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Público «agresivo y sin educación» en el festival 'ye-yé'

Jóvenes de los 60 bailando con desenfado. /Fondo Marín / Paco Marí
Jóvenes de los 60 bailando con desenfado. / Fondo Marín / Paco Marí

1968: Los Bravos y Karina actuaron en el frontón Anoeta con pocos espectadores, mal sonido y una crítica demoledora

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

Muchos jóvenes donostiarras, ansiosos de diversión y ritmos modernos, se entusiasmarían ante el anuncio que apareció publicado junta la cartelera de DV el 10 de agosto de hace medio siglo.

«Carroussell 'Ye-Ye, 68'. Los Bravos. Karina y su Conjunto. Los Peckes. Los Silver-Stones. Los Dobles. Hoy sábado, a las 5,30 y 8 de la tarde, en el Frontón Anoeta. Taquillas: Las localidades están a la venta en las taquillas del Bar Iruña (calle San Jerónimo), de 12 a 1,30 y, por la tarde, en el Frontón Anoeta».

Los Bravos estaban en la cresta de la ola desde aquel 'Black Is Black' con que habían triunfado no solo en España sino en Reino Unido y Estados Unidos. Al año siguiente, todo se torcería con el suicidio de Manolo Fernández y la marcha Mike Kennedy pero en 1968 estaban en todo su esplendor. Karina, que acababa de lanzar el single con 'La fiesta' y 'Las flechas del amor' y aún no había viajado a Eurovisión ni abierto 'El baúl de los recuerdos', era ya un icono pop. El festival no podía pintar mejor. Sin embargo, no sabemos si por el precio o por qué factores, congregó a pocos espectadores en el frontón de Anoeta.

«Con una entrada muy pequeña pero suficiente para la calidad del espectáculo que allí se nos ofreció, comenzó la actuación con media hora de retraso». Así podía leerse tal día como hoy, 11-VIII-1968 en la última página de DV, en una crónica firmada con las siglas M. C. que no ocultaba su rechazo hacia aquella incursión en San Sebastián del pop y rock.

«Nada nos gustó»

«Nada de lo que allí vimos nos gustó. Ni las pocas condiciones acústicas del local, ni el funcionamiento de los micrófonos y amplificadores de sonido, ni la actuación de los conjuntos, ni mucho menos el comportamiento de más de medio público, agresivo y desprovisto de nociones de educación».

Habría que matizar que lo que hace cincuenta años se consideraba «agresivo y desprovisto de educación» probablemente hoy no lo parecería. También llama la atención que aquel estilo también se criticaba en los intérpretes.

«Karina, que hasta hoy nos gustaba en algunas de sus interpretaciones, deshizo todo su encanto al mostrarse demasiado asequible, sin mantener una exigible distancia entre ella y el público lanzado al escenario».

Interesante el concepto de «asequible» aplicado a una modosa cantante a la que sólo les faltaba llamarle golfa. Y la actitud de Los Bravos tampoco satisfacía al conservador cronista: «Los Bravos, que en un principio parecía pudieran dejarnos más contentos, siguieron la misma línea, y a pesar de que sus famosas canciones nos parecen muy buenas, desistimos de llegar al final».

Cierto es que la sonoridad del frontón nunca ha sido buena y en ella se quedaba un texto que, sin embargo, parecía atacar a toda la música joven: «Ayer, en Anoeta, se hizo de todo menos oír música. La resonancia de la sala transformaba el sonido en ruido, por lo que no podemos aplaudir ni siquiera a las canciones».

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