Valentí Sanjuan: «Las excusas son el detonante para saber si lo que queremos lo deseamos realmente»

Valentí Sanjuan posa con su inseparable cámara y su nuevo libro con su característico gesto en su visita a las instalaciones de El Diario Vasco./
Valentí Sanjuan posa con su inseparable cámara y su nuevo libro con su característico gesto en su visita a las instalaciones de El Diario Vasco.

Es periodista y corredor de pruebas extremas. Hace seis años comenzó a correr para mitigar el dolor por la muerte de su madre... y no ha parado. Sus retos extremos han hecho que le acompañe una legión de seguidores

ALEXIS ALGABASAN SEBASTIÁN.

No hizo falta que nadie le dijera que echara a correr, pero él lo hizo para olvidarse de los golpes que le dio la vida desde finales de 2008. «Mi madre murió de cáncer, me echaron del trabajo, la empresa que compartía prescindió de mí, mi novia me dejó y me encontré que debía cinco meses de hipoteca», explica Valentí Sanjuan, periodista acomodado hasta entonces y persona en constante reto con la vida desde ese momento.

Comenzó a adelantar la fecha de sus sueños para realizarlos «antes de que fuera tarde, como le pasó a mi madre», y en los últimos años ya ha corrido tres ironman, un ultraman, Marathon Des Sables, Cavalls del Vent, 3 half ironman, 240 km en la jungla de Costa Rica... y lo que le queda. Su vena periodística le ha hecho surcar esos caminos cámara en mano y creando una bitácora diaria con la que ha conseguido una legión de seguidores. «Yo solo hago lo que me gusta», añade, sin tratar de justificar que sus vídeos tengan ya más de cinco millones de visionados y que el segundo libro con sus andanzas, 'Lo que te hace grande', camine ya por la tercera edición desde que viera la luz en noviembre. Recientemente se pasó por Andoain para firmar ejemplares, hablar con sus seguidores y presentar su documental sobre el Ultraman de Hawaii. La sala se quedó pequeña, y él se quedó con ganas de correr por Donostia.

- ¿Cómo explica la legión que le acompaña y le sigue?

- Pues es una locura, que además es inmerecida y difícil de gestionar. Pero la suerte es que como tanto mi hermana como yo llevamos tiempo metidos en cosas de medios, esa parte ya la hemos sabido gestionar. Pero este último año ha sido una pasada. No solo en cantidad, porque es increíble, sino también en calidad porque ves a gente que viene a contarte sus historias y se agradece. Y esto es el pan de cada día. Me dicen que les ha cambiado la vida por mí, pero yo solo hago cosas que me gustan y me divierten 'muy egoístamente'. A mí me llena, me ayuda a desconectar y a ser feliz y cuando veo esa avalancha de gente solo tengo palabras de agradecimiento. Evidentemente esto no es una presión ni una responsabilidad para mí, pero me genera un compromiso en el buen sentido con esta gente.

- Valentí arrancó un día por una serie de razones a cada cual más complicada y demoledora para una persona.

- Yo creo que el pistoletazo de salida, el cambio de chip, es cuando hay un encadenado de cosas jodidas. La primera, en mayúsculas es la muerte de mi madre. En un mes estábamos en el festival de Sitges pensando en lo que iba a ser nuestra vida y un poco más tarde, mediado el mes de octubre, me llama mi hermana y me dice que a mamá le han encontrado un cáncer. Y al mes la enterramos. Una persona deportista, joven, sana, no fumaba, soñadora, con hobbies... un ejemplo de persona. Y ese mes que la enterramos cobraba la primera paga de su jubilación y llevaba bastantes meses ahorrando para comprarse un equipo nuevo de esquí. Era el gran hobby que tenía con mi padre. Estaba esperando esa paga para cumplir ese sueño.

- ¿Extrajo algo positivo de esa circunstancia?

- La única parte positiva que sacamos de ahí es que está bien hacer listas y plantear cosas a largo o medio plazo. Pero está bien hacerlas si luego puedes cumplirlas. Si salimos de aquí y nos cae un piano en la cabeza nos vamos a la mierda. Y ahí cambiamos el chip mi hermana y yo. Cogimos la lista de futuribles y adelantamos las cosas que parecían que iban a ser imposibles de realizar. A lo que teníamos previsto hacer a dos años vista, le pusimos fecha. Un viaje, decirle a una chica te quiero, hacer un programa... cualquier cosa. Y en esa lista estaban maratones, ironmans y tal, y creo que en cierto modo mi hermana y yo tratamos de tomarnos esa revancha contra la vida y esa lucha que mi madre no pudo tomar. Disfrutándola y tomando nota.

- Esperemos que no sea necesario vivir una historia de estas para empezar a correr, ya que Gipuzkoa es uno de los territorios con más corredores por metro cuadrado.

- Bueno, yo creo que todo lo que pasa en esta vida es para bien. Nunca vas a peor. Si para correr tienes que tener todas estas historias detrás, será por algo. En este caso yo hablo de correr pero puede ser cualquier cosa que te apasione, que te haga brillar los ojos o que te mueva a hacer cosas. Quizá suena a tópico pero la vida son dos días. Hay que aprovecharlos y es compatible hacerlo con ser una persona sensata. En Hawaii conocí a un hombre, que se llama Andre, tiene mi misma edad y no tenía piernas. Las perdió en un accidente de tren a los 22 años y se despertó dos meses después en el hospital sin piernas. Tuve el gran privilegio de correr junto a él, y le pregunté cómo pudo estar tres días corriendo con una sonrisa en la boca cuando yo me los pasé sufriendo y llorando desesperado. Me dijo que somos unos privilegiados y se reía porque no entendía cómo la gente con dos piernas o con una lloraban, cuando estábamos disfrutando como nunca.

