La bahía de La Concha vista desde el cielo

Este año la gran noria del Paseo Nuevo está atrayendo todas las miradas. / FOTOS MÓNICA RIVERO
Este año la gran noria del Paseo Nuevo está atrayendo todas las miradas. / FOTOS MÓNICA RIVERO

Una nueva atracción ha llegado al ferial del Paseo Nuevo, y algunos ya llaman a la noria 'Donosti Eye'

ENAR DERQUI

La tómbola antojitos, el barco pirata y las jaulas tienen una nueva vecina en el ferial para adultos del Paseo Nuevo este año: una noria blanca de cuarenta metros que está dando mucho que hablar. La bahía de la Concha es uno de los principales reclamos turísticos que tiene San Sebastián, y si al 'marco incomparable' se le suma una noria enorme que mira al mar, la postal está completa.

Dadas sus dimensiones, transportar la noria hasta el comienzo del Paseo Nuevo e instalarla en su actual emplazamiento no resultó sencillo. «Fue bastante complicado, tuvimos que traerla entre doce vehículos y un par de grúas», cuenta Miguel Ángel Bañuls, el dueño de la atracción. En cualquier caso, ha merecido la pena: «Lo cierto es que ha tenido una acogida muy buena, vienen muchas familias con los niños, turistas, jóvenes e incluso mayores», afirmaba este empresario andaluz.

A su juicio, esta noria que en lugar de barquetas tiene cómodas cabinas cerradas es más que una atracción de feria. Es tan especial que tiene como objetivo convertirse en un mirador «para que todo el mundo pueda contemplar la ciudad desde el cielo».

Algunos donostiarras la han bautizado ya como 'Donosti Eye', haciendo referencia a la enorme noria londinense que mide ciento treinta y cinco metros. Esta es bastante más pequeña, pero aún así permite ver la ciudad desde una perspectiva completamente nueva para todos. «Yo creo que esta noria tendría que quedarse», decía un hombre que la observaba desde la Parte Vieja.

En primer lugar, lo que llama la atención es su altura. Cuando la cabina se encuentra en el punto más alto de la vuelta, está a una altura equivalente a la de un decimocuarto piso. «A mí hasta me ha dado un poco de impresión. Eso sí, las vistas son maravillosas, una pena que el día este encapotado», explicaba Maite, una donostiarra que se animó a montarse a la atracción con sus hijos pequeños. «Pues a mí no me ha dado nada de miedo» contestaba su hijo de ocho años.

«Muchos chavales suelen pedirme que ponga a girar la noria mucho más rápido, pero esa no es la idea. No es la clásica noria de feria que gira rápido. La idea es que funcione como un mirador», indicaba Bañuls.

Un viaje en la atracción cuesta tres euros cincuenta, y permite dar unas cuatro vueltas. «Aunque el precio es un poco elevado, merece la pena», decía una pareja que acababa de bajarse. Al parecer, esa es la sensación que predomina entre los usuarios.

«Lo cierto es que está funcionando muy bien. Cuando más gente hay suele ser a las tardes, sobre todo con la puesta de sol», aseguraba el feriante, que ve una gran posibilidad de negocio en la instalación de una noria fija en la ciudad. «San Sebastián es una ciudad muy turística y muy especial. Al venir me he dado cuenta de que poner una noria fija podría ser un gran reclamo para que vengan todavía más turistas», sugería el empresario, que no solo explota atracciones para ferias como esta llamativa noria, sino que también se dedica a su fabricación.

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