Mamá es una niña

Una joven pasea a su bebé./
Una joven pasea a su bebé.

Más de medio centenar de menores de edad son madres cada año en Euskadi. Los embarazos a edades tan tempranas están ligados al descenso de la edad en la que los adolescentes mantienen las primeras relaciones sexuales completas y a «la invulnerabilidad y falta de percepción del riesgo», advierten los expertos

JORGE BARBÓ

La tabla periódica le llevaba por la calle de la amargura. Tenía 238 seguidores en Instagram. Su One Direction favorito era Liam. El día 20 de cada mes se pegaba un berrinche porque se le habían agotado los megas en el móvil. Los 'findes' bebía Martini con limón y después mascaba chicle de menta para disimular el aliento. Sus amigas fumaban, pero a ella le daba asco. Había sido rapera. Pero luego conoció a aquel chico de cuarto y se hizo 'heavy'. Aunque, en el fondo, le gustaba más el rosa que el negro. Soñaba con ser andereño abrigada por su pijama de Minnie Mouse. Una fiesta. Los dos solos. "No va a pasar nada". Pero pasó. Un retraso. Dos rayitas en el Predictor. Un mar de lágrimas. Nueve meses. Un parto. Y todo cambió para siempre. Más de medio centenar de menores de edad son madres en Euskadi cada año, según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat).

Las estadísticas recogen que en 2013, de cuando se disponen los últimos datos anuales completos, 58 chicas menores de 18 años alumbraron a un bebé. De ellas, 11 tenían 15 años o menos, según el Eustat. Incluso, al escarbar entre los datos mensuales, salen a relucir casos de pequeñas que apenas habían soplado 14 velas y ya se habían encontrado con su primer hijo en los brazos. Si se echa un vistazo al histórico de datos, la de las madres adolescentes parece ser una realidad enquistada en el País Vasco. Desde mediados de los 90 la cifra no ha descendido. En 1996, 38 menores fueron madres, mientras que una década después, el número de madres demasiado precoces había llegado a las 67. Desde entonces, con leves variaciones, el dato se ha mantenido estable. Y eso que los jóvenes vascos cada vez disponen de mayor información en materia de educación sexual y más fácil acceso a los métodos anticonceptivos. ¿Qué está sucediendo?

Los expertos atribuyen estos embarazos tan tempranos a que los chavales mantienen su primera relación sexual con penetración cada vez más temprano. Según un estudio de la Universidad del País Vasco, la edad a la que los jóvenes vascos ha descendido desde los 17 a los 15 años en apenas un lustro. "A esas edades no se percibe el riesgo, no se sienten vulnerables", apunta la socióloga María Silvestre, investigadora de la Universidad de Deusto. "Ser adolescente supone romper con las normas, pensar que no te va a tocar a ti", abunda la experta, que rechaza la idea de que la inmigración sea un factor fundamental a la hora de explicar el problema. "No está demostrado que las chicas inmigrantes mantengan estas prácticas de riesgo a edades tan tempranas. Incluso diría que es todo lo contrario", desvela Silvestre, al tiempo que reconoce que las mujeres inmigrantes sí juegan un papel más significativo en las cifras globales de natalidad. "Sí es cierto que tienen más hijos y los tienen más jóvenes, pero no a edades tan tempranas", subraya la especialista.

En los 80

Para entrar a valorar si 58 madres menores suponen un número relevante, toca echar la vista atrás. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) 754 vascas de menos de 18 años fueron madres en 1980. Seis años después el número se había reducido de forma drástica. En 1986, un año después de la despenalización del aborto en España, 106 niñas dieron a luz en Euskadi. Por supuesto, esta no es una realidad de dominio exclusivo vasco. Ni mucho menos. En el conjunto de España, casi 3.000 pequeñas son mamás antes de encarar la mayoría de edad cada año, según los datos del INE. En este sentido, los investigadores se ponen de acuerdo a la hora de destacar que el País Vasco figura entre las comunidades con menos embarazos de menores de edad.

Un estudio del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) señalaba hace un par de años que la probabilidad de convertirse en madre adolescente está íntimamente relacionada con la región en la que se vive. Las comunidades que lideran a la baja los indicadores de desarrollo económico y educativo (Andalucía, Murcia y Extremadura), arrojan mayores tasas de chicas que han tenido que dar carpetazo a las fiestas, los sueños y los chicos para centrarse en la crianza de un bebé. "Es cierto que el perfil de madre adolescente corresponde a aquellas que viven en familias desestructuradas, con menor nivel educativo y que, por tanto, tienen más difícil acceso a la información", sostiene María Silvestre.

LA CIFRA

754
vascas menores de 18 años fueron madres en 1980, según datos del INE.

En este sentido, la psicóloga Areceli Medrano apunta al entorno familiar, cultural, económico y social de la menor para explicar cómo pueden afrontar una situación tan compleja como es un embarazo tan precoz, partiendo de la base de que a esas edades "no hay deseo de maternidad", destaca la especialista. "No es lo mismo cómo puede encajar algo así una chica de etnia gitana, que una que vive en un barrio acomodado", evidencia. "Hay culturas en las que es normal que una chica tan joven sea madre, porque la mujer se identifica casi en exclusiva con la capacidad reproductiva", añade.

Con independencia del origen de la joven, la especialista destaca lo complicado de afrontar una situación en la que se cambian los libros por los biberones. De niña a madre sin disfrutar de una adolescencia que debería ser "la época en la que se desarrolla el pensamiento abstracto y en que las chicas construyen la feminidad", apunta Medrano. "Puede llegar a ser muy traumático porque debe de asumir un cambio radical de rol que llega desde lo real, no desde lo imaginario", añade. En este sentido la psicóloga destaca cómo la incidencia de las depresiones posparto tienen mayor incidencia en este tipo de casos, al tiempo que llama a prevenir este tipo de situaciones tan traumáticas. "En un país desarrollado, una menor que está en pleno proceso educativo no se debería enfrentar a algo tan traumático", reclama.