El secreto de la tortilla de patata ganadora

229 cocineros se animaron a participar en el certamen que organiza 'Contigo en la playa'

ANA CHUECA

Con cebolla o sin cebolla. La polémica está servida desde tiempos inmemoriales. La discusión se complica si entra en juego el pimiento verde. O el rojo. Cualquiera de los dos es digno de elevar el tono de la disputa. El uso de especias es ya otro asunto. Qué decir cuando el elemento secreto es aceite con aroma de guindilla. Para todos los gustos, evitando conflictos, hubo tortillas ayer en la 37 edición del Concurso de Tortilla de Patata de 'Contigo en la playa', de Teledonosti, que se celebró en el Palacio de Miramar.

229 maneras distintas de hacer un plato a base de huevo y patatas, el resto de ingredientes a merced de la imaginación de cada cocinero. Y la de Mikel González le invitó a cocinar la tortilla con aceite de girasol, en el que previamente había frito unas guindillas. Eso le valió la victoria, que también logró hace cinco años echándole leche al huevo. «Lo de la guindilla ha sido por hacer una prueba. El truco es dejar reposar la cebolla y la patata fritas en el huevo revuelto. En vez de mezclarlo todo y echarlo directamente a la sartén, lo dejo mezclarse durante media hora, incluso tres cuartos de hora. Luego lo revuelves, porque se queda como cemento, y a la sartén», desveló el ganador.

Una vez se conocieron los diez finalistas, entre los que estaba Mikel González, este ya tenía «el pálpito de que iba a ganar». Del premio, un viaje a Canarias, lo disfrutará el año que viene, porque este verano ya no le quedan vacaciones. Acostumbrado a ganar en los concursos de tortilla de patata, reconoce que no practica mucho. «Como mucho hago diez al año. En cuanto tienes la mecánica cogida, todas salen parecidas», comentó.

La ganadora del año pasado, Maite Osa, no logró el primer puesto, pero sí quedó entre los finalistas. La zumaiarra, residente en Lasarte-Oria, siguió la misma receta que en la pasada edición le valió la victoria, por lo que no se esperaba para nada quedar entre los diez primeros. «Lo veía muy difícil», admitió.

Otra de las finalistas fue Ainhoa Illescas, de Barcelona. Participaba por segunda vez junto su pareja, Imanol Aguirrezabalaga, de Donostia, que no resultó premiado. «Yo me he levantado la primera y he hecho la tortilla con más calma. Luego se ha levantado él y la ha hecho corriendo», recordaba Ainhoa divertida, a la vez que aseguraba que mantenían una competición sana entre los dos, por lo que compartirían el premio.

A pesar de ser una de las diez mejores tortillas entre más de doscientas, Ainhoa describió su plato como «muy sencillo. Cinco patatas, seis huevos grandes, los más naturales que encontré en el super, una cebolla dulce y un poco de ajo» fueron los ingredientes que usó la barcelonesa. «Si sabes cocinar, puedes hacer algo rico con cualquier ingrediente. Puede que la materia prima sea lo que diferencie una tortilla ganadora de una que no lo es», opinó.

Aunque no usó ningún truco en concreto, más que «dejarla poco hecha y ponerle un poco más de sal de lo normal porque a mi me gusta más sosa», confesó que esperaba estar entre las finalistas.

Tanto el ganador como Maite Osa y Ainhoa Illescas optaron por ponerle cebolla a la tortilla de patata. Entre los del equipo sin cebolla, menos numeroso, estaba Gemma Etxebarria, que participaba por segunda vez. «La cebolla le da mucho sabor para mi gusto, acaba dominando sobre el resto de ingredientes». A pesar de no haber logrado ningún premio, estaba contenta porque se lo había pasado muy bien y ya tenía «la comida hecha».

Entre los diez primeros también quedó Isabel Ferrero, destacada por el jurado por ser la concursante más madrugadora. «He llegado a las nueve de la mañana porque me ha traído mi hijo a la vez que se iba a trabajar y no podía dejarme más tarde. Verás cuando se entere de que he sido finalista», comentó la tolosarra, visiblemente ilusionada

Sin quitarse mérito alguno, Isabel achacaba el hecho de haber quedado entre los diez primeros a la suerte del principiante. «Llevo mucho tiempo queriendo participar, tenía muchas ganas. Pero nunca me venía bien y este año ya por fin me he animado y mira qué bien». Estaba contenta porque no quería quedar primera a causa del premio destinado al ganador: «No quiero ir a Canarias, por el avión más que nada. Le hubiera dado el premio a mi hijo. Aunque no pensaba ni quedar entre las diez primeras».

Ella también era del equipo de tortilla con cebolla, «esencial para que no quede seca». Aunque confiesa se sentía un poco desentrenada: «Antes, cuando los hijos estaban en casa, cocinaba mucho más. Ahora, al estar sola, no hago tantas tortillas. Tengo unas ganas de hincarle el diente... Voy a compartirla con mi hermana y su vecina». Lo mejor del concurso, coincidían muchos participantes, era poder comerse la tortilla en los jardines del Palacio de Miramar, aunque el tiempo no les respetó lo suficiente como para poder sentarse en la hierba, mojada por la lluvia.