Iñaki Pariente de Prada: «Todos defendemos la transparencia hasta que se publican nuestros datos»

Iñaki Pariente de Prada deja su cargo y trabajará en el mismo campo dentro del sector privado./
Iñaki Pariente de Prada deja su cargo y trabajará en el mismo campo dentro del sector privado.

Termina su mandato al frente de la agencia

JAVIER GUILLENEASAN SEBASTIÁN.

Después de cuatro años al frente de la Agencia Vasca de Protección de Datos, Iñaki Pariente de Prada termina su mandato y dejará oficialmente su cargo esta semana. En todo este tiempo la agencia ha tenido que hacer frente a la lentitud de las administraciones, a la gran velocidad de los cambios en las nuevas tecnologías y a la todavía no muy clara diferencia entre información y privacidad.

- ¿Qué va a hacer ahora?

- Mi idea es trabajar en el sector jurídico en el campo de la protección de datos, pero dentro del ámbito profesional privado.

- ¿Va a ejercer el derecho al olvido?

- Por ahora no tengo nada de lo que arrepentirme. Por esa parte estoy tranquilo.

- ¿Lo ha hecho mucha gente?

- El derecho al olvido es el derecho a que los grandes buscadores no muestren determinados resultados tuyos que no te gustan. Sí que ha habido un número importante de solicitudes y en un porcentaje mayor al 50% se han estimado por parte de los grandes buscadores, por Google sobre todo.

- ¿Qué ha aprendido en estos cuatro años?

- En la agencia he aprendido sobre todo a no perseguir al que hace algo y no lo hace del todo bien, sino al que no hace nada, al que le da igual todo esto de la protección de datos. El que hace cosas, aunque sean pocas, demuestra que tiene una voluntad de hacer.

- ¿Ha aprendido lo difícil que es proteger los datos personales?

- Sí, porque intentamos ponernos en la piel de la administración a la que nos dirigimos. Por ejemplo, no podemos ir a ver a un ayuntamiento pequeño que está con un déficit importante, que no tiene medios ni puede contratar a personal y exigirle un nivel de cumplimiento muy alto. Tenemos que ayudarle para que haga cosas en la medida de lo que pueda. Lo que no nos ha gustado nunca es el que te dice que esto no es importante y olvídame.

- ¿Se han peleado con muchas administraciones?

- Yo he intentado mantener siempre una visión lo más colaborativa posible. Hemos tratado de hablar y arreglar las cosas de forma amistosa. Cuando no ha quedado otra opción y ha habido enfrentamiento porque nos han dicho que no quieren cambiar y no lo van a hacer, entonces hemos tenido que ir con todo el peso de la ley. Afortunadamente, la mayoría de las veces la actitud colaborativa ha primado siempre.

- En diciembre el Gobierno central publicó la lista de morosos con Hacienda y las haciendas vascas ya han anunciado que este año publicarán sus listas. ¿Qué le parece esta medida?

- La supuesta finalidad educativa de esta medida no se cumple en absoluto. De hecho, personas de Hacienda me dicen en privado que poner en una lista a alguien que debe un millón de euros no va a hacer que un pintor o fontanero paguen su IVA y dejen de cobrar en negro. Estamos claramente ante una doble sanción. La ley prevé unos trámites para perseguir a personas que han evadido, disimulado o sustraído fondos que tenían que estar en Hacienda. Hay unas sanciones, incluso en muchos casos penales; lo que no acabo de entender es qué añade poner esa información en un sitio web.

- ¿Por qué no lo entiende?

- Es que hay una vulneración clara de derechos constitucionales. Vulneramos el derecho a la protección de datos y a la privacidad de la intimidad cuando hablamos de personas físicas, pero es que cuando hablamos de personas jurídicas causamos un daño a la reputación de una empresa que puede ser que tenga deudas pero igual está intentando salir a flote y con su aparición en una lista conseguimos que fracase. No sé si las haciendas han hecho esta valoración. A pesar de que la ley prevé la publicación de los datos de los morosos, tenemos que ponernos en el punto de vista de la persona. No hay que olvidar que alguien, por mucho que sea defraudador, esté imputado en un proceso penal o haya sido condenado, tiene unos derechos fundamentales que no desaparecen por el hecho de estar condenado penalmente.

- Ahora viene la ley de transparencia.

- La tenemos sobre la mesa. La ley estatal de transparencia entró en vigor en diciembre de 2014 para el ámbito de comunidades autónomas y ayuntamientos, pero al mismo tiempo tenemos un proyecto de ley autonómico en el Parlamento Vasco. Los ayuntamientos están en este momento un poco desconcertados porque no tenemos una ley autonómica pero la vamos a tener en breve y no saben qué hacer.

