El saludo al sol desde La Concha

Iker Leizaola realiza una postura en los jardines del Palacio de Miramar. / ATSS
Iker Leizaola realiza una postura en los jardines del Palacio de Miramar. / ATSS

El Atlético SS ha incorporado el Ashtanga Vinyasa Yoga a su larga oferta de ocio |

Imanol Lizasoain
IMANOL LIZASOAIN SAN SEBASTIÁN.

Artistas como Madonna, Sting, Gwyneth Paltrow o Penélope Cruz lo practican. El Ashtanga Vinyasa Yoga se ha convertido en una práctica muy popular. Combina la fuerza de las posturas con el dinamismo de las secuencias y el flujo de la respiración. Se diferencia del hatha yoga por la práctica del vinyasa, que significa literalmente sistema de movimientos y respiración sincronizados. Estos movimientos son los que encadenan una postura con la otra. Cada postura está meticulosamente diseñada con un número determinado de movimientos y respiración de manera que un alumno avanzado enlazará las posturas siguiendo fielmente el ritmo de respiraciones y movimientos. La secuencia de posturas siempre será la misma y el alumno irá añadiendo posturas a medida que su práctica progresa. Aparte del sistema de vinyasa, también otros elementos son determinantes para la práctica: la respiración Ujjayi (pranayama), las bandas (cierres energéticos), el dristi (miradas) ayudan a la persona a concentrarse y a aumentar la energía a lo largo de la práctica.

El club Atlético San Sebastián ha incorporado esta actividad a su larga lista de disciplinas con el objetivo de que todo donostiarra se empape del Ashtanga Vinyasa Yoga. Hablamos con Iker Leizaola (San Sebastián, 1971), profesor que imparte clase cada miércoles de 16.00 a 17.30 horas en las instalaciones de La Concha con el premio final de poder darse un chapuzón al termino de la misma. «Actualmente tenemos un grupo de Ashtanga Vinyasa Yoga compuesto por ocho personas. Es un solo día, pero yo animo a los practicantes (no alumnos) a una práctica más asidua. El precio del bloque que ha comenzado en enero consta de 8 clases de 1.5 hora/sesión y la tarifa es de 56 euros para los no socios y 44 euros para los afiliados. Si la oferta tiene buena aceptación esperamos ampliar las sesiones y los grupos».

Mucho más que la práctica de ejercicio físico

A diferencia de otros deportes y disciplinas, esta modalidad de yoga puede practicarla todo el mundo. Cualquier es bienvenido, afirma Leizaola. «Lo que me encanta del yoga es que se trata de conexión, unidad e inclusión. No hay competición (o al menos no debería de haberla) y no hay exclusión. Esta es una de las muchas cosas que me llevaron al yoga y me alejaron de otros deportes. En otras actividades siempre hay un camino para llegar y no es imposible. Muchas personas empiezan a practicar el yoga con el bloque de Asanas, continúan con más posturas hasta que para ellos el único significado del yoga es el ejercicio físico y esto es aburrido».

La primera inmersión de Leizaola en el yoga arranca en el 2005 con el hatha yoga. «Por aquel entonces vivía una época personal complicada y estaba inmerso en una aventura exigente, el documental 'Apaizac Obeto': navegamos por Canadá y Terranova en una chalupa ballenera reproducción de las utilizadas en el siglo XVI, emulando lo realizado por los balleneros vascos. No tengo duda alguna que, para esta experiencia, el yoga sembró en mí su semilla, me preparó y marcó un recorrido que me haría volver años mas tarde. En 2012 comienzo en un pequeño garaje con Itziar Almandoz y desde entonces he estado recibiendo sus prácticas hasta el 2016, año en el que comienzo mi formación de un año de Hatha y Vinyasa Yoga en Pamplona con Marta Baena hasta que consigo el diploma de instructor de Hatha Vinyasa Yoga de 200h, reconocida por la European Yoga Alliance».

«Esta modalidad aúna la fuerza de las posturas con el dinamismo y el flujo de la respiración»

Leizaola asegura que sus alumnos terminan relajados después de hora y media de Vinyasa, pero también más «sorprendidos» que «cansados» si se trata de la primera la clase. «La primera vez que recibes una clase te sientes sorprendido más que cansado. A medida que tu práctica avanza, el cuerpo se vigoriza, se cansa, suda y hay sensación de ejercicio físico. Por un lado se ha provocado la atención plena de todos nuestros sentidos con algo tan básico como la respiración. Es lo que hace integrar e interiorizar la practica realizada y cuando el alumno se levanta hay una sensación de bienestar total. Por otro lado, también se ejercitan los músculos de manera dinámica y estática en su máxima extensión».

«El yoga no es aburrido»

Una de las leyendas urbanas de la quieren despojarse aquellos que practican esta disciplina habla de lo aburrido que puede resultar el yoga. «Hay que olvidarse de ideas preconcebidas que no favorecen la práctica. Yoga no es sinónimo de aburrido. No estoy de acuerdo. Parece ser que si no sudamos no hacemos ejercicio. ¡El yoga es más que un ejercicio! La práctica física tiene un solo propósito: reconocer su verdadero núcleo. En este proceso, la filosofía del yoga te ofrecerá una nueva perspectiva sobre ti mismo una y otra vez. Por esto merece la pena animar a la gente».

Leizaola le pide al nuevo año «más 'yoginis' o 'yogis' que nos faciliten herramientas por el bienestar de la humanidad».

Más

 

Fotos

Vídeos