El proyecto de café en los jardines Menchu Gal incluye nuevos caminos y parterres

Imágenes virtuales del futuro café de los jardines Menchu Gal, en Amara. / ISUURU ARQUITECTOS
Imágenes virtuales del futuro café de los jardines Menchu Gal, en Amara. / ISUURU ARQUITECTOS

Ramos (PSE) señala que la regeneración de esta zona verde en 2019 coincidirá con el primer centenario del nacimiento de la pintora

JORGE F. MENDIOLA SAN SEBASTIÁN.

Los jardines Menchu Gal, un pequeño triángulo de paso entre la calle Easo y la avenida de Sancho el Sabio, serán objeto de una intervención más ambiciosa de lo anunciado. Según explicó el concejal de Urbanismo, Enrique Ramos, a preguntas del PP en las comisiones de Pleno, la construcción de un café con terraza cubierta llegará acompañada de una «reordenación» del entorno. Habrá nuevos caminos y parterres que «invitarán» a entrar en el parque y disfrutar de una estancia «más agradable».

El delegado del PSE detalló que la «actualización» de los jardines no afectará a los árboles de mayor porte y antigüedad y avanzó que el coste aproximado de toda la actuación se conocerá la próxima semana, una vez la autora del proyecto inicial haga los cálculos precisos.

La intención del gobierno municipal es incorporar en los presupuestos del año que viene las partidas necesarias para acometer la operación, de manera que ya con un soporte económico detrás se pueda sacar las obras a concurso, adjudicar la construcción del bar -un edificio que sustituirá a los viejos urinarios- y licitar la gestión del recurso hostelero.

«Nos gustaría que estuviera en marcha en 2019 porque se cumple el centenario del nacimiento de Menchu Gal», pintora irundarra que da nombre a este espacio. Ramos confirmó los detalles adelantados por DV e insistió en que la ejecución «no será larga ni compleja».

La caseta de los antiguos baños públicos, en desuso desde hace años, será derribada y en su lugar se levantará una moderna y liviana estructura de madera que contará con una pequeña cocina y terraza. La superficie que ocupará será la misma que la del edificio actual, 54,12 metros cuadrados, con 18 metros cuadrados destinados al público y el resto, para el equipamiento hostelero y el aseo, al que se podrá acceder sin necesidad de ser cliente del bar.

El futuro local no podrá exceder en ningún caso esa superficie porque de lo contrario habría que realizar un Plan Especial, trámite que se prolongaría un año y retrasaría la operación. La imposibilidad de ampliar metros fue precisamente el principal obstáculo que se encontraron los promotores del café La Arboleda, anteriores adjudicatarios del recurso, para desarrollar su propuesta, de la que al final tuvieron que desistir.

La demolición del edificio de los urinarios no representa ninguna pérdida, advierte Ramos, ya que no está protegido en el Peppuc y se encuentra en tan mal estado de conservación que se hace aconsejable su derribo.

 

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