Un arranque festivo de lo más realista

J. M. López

Las jugadoras de hockey hierba y fútbol de la Real Sociedad han dado comienzo ya a la Aste Nagusia al son del 'Artillero' más femenino

ELENA VIÑAS

Las mujeres tomaron las riendas del cañonazo con el que comenzó la Semana Grande donostiarra. Ellas fueron las protagonistas de un acto que se tiñó, más que nunca, de blanco y azul. Esos fueron los colores de la lluvia de confeti y serpentinas que anegó Alderdi Eder, y también los que defienden las jugadoras de los primeros equipos femeninos de la sección de fútbol y hockey hierba de la Real Sociedad, campeonas de la Copa de la Reina y subcampeonas del Eurohockey Club Cup, respectivamente. Unas y otras alzaron su voz para entonar al unísono la canción que este año se adaptó a otra mujer que tomaba el mando del momento más esperado de la jornada.

«Artillera dale fuego», cantaban las deportistas, junto a la corporación municipal encabezada por el alcalde, Eneko Goia. Y la destinataria del mensaje, Onintza Mokoroa, no podía evitar sonreír ante las emociones que la embargaban. «Estoy contenta, pero también nerviosa», confesaba la joven instantes antes de subir a la almena de cartón piedra erigida en la terraza del ayuntamiento para aproximarse al cañón que le aguardaba.

Onintza, heredera del cargo que durante años ha desempeñado su padre, Luis Mokoroa, recordaba los consejos que éste le había dado algunas horas antes. El encendido no podía fallar. «No sé si me va temblar el pulso al prender la mecha», bromeaba entre risas.

«Artillera dale fuego», resonaba como un eco antes del silencio en el que se sumieron las inmediaciones de la casa consistorial. No por esperada sorprendió menos la explosión que hizo temblar el edificio y con él, a cuantos se reunían en sus proximidades. El estallido se transformó en una sinfonía de aplausos, gritos de alegría y una suerte de aleteo procedente de los cañones de los que brotó esa cascada de papelitos que cayó sobre la Banda de Música Illumbe de Trintxerpe, el Batallón de Honores de la Cofradía Vasca de Gastronomía, el Coro Eskola-Gurutziaga y la agrupación de txiribiteros.

Tampoco escaparon a la lluvia blanquiazul los ediles que bailaron con las invitadas en el encendido de la mecha de las fiestas, ni los centenares de personas que se agolpaban a los pies del cañón que inició una ofensiva hecha a base de ganas de diversión y algo muy parecido, sin duda, a la felicidad. En el horizonte se adivinaba ya el medio millar de actividades que se irán sucediendo en el centro de la ciudad y buena parte de sus barrios, cuando de repente empezó a sonar el himno de la Real Sociedad. La emoción se apoderó de participantes y público, que no pudieron evitar cantarlo fuera de guión.

«Ha sido algo espontáneo en homenaje a la Real, a la ciudad y a las fiestas. Ahora es momento de disfrutar y de que reine el respeto entre todos nosotros», señalaba Mariasun Quiñones. La portera añadía que tanto ella como sus compañeras eran unas «privilegiadas» por haber podido vivir el cañonazo «desde dentro». «Estamos muy contentas. Es toda una suerte», apuntaba, mientras la defensa Leire Baños asentía. «Ha sido muy guay poder estar en Donosti y con nuestra gente. Aunque este domingo tenemos partido, porque estamos ya en pretemporada, vamos a aprovechar para dar una vuelta y disfrutar un poco de las fiestas», manifestaba.

No menos emocionadas se mostraban Mirari Arrillaga y Jone Alba, del equipo de hockey hierba de la Real Sociedad. Ambas coincidían a la hora de señalar que el cañonazo había resultado «un momento muy emotivo». «No podemos estar más contentas», aseguraban.

«Todos ganamos»

Las protagonistas del arranque de la Semana Grande abandonaban la terraza del consistorio para acudir a la recepción organizada en el salón de plenos. El alcalde les daba la bienvenida y tomaba la palabra para recordar sus «importantes» logros de esta última temporada deportiva, insistiendo en que no se trata de algo de mujeres, sino de toda la población.

«Estas fiestas son para disfrutarlas en libertad, con respeto»

La realista Maddi Torres animaba a vecinos y foráneos a disfrutar estos días de la ciudad, recordando «las situaciones de discriminación y agresiones sexistas que las mujeres sufren en muchos ámbitos, como los espacios públicos».

Durante su intervención en el salón de plenos del ayuntamiento, la defensa txuri urdin instaba a convertir la Semana Grande en «un espejo en el que pueda reflejarse toda la ciudadanía, demostrando que estas fiestas son para disfrutarlas en libertad, con respeto, amor y alegría; porque no es no». Para finalizar, Torres invitaba a pasarlo bien y disfrutar. «Las chicas de la Real están con vosotros», concluía.

El primer edil de la capital guipuzcoana ponía el acento en el «reto» en favor de la igualdad que la sociedad tiene por delante y con el que «todos ganamos». «Estamos muy orgullosos de vosotras, de que llevéis el nombre de esta ciudad por el mundo y de que seáis un referente para mucha gente», subrayaba.

Goia hacía entrega a las jugadoras de las secciones de fútbol y hockey hierba de la Real Sociedad de un obsequio como recuerdo de su participación en el estallido festivo. De recogerlo se encargaban Nahikari García y Ane Segurola. En nombre de todas las deportistas, Maddi Torres dio lectura a un texto agradeciendo el gesto de la corporación municipal.

Tras el 'Boga boga' entonado por Eskola-Gurutziaga, que busca nuevas voces para su coral, Eneko Goia animó a las invitadas y al resto de asistentes al acto a brindar por unas fiestas en las que todos puedan disfrutar por igual en libertad al grito de «Biba zuek! Gora Donostia!».