargó Suiza para ver si es eficaz y lo tienen también en la sanidad pública, como en Alemania, Austria...». En cambio, Gran Bretaña la ha retirado. «Allí están intentando cerrar los hospitales homeopáticos porque la industria farmacéutica forma parte del organismo nacional de salud», asegura. Ibarburu apunta a esa industria que «está detrás de esto. A cada niño que logro que deje el corticoide y el broncodilatador, imagínate el gasto que deja de hacer».

Ibarburu huye de los frentismos en el ejercicio de su profesión. «¿Por qué tenemos que contraponer medicinas? Hay muchos compañeros nuestros que están trabajando en la sanidad pública y son homeópatas. Yo primero soy médico y, de apellido, homeópata. Mi trabajo es curar, y cualquier elemento que me sirva para ayudar a mis pacientes me viene bien. Puedo recetar un antibiótico, un antiinflamatorio o un corticoide, que en un momento dado puede estar bien indicado, pero yo lo que puedo evitar es el abuso porque tengo otras alternativas».

Para el médico, el antibiótico «es un regalo, lo que pasa es que se ha abusado y cada vez son menos efectivos», dice, mientras asegura que en Francia, «donde se usan muchísimo menos en niños», la resistencia a los antibióticos es de un 25%, y en España, en muchos medicamentos, supera el 50%.

Ibarburu se siente «insultado» cuando escucha que la homeopatía no cura. «Puedo decir que puedo curar la bronquiolitis, el asma infantil, las amigdalitis de repetición, otitis, sinusitis, eccemas, migrañas, artritis reumautoideas, alergias... He curado psoriasis en algunas personas. Nosotros tenemos una dificultad en la experimentación, y es que podemos usar 50 medicamentos diferentes dependiendo de cómo sea una migraña en concreto. Hay que individualizar». ¿Y ha logrado curar un cáncer? «Nunca lo he conseguido, otros homeópatas en India parece que sí. Pero estamos hablando de una enfermedad muy compleja. Me podrían acusar de algo si voy diciendo que curo el cáncer, pero no lo hago. Lo que sí he logrado es mejorar la calidad de vida de muchos pacientes con cáncer, he ayudado a que no sufran, y a que puedan vivir más años de lo previsto». Ibarburu destaca también «la efectividad» de la homeopatía en niños y en mujeres embarazadas, o en veterinaria. «Y se empieza a utilizar en agricultura para evitar pesticidas».

Física cuántica

El homeópata recuerda que a «Galileo le costó tres siglos que se le aceptara. Nosotros solo llevamos 200 años y espero que antes de otros 100 haya un reconocimiento. La física cuántica está empezando a explicar lo que hacemos, y nuestros colegas siguen en la de Newton».

El médico vizcaíno Guillermo Basauri insiste en que la homeopatía «funciona», y lamenta que se le exija «lo que no se pide a la medicina convencional. Hace unos años 'Clinical Evidence' evaluó 3.000 actos médicos convencionales cotidianos y solo el 11% tenían una evidencia científica con una solidez razonable, y hasta el 50% no servían para lo que se usaban habitualmente».

Javier Barrenetxea, titular de una farmacia en la calle Garibai y especialista en microbiología, parasitología y en análisis clínicos, asegura que «la medicina homeopática, como otras medicinas, no es un sistema de creencias, es una praxis. Es efectiva si está bien prescrita y ello viene avalado y bien documentado a lo largo de 200 años. Otro tema es su modo de acción, que como otras medicinas también efectivas, como la china, aún no es explicable a los ojos de la ciencia oficial».