Luis Santamaría, sacerdote y experto en sectas: «La gente que va a charlas de sectas se ha multiplicado con la crisis»

Luis Santamaría, con uno de los ejemplares de su nuevo libro./
Luis Santamaría, con uno de los ejemplares de su nuevo libro.

Recomienda «nunca achacar al captado que se ha dejado engañar. La secta ya le habrá prevenido sobre eso»

JOSEBA ZUBIALDESAN SEBASTIÁN.

Un trabajo de instituto fue el que introdujo a Luis Santamaría (Zamora, 1982) en el oscuro mundo de las sectas. A su estudio se ha dedicado gran parte de su vida, que compagina con ayudar a los afectados. Secretario de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (Ries) en el Estado, sus investigaciones le han llevado a escribir varios libros, y mañana presentará en Donostia su último trabajo, 'Esoterismo, sectas, nueva era. 50 preguntas y respuestas', a las 11.00 horas en el Koldo Mitxelena.

Presentación: Mañana en el Koldo Mitxelena, a las 11.00 horas. Entrada gratuita.

Encuentro: En Gune Irekia, avenida Baztan nº4, a las 18.00 horas.

- Da la sensación de que hace años preocupaban más las sectas.

- A finales de los años 80 y principios de los 90 es cuando hubo una preocupación social por ellas, con una gran presencia en los medios de comunicación de familias afectadas y con repercusiones políticas ya que se estudió el tema también en el Congreso de los Diputados, en la UE... Ahora parece que no tiene tanta importancia.

- ¿Han desaparecido?

- No, pero la secularización que afecta a las grandes religiones también las afecta. Aquellas con un perfil más religioso no tienen el éxito que tenían en otros tiempos. Lo que ha crecido mucho en los últimos siete años en España, con la crisis global que ha puesto en juego a la persona y al ser humano, son todas las ofertas de tipo espiritual que se desmarcan de lo religioso y que proponen meditación, ejercicios físicos que afectan también a la psicología, terapias, sanación, esoterismo... Todo lo que englobamos en la Nueva Era está creciendo mucho ahora.

- ¿Qué es?

- Una cultura en la que entran grupos y centros que hablan de un cambio espiritual en el ser humano. Se denomina así porque después de 2.000 años de la era astrológica de piscis, cuyo signo del pez representaría al cristianismo, vendría la de acuario. Es una era del amor y de la paz universal en la que aseguran que conspirando todos juntos se puede hacer que terminen las religiones y que haya una sola espiritualidad para todos, en comunión con la naturaleza. En esta cultura se pueden ubicar muchas de esas ofertas de orientalismo, meditación, sanación...

- No todas serán sectas...

- Claro que no. Este libro ha nacido a partir de consultas que recibimos a diario en la Ries.

- ¿Cómo acaba una persona cayendo en la red de estas organizaciones?

- Hay quien piensa que los que son captados es porque tienen un bajo nivel cultural. Hay una serie de tópicos y prejuicios que provocan que las familias víctimas no sean comprendidas y sientan vergüenza de plantear este problema. El de las sectas es un fenómeno que afecta a todo el mundo y que la persona captada vive con mucha intensidad. Las sectas se acercan a la persona por dos vías. El primero es el afectivo relacionado con los sentimientos, la necesidad que todos tenemos de sentirnos queridos. El otro es el espiritual. Necesitamos darle un sentido a la vida, entender lo que nos pasa a nosotros y al mundo, darle coherencia y sentido. Si dan con una persona que está en un momento de crisis, tiene alguna vulnerabilidad más acentuada o simplemente tiene unas necesidades espirituales, en ellas el trabajo de la secta va a tener más posibilidades de éxito.

- ¿Por qué?

- Uno de sus anzuelos es el proponer actividades que sean interesantes para la persona, utilizando elementos positivos.

- ¿Cómo logran mantenerles?

- Con técnicas de control de la personalidad a través de lo afectivo, la comunicación, de aislar a la persona de su entorno a través de dinámica de premio y castigo para infantilizarla... Todo ello valiéndose de una visión dicotómica del mundo , es decir, del dentro está lo bueno y fuera lo malo, el 'solo si estás con nosotros te vas a curar o salvar'.

