«La fiesta está llegando a los barrios, pero muy por encima»

El parque Aitzol acogió ayer la primera edición del I Mercado de Amara./REPORTAJE FOTOGRÁFICO SARA SANTOS
El parque Aitzol acogió ayer la primera edición del I Mercado de Amara. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO SARA SANTOS

El intento de extender el ambiente y las actividades de la Semana Grande a toda la ciudad va cuajando poco a poco

SARA ECHEVARRIA

Siguiendo con la iniciativa que empezó a tomar forma hace dos años, el Ayuntamiento de San Sebastián ha organizado durante esta Semana Grande numerosas actividades en los distintos barrios de la ciudad con el objetivo de extender el ambiente festivo. Muchos ciudadanos se quejaban de que la fiesta se concentraba excesivamente en el Centro, la Parte Vieja y Gros, y el Ayuntamiento decidió que había que dar una respuesta a esos donostiarras que se sentían olvidados en el programa de Aste Nagusia.

Este año se han vuelto a organizar conciertos, mercadillos, bailes y cabezudos en barrios como Amara Nuevo, Altza, Intxaurrondo, Egia o el Antiguo. Uno de los que más ha notado la Semana Grande ha sido Amara, en ocasiones por razones ajenas a la programación festiva propia. Se ha notado, por ejemplo, la influencia de las corridas de Illumbe. «Después de los toros bastante gente bajaba al barrio a tomar el primer pote», recuerda el encargado de un bar de Amara. No obstante, y aunque el hecho de que sea una zona de paso haya hecho que «se note más movimiento», ha mantenido su tranquilidad. «Si la gente quería marcha, se iba al Centro o a lo Viejo», admite.

«La gente está animada y con ganas de parranda, por eso no le da pereza salir a la calle a tomar algo», asegura una amaratarra. Pero, a su juicio, lo que más se ha notado es la llegada del turismo a los barrios, independientemente de la semana festiva. «Me da la sensación de que este año hay más pisos turísticos en las afueras, porque hay más extranjeros que nunca», comenta. Las actividades específicas de la Semana Grande se han hecho notar, y «la fiesta sí que está empezando a llegar a los barrios, pero muy por encima».

«Al terminar los toros la gente bajaba para tomarse la primera, y después iban al Centro»

«Yo pongo mi puesto porque si no siembras no recoges nada, hay que ir poco a poco»

En el caso de Amara, el epicentro festivo ha estado situado en el parque Aitzol, frente al instituto Usandizaga y al Politécnico Easo. «Se ha convertido en un lugar para disfrutar con toda la familia», comenta un vecino, que ha acudido con sus hijos a las colchonetas y castillos hinchables donde tienen lugar actividades de cariz medieval. El ambiente es tranquilo, mucho más tranquilo que el jueves, cuando la comparsa de gigantes y cabezudos revolucionó a la chavalería del barrio con sus carreras.

El Mercado, mejor

Una actividad que se estrenó el año pasado en Amara es el mercado callejero de los comerciantes del barrio.

En la quincena de puestos que se instalaron ayer en el Parque Aitzol para vender sus productos comentaban que «no está teniendo mucho éxito porque es el segundo año y la zona queda un poco a desmano». Sin embargo, comparando con el año pasado, que llovió, la edición de este año ha sido «mucho mejor».

Elena, una artesana, creía que los vecinos «no sabían que había este mercadillo». Por eso, muchos de los que pasaban para ir hacia el Centro se sorprendían al ver los puestos y decidían quedarse un rato. «Lo cierto es que por la mañana no ha ido mal, al mediodía ha sido muy tranquilo y por la tarde si que ha habido bastante gente», decía.

«Menos mal que he venido al mercadillo, si no habría sido una semana horrible», dice Leire. Es encargada de Donkoton, una tienda del barrio, y explica que los que más éxito han tenido durante la fiesta han sido los bares y los restaurantes, y que el resto de comercios apenas han tenido gente. «Cuando la gente está con el espíritu de salir, lo último en lo que piensa es en irse de compras», añade. Por este motivo ha decidido poner un puesto en el mercadillo, para «darle la vuelta a la semana».

Porque, como dice Amaia, una vendedora de bolsos y alpargatas artesalenes, «si no siembras, no recoges nada, hay que ir poco a poco». Ella tiene una tienda en Aiete y comenta que, en comparación con su barrio, Amara está «lleno de vida». También puso su puesto el año pasado y dice que ·este añoha habido mucha más gente y ha salido mejor». Ella es artesana, y es de las que piensa que «de todo hay que sacar algo positivo».