Salve solemne y Festara novedoso

Orfeonistas de todas las edades interpretaron la Salve de Refice y otras composiciones bajo la dirección de José Antonio Sainz Alfaro./ Lobo Altuna
Orfeonistas de todas las edades interpretaron la Salve de Refice y otras composiciones bajo la dirección de José Antonio Sainz Alfaro. / Lobo Altuna

La Basílica de Santa María volvió a quedarse pequeña, y el Festara contó con voces femeninas

DV

La Salve Solemne que el Orfeón Donostiarra entona en la basílica de Santa María del Coro la víspera del día de la Asunción de la Virgen sigue en el programa oficial festivo de la Semana Grande, aunque hace años que dejó de ser un acto de carácter institucional al que la Corporación acudía en comitiva desde el Ayuntamiento y se ciñe al ámbito religioso, de manera que las autoridades que acuden -ayer estuvieron presentes, entre otros, el alcalde Eneko Goia, corporativos y algunos consejeros del Gobierno Vasco- lo hacen a título personal. Y, tanto para las autoridades como para los ciudadanos, la oportunidad de escuchar al Orfeón en un marco tan magnífico es un valor añadido que contribuye al carácter multitudinario de la celebración.

La ceremonia, precedida como es habitual por una misa que presidió el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, volvió a dejar ayer pequeña la basílica, y la Salve compuesta expresamente por el compositor y sacerdote italiano Licinio Refice para ser interpretada ese día, en ese lugar y por esas voces volvió a conmover a todos los asistentes. También a los componentes del Orfeón Donostiarra y otras formaciones vinculadas al mismo, que no falta la cita desde el año 1900.

Otro orfeón, el de la Castaña de la Sociedad Gaztelubide, interpretó a medianoche muy cerca de donde se había celebrado la Salve un Festara novedoso en el que, por primera vez y dentro del progresivo 'aggiornamento' de la sociedad en lo que a la participación de las mujeres se refiere, se escucharon voces femeninas llamando a la fiesta.