«Fui a recoger la bici y me encontré con un enjambre de abejas»

El enjambre debajo de la silla para niños./Sara Santos
El enjambre debajo de la silla para niños. / Sara Santos

El bidegorri de La Concha a la altura de la Perla permaneció cerrado durante todo el día hasta que un apicultor metió los insectos en una caja

ANA CHUECA

«Oye bicho, vete», fue la reacción de un niño pequeño este sábado por la mañana al ver el enjambre de abejas que se posó el viernes por la tarde en una bicicleta candada en un árbol a la altura de la Perla en el paseo de La Concha. La Guardia Municipal de San Sebastián acordonó la zona y cerró el tramo del bidegorri afectado por precaución hasta que un apicultor pudo retirar todas las abejas sobre las diez de la noche de este sábado.

La 'mellifera iberianensis' o abeja común fue este sábado un atractivo más que fotografiar para turistas y curiosos que aprovecharon el día para dar un paseo por La Concha. «¡Qué asco!» o «¡Qué espectáculo!» eran los comentarios que más se repetían al darse cuenta del enjambre que se había posado bajo la silleta para niños de una bicicleta.

Repugnados o fascinados ante el suceso, pocos permanecieron indiferentes ante el abejero. Aun así, más allá del miedo a recibir una picadura, lo que más molestia causó este sábado en el paseo fue el cierre del bidegorri. Ajenos al peligro de poder recibir un aguijonazo, el mayor problema estuvo en los atascos que se formaban a la altura de la Perla. Entre las personas que detenían el paso para fotografiar el enjambre como si se tratará de un monumento más y las bicicletas, que no tenían más remedio que invadir el espacio reservado para los viandantes o en su defecto, la carretera, apenas había sitio para pasar.

Entre los curiosos, esperando a que llegara el apicultor, se encontraba también el dueño de la bicicleta, residente en San Sebastián, quien explicó que no se encontraba abandonada. «Vine ayer - por el viernes - a pasar la tarde a la playa. Y al salir, sobre las 19.30 horas fui a recocer mi bici y me encontré con un enjambre de abejas. La policía ya había sido avisada y la zona estaba acordonada». El dueño pudo recuperar la bicicleta después de que un apicultor retirara el enjambre a una caja.

Movimientos fuera de época

Julian Urkiola, apicultor con más de 30 años de experiencia, acudió a la zona sobre las 13.00 horas llamado por La Guardia Municipal de San Sebastián para quitar el nido de abejas. Primero las roció levemente con agua para que no alzaran el vuelo y así logró que se metieran en una caja. «He tenido suerte y la reina ha entrado a la primera. El resto de abejas van detrás atraídas por las feromonas de la reina. Ahora solo queda esperar a que poco a poco vayan entrando todas para poder abrir de nuevo la zona».

En cuanto a la peligrosidad de las abejas, el apicultor aseguró que no existía ningún tipo de riesgo para los transeúntes, exceptuando, claro está, las personas con alergia. «Las abejas no son agresivas porque ya han comido. De hecho, para aguijonear tienen que doblar el abdomen y si lo tienen lleno no pueden picar», matizó.

Urkiola confirmó que la aparición de estos enjambres estaba empezando a ser habitual, ya que en lo que llevaba de mes ya había retirado otros treinta, «está siendo un mes atípico». Sobre el porqué de este aumento, Urkiola no tenía un motivo claro, aunque para el apicultor lo más probable es que las causas de estos movimientos estén relacionadas con los cambios de temperatura. «Los movimientos de las abejas que estamos viendo estos últimos días son los normales que ellas hacen en primavera. Al empezar el buen tiempo en mayo, las abejas exploradoras salen en busca de nuevos lugares. Cuando encuentran un buen sitio, avisan al resto de la colmena y van con la reina. Esta no tiene capacidad de volar mucho por lo que hace trayectos cortos y por eso se habrá posado en la bicicleta», explicó. «El caso es que esto solía pasar solo en mayo. Pero como hubo muchas lluvias e hizo frío, no pudieron salir. Y ahora que hace buen tiempo es por lo que han empezado sus movimientos más propios de primavera».