Los piratas abordan la bahía de La Concha

Más de 1.500 jóvenes han participado en el Abordaia 2019. / Lobo Altuna

Cientos de espectadores han animado desde el Aquarium y el muelle hasta la playa de La Concha a las 140 balsas

PAULA MUNGUÍA

Armados con pistolas de agua, los piratas abordaron este lunes San Sebastián en la edición número 17 de su Aste Nagusia. Cientos de participantes acudieron a la convocatoria de Donostiako Piratak para volver a armar sus embarcaciones con el objetivo de atravesar la bahía para abordar la playa de La Concha. El día no comenzó bien para los piratas. Por la mañana el día amaneció lloviendo, lo cual provocó que los participantes tuviesen que construir sus balsas pasados por agua. Se respiraba incertidumbre por la posible cancelación de la principal actividad del programa pirata. Sin embargo, a media mañana la lluvia cesó e incluso el sol asomó para el momento del abordaje. No obstante, el fuerte viento que soplaba hizo que más de una embarcación tuviese que volver atrás y desistir del abordaje o incluso impedir su salida del propio muelle.

Todos dispusieron del mismo tiempo para armar las embarcaciones, aunque para algunos no fue suficiente y tuvieron que optar por emplear simples colchonetas y flotadores en sustitución de las balsas. Incluso a escasos minutos del momento de subirse a las embarcaciones para iniciar la aventura a muchos les quedaban los últimos retoques.

El pistoletazo de salida llegó a las cinco menos diez de la tarde cuando los participantes se lanzaron al agua del muelle en busca de sus embarcaciones. Sin reparar en medios, cada tripulante ocupó su puesto e intentó abrirse paso entre el resto de balsas para conseguir dejar atrás el puerto y visualizar al fin la playa de La Concha.

La estrategia de las embarcaciones parecía clara: algunos de los miembros comenzaban a remar contra viento y marea mientras el resto les abría paso a nado. Abrirse camino entre las balsas que participaron en la travesía no era misión sencilla. Algunos no lograban salir del muelle a causa de la muchedumbre.

El fuerte viento tampocó ayudó. De hecho, los organizadores del evento repitieron varias veces por el megáfono que los participantes debían remar en dirección a los gabarrones y no directamente hacía la playa para evitar que el fuerte viento en contra los empujase hacia las rocas del espigón.

Miles de espectadores animaron desde el muelle y el Aquarium hasta la playa de La Concha. La barandilla donostiarra se encontraba repleta de familias, cuadrillas de amigos y turistas que, sorprendidos por el alboroto, se asomaron para ver que ocurría. Tampoco faltó gente que esperaba el momento en el que los piratas a bordo de las peculiares embarcaciones pisasen tierra desde la misma playa.

Diversidad

La variedad de embarcaciones que inundaban el muelle eran dignas de ver. Algunas estaban muy elaboradas y acogían a unas 10 personas en su superficie. Las banderas, los globos y las cintas de colores fueron algunos de los complementos que decoraban las embarcaciones. Otras, más simples, constituían varios flotadores unidos por cinta aislante.

Flamencos, unicornios, frutas, y ruedas de coche eran algunas de las originales formas de los flotadores. Independientemente de la balsa, los participantes rebosaban felicidad. Hubo momentos de prisa y tensión, pero sobre todo, mucha diversión.

La protagonista del 'abordatzea' fue una chica subida a un donut que llegó la primera a la playa. Tras ella, una balsa con un cono en el medio y una bandera de Euskadi compuesta por 5 chicos abordó la bahía. Tras ellos, las balsas fueron llegando como pudieron a causa del fuerte viento. Las caras de felicidad de los pirtadas tras tocar tierra no tenían precio.