Estrepitoso fracaso a balón parado
Dos goles a la salida de un córner y otro tras el veloz saque de una falta ponen en relieve la debilidad de un Eibar que se hunde en la tabla sin que Beñat San José sea capaz de frenar la sangría
Para echarse a temblar. El Eibar se precipitó de lleno al abismo del descensotras sufrir en Santander la mayor goleada de la temporada, que una vez más puso en reliebe una fragilidad colectiva que le llevó a recibir tres de los cuatro goles de los cántabros en acciones a balón parado. Ni la autocrítica realizada tras la primera derrota en Ipurua ante el Zaragoza, ni toda la semana de trabajo que Beñat San José dedicó a corregir los errores que están cavando la tumba de los armeros, sirvieron para evitar que el cuadro armero personificara la viva imagen de la impotencia.
Un duro castigo que los azulgranas se ganaron a pulso evidenciando una fragilidad defensiva más inquietante aún que la falta de pegada que le privó de meter el susto en el cuerpo al Racing en un inicio de partido tan alentador como estéril.
Porque las dos claras desperdiciadas por Corpas en la primera media hora escasa de juego fueron el principio del fin de la viabilidad del enésimo experimento del preparador donostiarra por dar con la fórmula que acabe con tanto sufrimiento. De vuelta a la defensa de tres centrales, con el jienense actuando esta vez de carrilero izquierdo ante la falta de confianza que el técnico está mostrando en Buta, Hodei y Álvaro, los otros tres laterales que ni pisaron el césped, el inédito planteamiento hizo aguas en cuanto Iñigo Vicente inauguró con su propio gol un espectáculo que redondeó firmando las asistencias de los siguientes tantos que redondearon la goleada..
Pero es que mientras que el Eibar llega y genera sin ser capaz de marcar al arco iris, el Racing cortó con una perfecta definición de Iñigo Vicente tras un pase entre líneas de Pablo Ramón.
Y con todo, eso no fue lo peor. Porque en lugar de asistir a una airada reacción que le condujera a igualar un nuevo marcador, Asier Villalibre, quién sino, decapitó todo atisbo de pretensión, erigiéndose una vez más en el gran verdugo del cuadro eibarrés
El gernikarra apenas se había dejado ver hasta que al filo del descanso saltó más que Arambarri para cabecear hacia atrás un córner que que Iñigo Vicente le sirvió en bandeja.
Las caras de funeral con la que los azulgranas se retiraron a los vestuarios no transmitió esperanza alguna de cara a una segunda mitad en la que el Eibar terminó estrellándose.
Y es que, el pequeño amago inicial por intentar reparar el desaguisado fracasó solo tres minutos después de la reanudación, cuando el central Javi Castro sacó de nuevo los colores a la zaga azulgrana al superar la tibia oposición del recién incorporado Nolaskoain a la salida de otro saque de esquina botado por Vicente.
De nada sirvieron los posteriores cambios que realizó un San José que, tras sorprender alineando de inicio a Javi Martínez y a Guruzeta, entendió que este era el mejor momento para propiciar el debut esta temporada de Ander Madariaga, ocho largos meses después de la grave lesión de rodilla que sufrió en la pasada campaña en el choque disputado en Cartagena.
El Racing ya había vendido casi todo el pescado que tenía en la lonja para algarabía de una afición que sueña cantando con lograr su regreso a Primera División 14 años después del inicio de una caída en desgracia que le ha tenido hasta seis temporadas en Segunda B.
Pero no les bastó con poner a cantar al unísono a una afición que está gozando de lo lindo con un equipo que es una máquina de marcar goles. Y, aunque Jeremy, que atesora seis tantos, salió dispuesto a seguir la estela de Villalibre como artillero racinguista, fue Marco Sangalli el que se encargó de cerrar la goleada que enterró al Eibar al aprovechar un pase en profundidad de Iñigo Vicente tras sacar una rápida falta que los eibarreses, ya totalmente entregados a su rival, no tuvierojn ni fuerzas ni capacidad para .defender.
De entre los que salieron en la segunda mitad ya únicamente con el objetivo de ejercer de torniquete en plena sangría azulgrana, solo Bautista se atrevió a acercarse a los dominios de un Ezkieta que no permitió que el de Rentería pudiera al menos acabar con su sequía anotadora.
Y encima llega la Copa
Tras esta quinta derrota, la quinta en los siete partidos disputados lejos de casa, el Eibar se ve inmerso entre los candidatos al descenso, tras haber sido superado un Andorra que arrancó un punto casa del Sporting en el debut del nuevo entrenador que ha sustituido al destituido Ibai Gómez, así como por el Granada, que se impuso en su inédita visita a la Cultural Leonesa, precisamente el siguiente rival que el domingo (18.30 h.) visitará Ipurua, con los leoneses situados ocho puestos por encima, con tres puntos más que los armeros.
Racing
Ezkieta; Mantilla, Castro, Pablo Ramón (Facu, m. 65), Salinas; Iñigo Sáinz-Maza, Gustavo Puerta (Yeray, m. 81); Andrés Martín (Sangalli, m.58), Peio Canales, Iñigo Vicente (Arana, m.81) ; Villalibre (Jeremy, m. 58).
4
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0
Eibar
Magunagoitia; Cubero, Marco Moreno, Arambarri (Nolaskoain, m. 46) , Arbilla; Corpas (Mada, m. 70); Javi Martínez (Magunazelaia, m. 57), Sergio, Aleix Garrido, Guruzeta (Adu Ares, m. 70); Martón (Bautista, m. 57).
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Goles 1-0 Iñigo Vicente (m. 36); 2-0, Asier Villalibre (m. 43); 3-0, Castro (m. 48); 4-0, Sangalli (m. 78).
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El árbitro Moreno Aragón, del comité madrileño. Amonestó a Arambarri, Sergio y Corpas.
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Incidencia 19.139 espectadores asistieron al choque en El Sardinero, entre ellos medio centenar de aficionados eibarreses.
Todo un duelo de necesidades que llegará después de una nueva irrupción copera con la disputa de la segunda ronda, que le llevará a viajar el miércoles (21.00) hasta Pasarón para enfrentarse al Pontevedra.
Y eso es precisamente lo que puede impedir que el Eibar se decida a tomar la misma decisión que deparó el despido de Joseba Etxeberria el año pasado, cuando el equipo estaba a cinco puntos del descenso, eso sí, con la temporada bastante más avanzada que ahora.
Con el calendario apretado de esta semana, el Consejo que se suele reunir los lunes no tiene previsto abordar la posible destitución de San José, pero el caldeado ambiente que ya se respiró tras la derrota sufrida ante un Zaragoza que llegaba como colista y que ahora está a solo dos puntos tras ganar su tercer partido seguido, puede resultar irrespirable si los azulgranas no vencen y convencen ante un recién ascendido que ha ganado cuatro partidos fuera del Reino.