Euskadi es la comunidad con mayor porcentaje de partos naturales

Osakidetza cuenta de media con un 13% de operaciones mediante cesárea al año. /
Osakidetza cuenta de media con un 13% de operaciones mediante cesárea al año.

Las cesáreas son la excepción en el País Vasco, donde la tasa de partos vaginales es la mayor del Estado y supera el 85%, porcentaje recomendado por la OMS

AINHOA MUÑOZ SAN SEBASTIÁN.

Los servicios sanitarios del País Vasco lo tienen claro: apuestan por los partos vaginales. Siempre y cuando se puedan evitar las operaciones por cesárea, Osakidetza está a la cabeza en el Estado en cuanto a que las mujeres den a luz de la manera más natural en los hospitales públicos. De hecho, la Comunidad Autónoma Vasca es la única cuya tasa de partos vaginales en la sanidad pública es superior al 85%, porcentaje que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Así lo manifestó ayer el jefe del servicio de Ginecología, Obstetricia y Reproducción Asistida del Hospital Quirón Bizkaia, Txanton Martínez-Astorquiza, que afirmó además que Euskadi es la comunidad con mayor porcentaje de partos seguros de España. «Un parto sano es un parto por vía vaginal», indicó en un comunicado. Y el País Vasco es la única comunidad cuya tasa de partos vaginales supera el 85%.

En cuanto a los partos por vía cesárea, el doctor Martínez-Astorquiza señaló que Osakidetza cuenta de media con un 13% de operaciones mediante este método. Es un dato que sitúa a Euskadi a la cabeza de las autonomías que menos cesáreas practican al año. De hecho, ese porcentaje apenas ha variado en la última década, consolidándose siempre como la comunidad que menos cesáreas practica a lo largo de un ejercicio. Los centros sanitarios públicos del resto de España, en cambio, tienen una media del 25%, con la Comunidad Valenciana y Extremadura a la cabeza de la lista, que llegan casi a un 30% según datos del Ministerio de Sanidad.

En cuanto a los servicios que los centros privados ofrecen para que las mujeres den a luz, Martínez-Astorquiza aseguró que Quirón Gipuzkoa tiene una tasa del 22% por vía cesárea, un dato que se aleja del 37% de media que practican los hospitales privados del resto del Estado. «En la sanidad privada la tasa de cesáreas llega a situarse en algunos centros hasta 20 puntos por debajo de la media estatal», manifestó.

No obstante, Martínez-Astorquiza también dijo que la tasa de hijos por mujer no ha parado de descender en las últimas décadas. Si hace más de 20 años cada mujer tenía 2,5 hijos de media, en la actualidad «apenas llega a un hijo. Incluso estamos muy por debajo de la media estatal en este aspecto, que se ha colocado hoy en día en 1,4 hijos», añadió.

El doctor hizo hincapié en el hecho de que la edad a la que las mujeres se quedan embarazadas ha aumentado en ese período de tiempo. «Si en los años ochenta las mujeres quedaban embarazadas a los 28 años de media, hoy la edad es de 32 años», apuntó Martínez-Astorquiza.

Según el experto, el motivo de este retraso en la natalidad se debe a que hay cada vez más mujeres de 40 y más años que desean ser madres, «lo que supone una mayor dificultad para que estas mujeres se queden embarazadas».

Para paliar cualquier riesgo que pueda existir por el retraso en la natalidad, Martínez-Astorquiza recomienda a las mujeres que acudan a su ginecólogo de confianza para que les haga una consulta preconcepcional que les permita llevar a cabo un embarazo sano.

Lactancia

Por otra parte, una investigación realizada por la UPV/EHU demuestra que la lactancia protege a los más pequeños de los efectos de la contaminación ambiental provocada por el tráfico o la actividad industrial.

El estudio, desarrollado por la profesora del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina Aitana Lertxundi, apunta que el efecto nocivo de las pequeñas partículas en suspensión de plomo, arsénico o manganeso y el dióxido de nitrógeno, presentes en los valles del Goierri-Alto y Medio Urola, desaparece en bebés amamantados con leche materna durante los primeros cuatro meses de vida. La investigación, que comenzó en 2006, demuestra que la exposición a estas partículas contaminantes afecta al desarrollo motor de los bebés.

«Aunque no son preocupantes, sí son significativos» sostiene Lertxundi, que explica que estas partículas no resultan nocivas en los bebés amamantados durante sus primeros cuatro meses.

La investigación se ha desarrollado en el marco del programa de Infancia y Medio Ambiente del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, y ha sido publicado por la revista científica 'Environment International'.

 

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