Xabier Anduaga, Tambor de Oro: «Ha sido la llamada más importante de mi vida»
El tenor entiende que el galardón «es una manera de decir a un donostiarra que el trabajo de estos diez años, con muchos sacrificios y esfuerzo, ha merecido la pena»
«Todavía estoy en shock. Es el mayor reconocimiento que he recibido en mi vida». Esa fue ayer la primera frase del tenor Xabier Anduaga ( ... Donostia, 1995) cuando respondió a la felicitación de este periódico por ser el próximo Tambor de Oro y tomar el relevo a los integrantes de la productora Moriarti, en quienes recayó el año pasado. Poco antes había recibido la llamada del alcalde donostiarra Jon Insausti, en la que le comunicaba la decisión tomada de forman unánime por la Junta de Portavoces. «Me has dejado planchado», es de lo poco que le pudo decir cuando conoció el motivo por el que se ponía en contacto con él. A medida que la noticia se iba conociendo, el teléfono del tenor donostiarra no paraba de sonar y confesaba sentirse «un tanto abrumado por tantas felicitaciones».
Tras recibir la noticia, Xabier Anduaga, una de las voces más relevantes del actual panorama lírico internacional y con numerosos triunfos en los últimos años, confirmó rápidamente que el próximo 20 de enero de 2026 estará en el Salón de Plenos del Ayuntamiento para recoger el galardón ya que casualmente había suspendido una gira iberoamericana para descansar ese mes en casa junto a su familia, principalmente su mujer, Elena Barbé, y su hijo Leo que actualmente tiene 16 meses. Con ellos disfrutará de una manera especial y distinta de una fiesta que lleva muy dentro desde niño.
– ¿Qué ha sentido al recibir la llamada del alcalde Jon Insausti?
– Ha sido un shock, una verdadera sorpresa. Siempre he sentido admiración por todas las personas que han recibido el Tambor de Oro, de cualquier ámbito, no solo de la cultura que es el que me resulta más cercano. Desde joven lo veía como algo muy importante para un donostiarra. Estar ahora entre ellos es una de las mayores alegrías que puedo recibir. Mi mujer y yo llevamos unos años viviendo largas temporadas fuera de San Sebastián, pero siempre con el deseo en la mente de volver a casa. Tener que estar en San Sebastián porque te dan el Tambor de Oro...
«Siempre he sentido admiración por las personas de cualquier ámbito que lo han recibido»
– ¿Dónde se encontraba cuando le han comunicado la noticia?
– Justamente aquí, en Donostia. Ahora mismo estoy en casa preparando la comida y asimilando el bombazo que nos ha supuesto. Acabamos de volver de Nueva York –el cantante donostiarra formaba parte del elenco de la ópera 'La sonnanbula' de Bellini en el Metropolitan Opera House, donde durante el mes de octubre ha interpretado el papel de Elvino y una vez más ha recibido excelentes críticas por su trabajo: «una solidez y musicalidad incontestables», escribieron en algunos medios tras el estreno–, y todavía estamos un poco con el desfase de horas y con el cansancio… pero todo se ha pasado de golpe. Estaba tranquilamente en casa cuando he recibido la llamada del alcalde, la llamada más importante de mi vida.
– ¿En serio que no se lo esperaba?
– Nadie, creo, que se puede esperar un premio así. Realmente, y me tienen que creer, estoy en shock. En el poco tiempo que ha pasado desde que me han dado la noticia no he parado de recibir llamadas de felicitación, y eso da una idea de la importancia que tiene este premio. Para mí ya fue una sorpresa cuando me enteré de que me habían propuesto para el Tambor de Oro, que era uno de los candidatos y la lista era muy larga. En serio, no me lo esperaba.
«A los cinco años empecé a salir con el colegio La Salle y fui pasando de gastador a tambor y barril»
– ¿Pero con la velocidad que ha tomado su carrera internacional como tenor, tiene que estar más que acostumbrado a los reconocimientos?
– Es que es algo muy distinto a lo que sucede en mi mundo, en el de la música. El Tambor de Oro no lo entiendo como un reconocimiento por la carrera en sí, por el día a día. Siempre gusta que te den una larga ovación después de un concierto porque es una manera de constatar que has hecho una buena actuación, pero esto es muy distinto. Lo entiendo como una manera de decir que el trabajo de estos diez años de un donostiarra cantando por todo el mundo, haciendo sacrificios y con mucho esfuerzo, ha merecido la pena.
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- Con esta noticia y después del éxito que tuvo durante la pasada edición de la Quincena Musical, 2025 acaba para usted con el donostiarrismo por todo lo alto.
– Desde luego. Sí que se puede decir que para mí ha sido un año muy muy donostiarra y lo de la Quincena fue también para no olvidar. Primero, con el concierto en el auditorio del Kursaal, con el 'Stabat Mater', de Rossini, respaldado por el Orfeón Donostiarra que para mí es sinónimo de casa, y Orquestra de la Comunitat Valenciana-Palau de les Arts. Después, en el Teatro Victoria Eugenia, el recital junto al pianista Maciej Pikulski, que fue muy íntimo, como de estar en familia. Fue muy especial, y puedo decir que ha sido uno de los más importantes de mi vida.
«Para mí ha sido un año muy muy donostiarra, con los conciertos de la Quincena que fueron muy especiales»
– Volviendo al Tambor de Oro. ¿Qué supone para usted la fiesta de San Sebastián? ¿Es de los que la disfruta?
– La Tamborrada es parte de mi vida, algo que llevo muy dentro, se podría decir que lo tengo en el ADN. No tengo ninguna duda de que el próximo 20 de enero será un día impresionante y muy intenso. Además tendrá otro aliciente extra muy importante: lo podré disfrutar más porque mi hijo, que ahora tiene dieciséis meses, estará allí y ya empezará a darse cuenta de cosas. Vivir eso como padre seguro que no tiene precio.
– Para ese día tendrá que volver a hacer memoria para tocar las marchas, sobre todo la de San Sebastián.
– Noooo, no me va a hacer ninguna falta. Como digo, la Tamborrada es parte de mi vida, porque como ya he comentado la llevo dentro. A los cinco años empecé a salir con el colegio, con La Salle, y fui pasando de gastador a tambor y barril. He participado en todas las categorías. Me sé las marchas de atrás hacia adelante y de adelante hacia atrás, así que en ese sentido, tranquilidad.
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