- ¿Qué es lo que van a tener que hacer?

- La normativa de transparencia obliga a publicar información vinculada en muchos casos a personas. En la medida en que son datos personales hay que valorar si está justificado ponerlos en un portal de transparencia. Con un ejemplo se ve fácilmente: en Murcia hace unos meses se publicó una lista con los nombres y apellidos de los 8.000 funcionarios de la comunidad y con un montón de información personal, como la forma en la que habían accedido a la función pública, sus estudios y, sobre todo, cuánto ganaban en bruto, complementos o dietas. Todo eso se colgó en una web oficial. A los pocos días se dieron cuenta de que se habían excedido y eliminaron todo, pero para entonces muchas personas y empresas ya se habían descargado esa información y ahora tienen datos muy valiosos sobre 8.000 funcionarios.

- ¿Los ciudadanos exigimos transparencia a las administraciones pero no con nuestros datos?

- Efectivamente, así es. Cuando una persona se pone en la situación de que va a publicarse en internet una lista de beneficiarios de ayudas sociales y va a aparecer ahí con nombres y apellidos, ya no le gusta tanto la transparencia. Lo que quiere es lo que queremos todos, que salgan los políticos y los altos cargos, pero es que no solo es eso; la transparencia afecta también a los funcionarios, y hay muchos. Hay mucha gente que recibe dinero público de una forma u otra. Cuando hablamos de personas físicas beneficiarias de ayudas públicas o subvenciones nos tenemos que preguntar si eso debe ser publicado o no.

- ¿Es una pregunta que aún no tiene respuesta?

- La ley nos tendrá que responder a cuando se tramite en el Parlamento Vasco. Todos los partidos políticos tienen una posición muy a favor de la transparencia pero cuando hablamos con ellos de casos concretos, y me ha pasado varias veces, empiezan las dudas y ya no lo tienen tan claro. Lo mejor es pensar en ejemplos concretos y ver si eso es lo que queremos o no y, sobre todo, pensar que una vez que nos pasamos, que nos excedemos en la publicidad, eso no tiene vuelta atrás porque cuando un dato se ha hecho público en una web se acabó, hemos perdido el control.

- ¿Cuando entró en la agencia cuál era el principal problema con la protección de datos?

- Hace cuatro años estábamos en una fase en la que empezaba toda la revolución de los smartphones y descendía más la edad de los usuarios. La implantación de la tecnología en nuestra vida diaria era cada vez mayor.

- ¿Y ahora?

- Los problemas son muy parecidos pero mucho más graves porque la tecnología cada vez está más presente. La gente no tiene claro cómo y para qué se utiliza, y en cuanto se lo explicas se vuelve muy crítica con el uso que se hace de la información, por eso lo que hay que hacer es conseguir que todos sepan cuáles son sus derechos.

- Llegan las Google Glass. ¿Qué problemas pueden traer?

- Las gafas de realidad aumentada para utilizar en la calle pueden suponer un problema en la medida en que graban la imagen de personas y registran la localización del usuario. Por ejemplo, ahora que hemos tenido casos de vestuarios en los que aparecen cámaras, si yo llevara unas gafas de ese estilo podría grabar a la gente sin que nadie se enterara. Esto plantea muchos problemas en la vida diaria a pesar de que la herramienta como tal es excepcional. Es lo mismo de siempre, según cómo se utilice puede ser interesante, pero en muchos casos nos plantearán problemas según lo que hagamos con esa tecnología.

-¿Tiene tapada con cinta aislante la cámara de su ordenador portátil?

- Tengo la cámara deshabilitada porque el ordenador es corporativo, pero si tuviera uno personal y de uso doméstico, por supuesto que le habría puesto la cinta. Todo el mundo lo hace, sobre todo en portátiles en entornos domésticos y con la pantalla levantada. Es muy fácil acceder a redes wi-fi y a través de ellas habilitar la cámara, grabar y quedarte con las grabaciones.

- ¿No corremos el riesgo de volvernos paranoicos al pensar que siempre hay alguien que nos vigila?

- No creo en absoluto que eso sea así. El Estado cuenta con mecanismos de vigilancia para perseguir el delito o el terrorismo, pero tienen que estar justificados. En el caso de la vida diaria de las personas es absurdo pensar que hay un gran hermano vigilándonos a todos permanentemente. Lo que sí hay son muchos mecanismos electrónicos con una finalidad comercial que intentan establecer perfiles para orientar determinada publicidad para cada uno de nosotros, pero más allá de esto no estamos vigilados constantemente.