- Hablando de llegar a metas, todo reto tiene un final y supongo que se sentirá vacío cada vez que llega. ¿Es más importante completar el reto o disfrutar del camino porque es lo que realmente enriquece?

- En Hawaii pinché tres veces en el segundo día. Me perdí, me caí y rompí el freno de delante de la bicicleta. Ese día pasó todo y cada vez que pasaba algo me encabronaba. Era una jornada de 280 kilómetros y para mí era inconcebible que tras salir del agua y acabar la primera etapa en bici, me hallara al borde del abandono. Y hubo un momento en el que dije: 'ahora lo has entendido, te han hecho falta dos años de sufrir por todo el mundo para darte cuenta de que te habías confundido de objetivo'. El mío era llegar sí o sí a meta, sin dientes, de rodillas... pero en verdad la esencia es lo que comenta, el no vivir cada cosa o cada etapa como un reto, sino como una aventura. Y eso es lo que debe ser también la vida.

- ¿Está la sociedad sedienta de ver estos ejemplos de gente que se levanta cuando ve la cosa negra y busca nuevos objetivos y causas vitales?

- Eso no tendrías que preguntármelo a mí porque sigo sin entender lo que está pasando, pero lo vivo muy agradecido. La gente no se da cuenta de la vida que me están regalando. Ir a un sitio y que te esperen 500 personas es inimaginable. No lo podría responder, pero para mí lo que me está atrayendo más de estas carreras es que llegas y te encuentras historias de personas cotidianas que son increíbles.

-¿Cree que el hombre es un animal acomodado, un buscador de excusas para no tratar de dirigirse hacia un objetivo?

- Tenemos excusas, y recojo algunas en los vídeos que realizo. Cada uno tiene su particular historia y te dicen 'quién eres tú, tío con gorra, para decirme a mí qué son las excusas'. Pero a ellos les digo que el objetivo no es salir a correr, es hacer lo que te llene o necesites. La clave es que haya esa necesidad. Alguno igual dice, 'a mí me gustaría hacer un Ironman'. Pero la cuestión no es si te gustaría. ¿Lo deseas de verdad?, esa es la cuestión. ¿Tienes un hueco dentro que solo puedes llenarlo con un Ironman? Si es así ya encontrarás un hueco, las horas, ya encontrarás la bici, la pedirás prestada o lo que sea. Si es una necesidad ya encontrarás la manera. Pero todos nos ponemos excusas, y son el detonante para saber si deseamos realmente lo que nos proponemos o no.

-¿Qué hubiera sido de Valentí si no se hubieran concatenado esa serie de situaciones en 2008?

- En ese momento hubiera dicho que ese tío iba a ser un desgraciado. Si todo lo que me pasó lo llegamos a hablar a tres meses vista... Estaba hundido. Bueno, no, hundido es poco. Estaba emocionalmente hundido en lo más profundo por mi madre; en el trabajo me sentía invalido, sin ilusión y sin autoestima por no poder ejercer de lo mío; llegué a deber cinco meses de hipoteca; mi familia también lo estaba pasando mal. Yo no veía salida. Y a base de obsesionarme en salir adelante y picar piedra, empezaron a llegar oportunidades y a surgir cosas. Trabajé en una agencia de publicidad donde me empezaron a pagar bien y pude invertir en 'Visto y no Visto'. El problema de la pareja lo vas curando, el del trabajo también y el de mi madre lo gestionas mejor y lo reconviertes. Yo creo que lo que soy ahora nació ahí, para bien o para mal. Después de todo tenía que pasar, y mira, aquí estamos.

- ¿Se siente como Forrest Gump moderno, ese personaje que empezó a correr y cuando se dio cuenta se vio rodeado de seguidores?

- La verdad es que ha sido un poco así, sí. Empecé a correr para escapar de todo. Me apaciguaba. Salía de casa a correr a la una de la madrugaba y llegaba a las cuatro destrozado. Y ahora ves que llegas a los sitios y la gente te sigue. Forrest Gump es una película que he visto últimamente varias veces y además me gusta mucho. Puede ser un reflejo de mi situación, aunque nadie me dijo que empezase a correr.

- Le hemos visto llorar en todas las condiciones. ¿Cuál es el siguiente objetivo de Valentí Sanjuan?

- Ahora voy a Costa Rica a repetir la Coastal Challenge, una carrera de seis etapas y 230 kilómetros por la jungla. Pero ahí no voy a llorar porque ya lo hice el año pasado. Vuelvo a Costa Rica pensando en que es una aventura y no un reto. Esa es mi intención, aunque soy un picado y llegaré y lo daré todo, pero quiero disfrutar y creo que voy a conseguir no llorar. Igual te llamo en unas semanas y te digo que no. Lo siguiente puede ser el Epic 5 en Hawaii en mayo. Cinco días, cinco islas y cinco ironmans. Y entre medio hay varias carreras más pero en Hawaii seguro que volveré a tocar fondo.

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