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Sólo cuatro proyecciones en un día de Festival

La plaza de Okendo, durante las obras de construcción del aparcamiento subterráneo./FONDO MARÍN
La plaza de Okendo, durante las obras de construcción del aparcamiento subterráneo. / FONDO MARÍN

1968. La edición número 16 fue inaugurada en el museo de San Telmo «con toda solemnidad» y sin estrellas

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Aunque sepamos que nuestro Festival de Cine tardó en asentarse en septiembre, siempre se nos hace raro encontrarlo en otras fechas. No lo esperamos el 7 de julio de 1968, cuando hallamos en la primera página de DV una fotografía con el título de 'Se inauguró el Festival'.

También se nos hace extraña, visto desde hoy, la absoluta falta de 'glamour' y hasta de cinefilia en la fotografía de la inauguración: un señor grueso y trajeado de pie y detrás, sentados, representantes de la autoridad, uno de ellos con uniforme militar. En el pie de foto podía leerse:«Con toda solemnidad se celebró ayer en el Museo de San Telmo el acto de inauguración del XVIFestival Internacional de Cine. En la foto, el presidente del Jurado Internacional y Premio Nobel, Miguel Ángel Asturias, durante su discurso».

Por cierto, que el jurado presidido por Miguel Ángel Asturias dio la Concha de Oro a la británica 'Todo un día para morir' y quedó como uno de esos que intentan contentar a todos, con dos premios ex-aequo y una mención especial a la actriz rusa Timma Marková, para compensar el Premio San Sebastián a la mejor interpretación femenina entregado a Mónica Vitti, que tras varios retrasos llegó a la clausura (el director del Festival, Miguel Echarri, sería acusado de influir en el jurado).

El caso es que, tras la inauguración de la víspera, hoy se celebraba la primera jornada normal del XVI Zinemaldia. Observando el anuncio con la programación festivalera que aparecía en nuestro periódico, abrimos la boca y no la cerramos. ¿Saben cuántas proyecciones había el 7-VII-1968, primer domingo del Festival? Pues sólo cuatro: los pases de la Sección Oficial en el Victoria Eugenia, a las 17.45 y 21.45, y su repetición a continuación en el Astoria, a las 19.15 y 22.45.

Comprobamos en la cartelera completa, por si hubiera alguna omisión, y no. El resto de cines donostiarras ofrecía proyecciones comerciales ajenas a un Festival entonces de menor formato. Así ocurría en las salas Actualidades, Amaya, Bellas Artes, Dunixi, Kursaal, Miramar –por cierto, con 'Fahrenheit 451'–, Novedades, Novelty, Pequeño Casino –con la llamativa 'Superman ataca a los platillos volantes'–, Principal, Príncipe, Rex Avenida, Savoy – 'Aquellos chalados en sus locos cacharros'– y Trueba.

Charlot y Jaimito

Desde el lunes, la cosa cambió pero sólo un poco. En el Miramar proyectaban por las mañanas películas del ciclo 'Nuevo cine americano' (siguiendo a las tardes y noches con su actividad comercial) y en el Príncipe a las 15.45, antes de sus sesiones habituales, se ofrecía en el marco del Festival un pase infantil con películas de Charlot y Jaimito.

Era otro Festival aquel de hace cincuenta años, en el que las estrellas visitantes serían Sidney Poitier, Ernest Borgnine, Peter Finch y Mónica Vitti. En todo caso, de lo que más se habló en aquella edición fue del nuevo aspecto de la plaza de Okendo, con su reluciente parking subterráneo, y de las proyecciones de 'Ama Lur', la emblemática obra de Basterretxea y Larruquert.

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