«Seguimos sintiendo inseguridad»

La plaza, con poca actividad durante el día, es una zona que todavía sigue generando inseguridad cuando cae el sol. / D. S.
La plaza, con poca actividad durante el día, es una zona que todavía sigue generando inseguridad cuando cae el sol. / D. S.

Las últimas detenciones en la plaza del Sauce han vuelto a despertar la preocupación entre los vecinos | Reconocen que ha habido mejoras pero alertan de comportamientos incívicos «que causan temor» y que requieren de más soluciones

Dani Soriazu
DANI SORIAZU SAN SEBASTIÁN.

La detención la semana pasada de dos personas en la Plaza del Sauce, a las que se les incautó varias sustancias estupefacientes y armas, ha vuelto a despertar el malestar y la preocupación de esta zona de Amara. «Se han conseguido algunos avances, pero no se termina con la inseguridad con la que convivimos desde hace tiempo», se lamentan. «Los que nos enfrentamos a la posibilidad de que esos delincuentes vuelvan a estar por aquí somos nosotros», apuntan.

Los residentes de este entorno llevan tiempo denunciando que esta plaza es punto de encuentro de «gente muy conflictiva» que actúa de forma incívica. Saben que la culpa es de sólo unos pocos usuarios del cercano Aterpe de Cáritas con problemas mentales y de adicciones, así como de las personas que se aprovechan de esta situación para trapichear con droga y vendérsela. No obstante, reivindican que «no es justo que los vecinos tengamos que vivir con miedo o que por ello tengamos que sacrificar la vida del barrio y su comercio».

Desde hace algunos meses el departamento de Seguridad Ciudadana, el de Servicios Sociales, Ertzaintza, Guardia Municipal y vecinos y comerciantes de Morlans y Amara viene celebrando reuniones cada dos o tres meses para evaluar la situación y tomar medidas. Todos coinciden en que, de un tiempo a esta parte, la conflictividad y la delincuencia han bajado.

«¿Quién va a querer poner un negocio aquí? Esta situación está machacando la actividad de la plaza»

«No solo lo percibimos, los datos que manejamos así lo constatan», asegura Martin Ibabe, concejal de Seguridad Ciudadana. Explica que es gracias a ese esfuerzo de agentes y de vigilancia y la colaboración «transversal» con los agentes implicados la que ha permitido que se haya mejorado la situación y se haya podido llevar a cabo la detención de estos dos delincuentes. «Está claro que hay que seguir trabajando. Pero debemos implicarnos todos, nosotros, los ciudadanos, los servicios sociales...».

Los vecinos aseguran que ya son parte activa en la resolución del problema, pero recuerdan a las autoridades municipales que su labor es dar soluciones. «Dijeron que a finales de marzo habrían instalado cámaras de seguridad en la plaza, y todavía estamos esperando», critican. También opinan que se ha reducido la presencia policial, «ya que antes contábamos con un agente de la Ertzaintza que atendía nuestras llamadas y coordinaba la situación en el barrio. Pero se fue y aunque nos dijeron que vendría otro no se ha cumplido». A fin de cuentas, entienden que «la presencia de Policía impone respeto y ayuda a reducir estos casos de vandalismo».

Reconocen que en el fondo les queda la sensación de que no les toman «todo lo en serio que debieran. Tenemos razones muy poderosas para estar preocupados. Pero los concejales no quieren problemas». Problemas que siguen siendo recurrentes. Si bien llevan tiempo sin registrarse casos graves, como atracos, indican que todavía se dan escenas de personas sin techo instaladas en los arkupes «donde orinan, defecan, vomitan e incluso practican sexo». Asimismo apuntan que «por donde pasan dejan todo lleno de basura, botellas rotas, bolsas... Protagonizan peleas e incluso han amenazado a algunos vecinos».

«Hay que revitalizar la zona»

La plaza, añaden, «está muerta, están machacando al barrio». Una de las vecinas comenta que una amiga suya tiene un local al que no puede darle salida. «¿Quién va a querer poner un negocio aquí? Es mediodía y todavía hay restos de colillas y de vómito. Así es imposible dinamizar el comercio de proximidad o que los jóvenes se instalen aquí. Esta situación machaca la actividad de la plaza». A la vez, señala con el dedo lo que queda de una antigua agencia inmobiliaria que hace un tiempo cerró sus puertas para trasladarse a otro punto de la ciudad. «La pena es que no se haga nada por evitarlo».

Al margen de lo policial, desde el Ayuntamiento se han tomado medidas para mejorar la situación de la plaza y evitar conductas incívicas o inapropiadas, como limpiar la vegetación baja, eliminar jardineras que favorecían el trapicheo, mejorar la iluminación de los soportales y la plaza y reforzar la limpieza de la zona. «También se han quitado algunos bancos o la fuente, porque algunos la usaban para bañarse. Es una pena porque hay que sacrificar la vida del vecindario para que los problemas del barrio desaparezcan.

Por su parte, Cáritas también ha tomado medidas en el último año. Se han introducido cambios en el servicio para tratar de mejorar la convivencia entre residentes y usuarios del Aterpe. «Hemos dejado de atender a ciertas personas que tienen conductas agresivas y ya no ofrecemos acogida directa. Tampoco damos bocadillos a la gente de paso, solo a los que están en el centro. Ahora viene gente muy concreta, antes podía acudir cualquiera», explica José Antonio Lizarralde, responsable del área de personas sin hogar del Aterpe.