El Juli, siempre El Julio

Exigía el tercero de la tarde una muleta más que poderosa. Hubo momentos en que Aguado se la ofreció. No siempre/Usoz
Exigía el tercero de la tarde una muleta más que poderosa. Hubo momentos en que Aguado se la ofreció. No siempre / Usoz

MANOLO HARINA

Hasta los menos taurinos emplean la expresión «no hay quinto malo» y efectivamente ayer no hubo quinto malo o más bien, El Juli hizo que pareciese mejor de lo que era. A ese toro se le pidió con insistencia la vuelta al ruedo y el presidente no la concedió, en mi opinión con buen criterio.

En su primero, al que cortó una oreja, El Juli estuvo correcto y profesional. Se entregó, como siempre, y el público se lo agradeció. Pero salió 'Chulo', negro nº 110 de 580 kilos, el de más peso de la corrida, y Julián lo vio y lo cuidó desde el principio.

Ayudó además un torerísimo quite por chicuelinas de Pablo Aguado. Un trasteo semigenuflexo para sacarlo del tercio a los medios. Y allí dos series en redondo mandonas y poderosas. Maestría y torería, un dominio de los tiempos y las distancias que da el ser una de las máximas figuras del toreo actual. Después de torear al natural con hondura y temple, volvió a cambiar de mano y trazó dos o tres pases, abierto el compás, barriendo el albero con la muleta y obligando al toro a humillar intentado alcanzarla sin conseguirlo; Otro pase en redondo, cambio de mano, naturales, un afarolado y un pase de pecho. El tendido rugía, y el torero orgulloso seguía toreando… La estocada se cayó un poco pero el premio de las dos orejas más que merecido.

Detalles de calidad, de torería, de pureza son los que dejó Pablo Aguado en Illumbe. No le acompañaron los toros. De corto recorrido el primero y de corta duración el segundo. Aún así la faena a este último dejó un regusto de toreo grande. Lastima de espada...

Pasó por Illumbe Pablo Hermoso de Mendoza, silencio y saludos es poco bagaje para un torero que tantas veces ha abierto la puerta grande. Los toros de rejones en puro Murube, nobles y aptos para el toreo a caballo. Los de lidia a pié nobles, repetidores, algunos más encastados y que se han crecido en la muleta. ¿Lo que buscan los toreros?