La solución contra las malas hierbas

Un operario quemando las malas hierbas con la nueva desbrozadora mecánica en Alderdi Eder./DV
Un operario quemando las malas hierbas con la nueva desbrozadora mecánica en Alderdi Eder. / DV

El Ayuntamiento pone fin a la mala imagen que presentan los alcorques

MARINA TADEOSAN SEBASTIÁN

Son numerosas las quejas de los ciudadanos sobre el estado de los alcorques de la ciudad, que presentan una imagen de falta de cuidado, repletos de malas hierbas alcanzando incluso casi el metro de altura e invadiendo en algunos casos la acera. Se trata de un problema que se ha hecho notable desde que Donostia renunciara al uso del herbicida glifosato en los parques y jardines públicos en enero del año pasado. Un hecho que hace que muchos ciudadanos cuestionen el trabajo de los encargados de su mantenimiento.

Este herbicida es el más empleado en el mundo, pero a raíz de que la OMS (Organización Mundial de Salud) lo clasificara como «probablemente cancerígeno para los seres humanos», muchos países votaron a favor de su prohibición. Finalmente, en contra de la opinión pública, la Unión Europea renovó su licencia por cinco años más hasta diciembre de 2022. Aún así, muchas ciudades españolas han eliminado su uso -entre ellas Madrid, Barcelona y San Sebastián-, lo que ha generado que la mayoría de los alcorques de estas urbes presenten mala imagen.

PRODUCTOS UTILIZADOS

Antes
Glifosato
El herbicida más utilizado del mundo pero «problablemente cancerígeno».
Alternativas fallidas
Vinagre, acolchados orgánicos mediante el aporte de una capa de mulch, herbicidas ecológicos y agua caliente.
En la actualidad
Desbrozadora mecánica
Máquina que desprende llamas y mata las malas hierbas.
Plantación de flores
Posible solución en algunos alcorques.

Pero a pesar de que muchos donostiarras crean que el Ayuntamiento no ha buscado una solución a este problema, la concejala de Espacios Públicos Marisol Garmendia asegura que se está actuando. «Me gustaría transmitir que somos conscientes de las quejas de la ciudadanía y de que la mayoría de los alcorques de los 14.000 árboles que hay en la ciudad parecen ya selvas», apunta, a la vez que no niega que la eliminación del uso del compuesto comercializado por Monsanto complica su mantenimiento.

«Hay unos 10 operarios que trabajan de manera manual y queman las malas hierbas», explica Garmendia (PSE)

Durante el último año se han probado diferentes alternativas para poner fin al crecimiento descontrolado de la vegetación. Se ha echado mano del vinagre, de acolchados orgánicos mediante el aporte de una capa de mulch o herbicidas ecológicos. También se ha probado una máquina de agua caliente que alquiló el Ayuntamiento. Pero ninguno de ellos ha sido todo lo efectivo que se desearía. Su rendimiento y su frecuencia de uso no se asemejan al del herbicida anterior y ni siquiera se consiguen los mismos resultados.

Actualmente el consistorio está realizando un «planteamiento de choque». Consiste en formar brigadas que utilizan herramientas mecánicas. «Hay más o menos diez operarios por toda la ciudad que trabajan quitando hierbas de manera manual y que más tarde, con una máquina que desprende llamas, mata los restos de maleza», cuenta la edil.

El problema se ha constatado en todos los barrios y llegarán al conjunto de la ciudad a finales de mes

Este «planteamiento de choque» se encuentra todavía en fase de prueba porque se está experimentando y buscando alguna solución que sea tan eficiente como el glifosato. Respecto a esta nueva máquina con fuego, Garmendia asegura que es eficaz «porque en el momento la mala hierba desaparece, pero no sabemos cuanto va a tardar en crecer».

Estas brigadas están actuando con la misma técnica en todos los barrios, priorizando las zonas donde hay mucha vegetación como Zumalakarregi, José María Salaberría, Miracruz y Alderdi Eder. Además, en este último punto, al ser los tamarindos arbustos y no árboles, hay una complicación añadida ya que les salen también brotes y ramas, los cuales hay que quitar manualmente antes de quemar las hierbas sobrantes de los alcorques. Según explica la edil, el problema se ha constatado en todos los barrios y no se olvidan de ninguno, «llegaremos al conjunto de la ciudad a finales de agosto».

Además de matarlas a través de la «desbrozadora mecánica», también ven la posibilidad de plantar margaritas o flores en algunos casos alrededor de los alcorques para que tengan otro aspecto. «Iremos viendo, ahora lo prioritario es quitar esas hierbas que dan un aspecto de abandono o de suciedad a la ciudad». De todas formas, la edil deja claro que a pesar de que las tendencias actuales sean quitar las malas hierbas, «nos tenemos que acostumbrar a que haya otro tipo de vegetación alrededor de los árboles» mientras se busca la mejor alternativa «primando el cuidado del árbol y la salud de las personas», poniendo en valor las ventajas medioambientales.