Villa Donosti, en Ondarreta, será derribada parcialmente para crear seis nuevas viviendas

En los últimos días se ha desbrozado y eliminado el arbolado que protegía la finca. /A.M.
En los últimos días se ha desbrozado y eliminado el arbolado que protegía la finca. / A.M.

El edificio está incluido dentro del plan de protección especial de San Sebastián, pero solo tiene protegidas las dos fachadas que dan a la vía pública

DANI SORIAZUSan Sebastián

Villa Donosti, la casa de estilo montañés situada en Ondarreta, en la esquina entre la avenida Satrustegi y la calle Infante don Juan, será derribada parcialmente. El Ayuntamiento de San Sebasitán ha aprobado una licencia urbanística que permitirá construir un anexo donde irán seis nuevas viviendas, en el lugar que ahora ocupan la casa del guarda y el garaje.

Durante los últimos días se ha procedido a desbrozar y eliminar el arbolado que protegía la finca, antes de acometer los trabajos constructivos. Algo que ha despertado las alarmas de algunos ciudadanos, preocupados por que esta vivienda pudiera seguir el mismo camino de la villa del antiguo restaurante Chomin y la villa Kanimar, situadas en este entorno y que desaparecieron por completo.

Sin embargo, a diferencia de estas dos construcciones, este edificio sí está incluido dentro del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbano Construido (Peppuc). No obstante, está catalogado con un grado D de protección y salvaguarda solo dos de sus fachadas, concretamente las que dan a la vía pública.

Se ha solicitado licencia para construir un anexo en el lugar que hoy ocupan el garaje y la casa del guarda

La villa, tal y como recoge su ficha, es una composición de estilo montañés en la que destaca la torre de esquina y los grandes aleros de hormigón moldeado, simulando madera, así como sus fachadas revocadas con basamento, a modo de zócalo, de piedra -aplacados-.

En este sentido, se indica que sus fachadas responden a características y condicionantes diversos. Concretamente señala que «las que dan frente a la avenida Satrustegi y a la calle Infante Don Juan cuentan con una composición general que -asociada a sus aleros y a la torre de esquina- forma parte intrínseca de la imagen urbana pública de ese entorno de la ciudad». En cambio, las fachadas con frente a espacios privados «son más bien convencionales, carentes de elementos destacables». Es ahí donde se acometerá la construcción del anexo con las nuevas viviendas.

No entra en la moratoria

El Ayuntamiento aprobó a finales del año pasado suspender durante un año la tramitación de licencias de derribo para cerca de medio millar de edificios mientras se lleva a cabo una nueva revisión del Peppuc. No obstante, como villa Donosti ya estaba catalogada dentro del plan de protección urbana no se ha incluido en ese listado.

Se trata de 450 edificios, con 621 portales, de los que la mitad son villas (222), entre las que se encuentran varias del paseo de Hériz, del paseo de Faro, de Ategorrieta, de la Calzada Vieja de Ategorrieta, de la avenida de Navarra, Rodil, paseo de Ulia, avenida Alcalde José Elósegui, cuesta de Aldapeta, paseo Duque de Baena, paseo de la Fe, San Roque, Miraconcha, Alto de Amara, Calzada de Egia, Maestro Arbós, Intxaurrondo o paseo Zubiaurre, aunque también las hay de Loiola, Ciudad Jardín o Martutene. El blindaje fue solicitado por distintos colectivos y entidades entre las que se encuentran el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro (COAVN).

El Peppuc fue aprobado definitivamente en 2014, tras una década de tramitación. En 2017 se llevó a cabo una modificación que revisó 90 inmuebles que estuvieron incluidos en el documento en algún momento de la gestación del catálogo pero que en la versión definitiva quedaron fuera. De esos 90 inmuebles, se protegieron finalmente 47. Entre ellos, 15 villas de Ondarreta.