El debate de San Sebastián: Agilizar el tráfico o restringirlo

El paseo Bizkaia suele ser una via problemática para acceder al centro de la ciudad./USOZ
El paseo Bizkaia suele ser una via problemática para acceder al centro de la ciudad. / USOZ

La ciudad de San Sebastián se debate entre impulsar algo parecido a un Madrid Central y soterrar la calzada del Paseo La Concha

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

La fuerte polémica suscitada en Madrid con las medidas puestas en marcha por su Ayuntamiento para limitar la circulación de vehículos por la 'almendra' central de la capital ha terminado por extenderse al resto de ciudades. En San Sebastián el debate estaba ya ahí por la llegada del Metro, pero ha sido azuzado en los últimos meses con algunas propuestas electorales como el soterramiento de la calzada del paseo La Concha, una idea que no solo no se ha descartado sino que el gobierno municipal la va a estudiar en el marco de la movilidad de la ciudad. ¿Se va a agilizar el tráfico hacia el centro o se va a restringir el acceso para los vehículos privados? Son dos modelos contrapuestos que hoy conviven en San Sebastián, mientras la ciudad se empieza a poner patas arriba por las obras de soterramiento del Topo y ambiciona nuevos espacios peatonales y para las bicicletas.

No han sido una, dos, ni tres las veces que el propio Eneko Goia y la concejala de Movilidad, Pilar Arana, han señalado en las últimas semanas en los medios de comunicación que con la puesta en servicio de la pasante ferroviaria la ciudad pondría en marcha medidas para limitar el acceso al centro de los vehículos privados. La última vez fue ayer. Goia dijo en el programa 'Gipuzkoa a diario' de Teledonosti que «todas las ciudades» están adoptando medidas similares de cara al futuro. San Sebastián lo ha hecho aumentando su cifra de calles peatonales. «La puesta en servicio del Topo nos va a permitir dar más pasos en ese sentido», aseguró. Quizás no sea posible una peatonalización total de la avenida de la Libertad y el Boulevard, pero sí «una parcial», lo que significará que alguien que vaya de Gros al Antiguo, quizás no en dos pero sí en cuatro años, no podrá atravesar con el coche el centro de la ciudad.

El cómo llegar a ese escenario está por decidir. El debate es aún incipiente. Se sabe dónde se quiere llegar, pero no cómo hacerlo. Buena parte del centro de la ciudad está ya peatonalizada y calles como Garibay serán las siguientes en seguir este camino, sobre todo después del sondeo impulsado por Fomento en el que el 60% de los vecinos y el 93% del comercio se declaró partidario de la medida.

El Ayuntamiento quiere repensar los trayectos que realizan en la ciudad los autobuses interurbanos

Los nuevos itinerarios ciclistas en Zurriola y San Martín limitarán el espacio para los coches

El problema reside en que en esta zona céntrica de la ciudad hay ubicados tres parkings de rotación -Boulevard, Okendo y La Concha- que son un imán para donostiarras y visitantes, y cuyas concesiones expiran entre 2048 y 2058. Otro asunto serían los problemas de acceso para los vecinos y para el reparto de mercancías en un espacio como la Parte Vieja situada al fondo de la 'almendra' central que se pretende proteger. ¿El reparto con bicis eléctricas desde el nuevo centro logístico que tendrá la futura Bretxa podrá resolver todas las necesidades? ¿Es posible avanzar en esta dirección teniendo en cuenta la configuración de la ciudad y ante la evidencia de que el Metro no va a tener una parada en el ámbito que se pretende blindar al tráfico (entre la avenida y el Boulevard)?

Y parece que no solo se pretende frenar al coche particular. Pilar Arana ha deslizado en las últimas semanas que entre las cuestiones a analizar están también las rutas que realizan dentro de la ciudad los autobuses interurbanos, una batalla que ya suscitó una gran polémica con la Diputación por las numerosas paradas de los autobuses de Lurraldebus en la avenida de la Libertad.

La apuesta por mejorar las condiciones de circulación de los ciclistas es otro de los ingredientes de este análisis que juega en favor de orillar cada vez más al coche. Y no solo en lo que se podría incluir dentro de la 'almendra' central de la ciudad. Movilidad tiene en mente dos actuaciones importantes en este sentido, una de ellas ya proyectada aunque no totalmente definida y otra solo barajada cuando el Metro sea una realidad. Se trata del bidegorri Boulevard-Kursaal, que hoy toma forma a la altura del palacio de congresos, pero que aún debe trazar por dónde irán las bicis en el puente de Zurriola. La alternativa de ampliar la acera norte para los peatones y trasladar a los ciclistas por un nuevo carril junto a una más estrecha acera sur pierde terreno frente a quienes abogan por quitar uno de los carriles de circulación para destinarlo a las dos ruedas. La asociación Kalapie apuesta por esta idea que gana enteros en el Departamento de Movilidad porque sería coherente con la idea de restar coches en dirección al centro y Parte Vieja.

Otro proyecto que baraja Movilidad cuando el Topo circule bajo el centro es destinar un carril de circulación de la calle Martín para las bicicletas, un bidegorri que tendría su continuidad en Miracruz. Estos dos proyectos reforzarían el carácter peatonal de todo el centro de la ciudad y frenarían definitivamente el acceso rodado al cogollo urbano.

Y dentro de este debate sobre la movilidad de la ciudad queda por despejar qué se quiere hacer en el paseo de La Concha. Parece a simple vista incompatible un soterramiento de los tres carriles de la actual calzada si se va a proceder a una restricción del tráfico en el centro de la ciudad. Pero este proyecto, sin embargo, no se ha descartado ya que PNV y PSE han acordado incluirlo en el programa de gobierno, al menos para su estudio por parte de un comité ejecutivo que analizará los proyectos estratégicos. Esta idea, que ven con buenos ojos PSE y PP, plantea que los tráficos por el paseo de la Concha circulen de forma soterrada para destinar la actual calzada a ampliar el espacio peatonal y ciclista. El Departamento de Movilidad que dirige la jeltzale Pilar Arana, aboga, sin embargo, por destinar uno de los tres carriles actuales de esta calzada para un trazar nuevo bidegorri, lo que permitiría ensanchar la acera del paseo.

Las obras del Metro en la intersección de Loiola con San Martín y que obligarán en los próximos meses a cerrar al tráfico esta arteria vial ayudarán a que los donostiarras empiecen a tomar conciencia de lo que será una ciudad sin coches. ¿Será posible implantar una Donostia Central? Hagan juego.