- ¿Cómo ayudan a las personas que acuden a ustedes?

- A veces son simples consultas y se les da información para que sepan las doctrinas de un grupo, dónde están, qué es lo que hacen... Para que sepan si ese familiar o amigo está o no dentro. En otras ocasiones hace falta un acompañamiento y una orientación más profesionales. Contamos con algunos psicólogos en nuestra red pero fuera de ella también contamos con otros muchos profesionales de la salud y la psicología en diferentes lugares que colaboran en orientar a las familias y, en el caso de que sea necesario y posible, hacer algún tipo de terapia para volver a hacer pensar a la persona por sí misma, que es lo que se persigue.

- ¿Cómo actuar ante un caso así?

- En primer lugar, nunca ser agresivo con la persona ni achacarle que se ha dejado engañar porque en la secta ya se le habrá prevenido sobre eso y la forma en la que tiene que reaccionar. Es la profecía autocumplida. Sobre todo mantener el contacto y que sepa que su familia y amigos le quieren incondicionalmente y que podrá volver a su casa. En segundo lugar, en la medida de lo posible, hacer a la persona entrar en razón. Que piense por sí mismo si lo que está viviendo responde a lo que él quería o si le han llevado por un camino que no ha elegido.

- ¿Cuántas sectas hay en Gipuzkoa?

- Es imposible dar una cifra exacta en el Estado, menos aún en Gipuzkoa o Euskadi. Llevaría un tiempo del que no dispongo. El año pasado hice un listado aproximado y conté 350 grupos en España, aunque será mayor porque dejé fuera a los grupos satánicos, por ejemplo, que se mueven en secreto y no sabemos cuántos hay.

- ¿Qué caso le ha marcado?

- Me impactó mucho el de una mujer de 60 años. Fue a una conferencia en su ciudad de un líder sectario. Como allí no había un grupo ni él volvió a aparecer, ella misma con lecturas y prácticas llegó a un punto en el que decía que su conciencia había evolucionado de tal manera que no podía estar con su marido porque le hacía mal espiritualmente. Lo abandonó. Es un caso sectario sin que haya grupo, lo que muestra cómo todo esto está cambiando.

- Habrá quien se extrañe al ver un cura escribiendo sobre sectas...

- Es un libro eminentemente confesional, en el que no solo hacemos una crítica desde lo racional y el sentido común, sino también proponemos la visión que tiene la fe cristiana para explicar por qué estas sectas son incompatibles con ella...

- ¿Incompatibles?

- Hay algunas que se presentan como compatibles con cualquier forma de pensar o credo religioso, sin embargo, están proponiendo una religión alternativa. Dirigido a los creyentes estamos diciendo 'ojo con esto'. Y dirigido a todos los demás también queremos advertirles de lo que está ocurriendo con todas estos grupos que se nos presentan como filosóficos o científicos cuando no tienen ningún aval científico y están confundiendo términos para poder llegar a mucha más gente.

- ¿La crisis ha propiciado la captación?

- No tengo datos, pero me he dado cuenta de que a las actividades de estos grupos va ahora mucho más público, se ha multiplicado por cinco o seis en algunos casos. He asistido a charlas a las que entre los años 2000 y 2008 solo acudían 10 personas, mientras que ahora van 60-70 personas. Hay una multiplicación en el público permeable a la captación sectaria.

- ¿Cómo actúa la Iglesia?

- Para ella las sectas son un desafío porque se está preguntando qué está haciendo mal para no ser capaz de llegar a algunas personas a las que sí llegan las sectas. O lo que es más grave, por qué algunos católicos dejan la iglesia para irse a estos grupos. Últimamente la Iglesia asocia este fenómeno con la secularización, que aunque parecen contrarios van en paralelo. Mientras la sociedad cada vez es menos religiosa y quiere marginar a Dios y otras religiones del espacio público, al mismo tiempo vemos que más personas buscan la espiritualidad en estos grupos, que les lleva a ser esclavizados por una patología de lo religioso.

 

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