Vandalizan la placa que la familia de Rosa Zarra colocó en su memoria en 2020 en San Sebastián
La placa, situada junto a la que el Ayuntamiento de Donostia colocó el pasado sábado en Amara, ha sufrido daños con pintura negra que tacha parte de la inscripción
A. Muñoz
Martes, 11 de noviembre 2025, 15:22
La placa en memoria de Rosa Zarra, colocada por su familia en el barrio donostiarra de Amara en 2020, ha aparecido este martes vandalizada. Alguien ... ha cubierto con pintura negra parte de la inscripción que recuerda a esta ama de casa de 58 años, fallecida en 1995 tras recibir el impacto de una pelota de goma disparada por la Ertzaintza.
Precisamente, esta placa se encuentra junto a la que el Ayuntamiento de Donostia colocó el pasado sábado en la plaza Ferrerías de la capital guipuzcoana. Este martes, el alcalde de la ciudad, Jon Insausti, ha defendido que el Consistorio «no va a renunciar a su memoria», después de que el sindicato de la Ertzaintza Esan solicitara su retirada y calificara, a través de un comunicado, de «vergonzosa e injustificable» la decisión del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco de reconocer a Rosa Zarra como víctima de una actuación policial. Horas después, el propio Ejecutivo autonómico ha recordado que el reconocimiento de Zarra como víctima policial fue avalado por expertos.
En todo caso, desde Esan han condenado con «absoluta rotundidad» el ataque vandálico perpetrado contra la placa dedicada a Rosa Zarra en San Sebastián y ha subrayado que ese acto «es inadmisible y no representa en absoluto a la Ertzaintza ni a quienes la defendemos con honestidad».
En un comunicado, Esan ha incidido en que la crítica del sindicato de la Ertzaintza «siempre ha estado dirigida» a la Comisión de valoración dependiente del Departamento de Justicia del Gobierno Vasco, por su decisión de considerar a Rosa Zarra como «víctima de la acción policial» y por la colocación de una placa en la capital guipuzcoana el pasado sábado «sin que exista respaldo judicial que lo avale».
Finalmente, desde Esan han remarcado que seguirán «defendiendo con firmeza la verdad, la justicia y la dignidad» de la Ertzaintza, pero también «el respeto, la convivencia y la libertad frente a cualquier forma de violencia o fanatismo».
Zarra era una ama de casa de 58 años que murió en 1995, ocho días después de recibir en el vientre el impacto de una pelota de goma lanzada por la Ertzaintza, tras cargar contra seguidores de Herri Batasuna que participaban en una contramanifestación frente a los pacifistas que reclamaban la libertad del empresario José María Aldaia, entonces secuestrado por ETA. La versión oficial del departamento de Interior señaló que Zarra murió a consecuencia de una enfermedad, no por el impacto. No obstante, el pasado marzo fue reconocida oficialmente como víctima de violencia policial por parte del Ejecutivo autonómico.
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