El puente de Astiñene se cerrará por completo hoy y mañana

El puente de Astiñene, en Donostia./DV
El puente de Astiñene, en Donostia. / DV

Las pruebas de carga y los trabajos de asfaltado impedirán el paso hasta su reapertura completa prevista para este miércoles

Dani Soriazu
DANI SORIAZU

Las obras de reparación del puente de Astiñene de San Sebastián, que conecta los barrios de Egia y Loiola y que permanece cerrado desde mediados de abril, encaran esta semana la última fase para su reapertura completa. Si todo va según lo previsto y la meteorología lo permite, esta importante vía de paso podría estar abierta para todo tipo de vehículos este miércoles. Eso si, los trabajos que quedan no permitirán que circulen por aquí ni peatones ni ciclistas, como venían realizando desde hace una semana, durante hoy y mañana.

El Departamento de Obras y Proyectos informa que hoy se procederá a realizar una prueba de carga en el puente, por lo que permanecerá cerrado a todo uso. Por su parte, mañana se realizará el asfaltado del puente, si el tiempo no lo impide. Si el plan sigue su curso, el puente se reabirá a todo tipo de vehículos el mismo miércoles, tal y como estaba previsto. Si no pudiera asfaltarse, anuncian, la fecha se retrasaría solo para vehículos rodados; peatones y ciclistas podrán recuperar el paso.

El cierre de urgencia de Astiñene por el riesgo cierto de derrumbe duró cinco meses hasta que, gracias a una actuación de 133.000 euros para colocar una línea de tirantes en la base de los arcos, el paso pudo volver a abrirse a peatones, ciclistas y motos. Un análisis en profundidad de la estructura concluyó que la seguridad estaba comprometida al registrarse desplazamientos o giros en las pilastras, con hundimiento y pérdida de la verticalidad de algunos de los apoyos.

Por ello, antes de permitir también el paso de vehículos más pesados –coches, autobuses y camiones– se antojaba imprescindible una segunda obra de refuerzo, que es la que se está acometiendo ahora y que ha obligado a prohibir todo tipo de tránsitos, sean o no motorizados.

Sustitución en 2020

La solución definitiva en marcha consiste en un recalce de las pilas mediante micropilotes, lo que garantizará la estabilidad del puente, con un coste para el Ayuntamiento de 603.263 euros. Esta medida pasa por reforzar la cimentación gracias a unos cilindros de cemento con acero, que atraviesan los mampuestos y los sillares de las pilas hasta alcanzar la roca y penetrar en ella ocho metros. La tarea está siendo acometida con la ayuda de una máquina de perforación de veinticinco toneladas de peso que ocupa buena parte de la calzada.

Hay que recordar que las obras sufrieron la acción de los gamberros con un pequeño sabotaje en la maquinaria, tal y como denunció a primeros de junio el consistorio, lo que también influyó en el recálculo de los plazos de ejecución.

Las afecciones generadas por el cierre de Astiñene tienen pues los días contados, igual que el propio puente, cuya sustitución está programada para 2020 dentro del plan de URA para prevenir las inundaciones en la vega del Urumea. Con un presupuesto de 3,2 millones de euros, será el primer puente curvo de la ciudad y solo tendrá dos apoyos en el río, frente a los siete del viejo.

Según el proyecto en fase de licitación, Astiñene cambiará totalmente de aspecto y casi doblará su sección. De los 8 metros de anchura actuales se pasará a 16,15 metros. De una estrecha calzada y dos miniaceras se pasará a un puente con dos aceras de 3,5 y 2 metros respectivamente, un bidegorri de doble dirección y sendos carriles de circulación.

 

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