1963: Problemas con las contraventanas en las viviendas de 'Corea del Norte'

Viviendas construidas en Loiola en 1949. /Fondo Marín / Paco Marí
Viviendas construidas en Loiola en 1949. / Fondo Marín / Paco Marí

Como Corea del Norte y del Sur se conocieron popularmente sendas urbanizaciones de protección oficial

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

En la calle de la Memoria hablamos de Corea del Norte y del Sur, pero no porque nos hayamos pasado a la actualidad internacional sino porque así se conocieron popularmente sendas urbanizaciones de protección oficial.

El 17 de mayo de 1963 escribían en DV que «existen en San Sebastián dos grupos de casas baratas construidas por el Ayuntamiento para mitigar el problema de la vivienda: San Roque, en Amara ('Corea del Sur' le llaman) y San Francisco Javier ('Corea del Norte') en Eguía, encima de Jai Alai y junto a la fábrica de mármoles Altuna».

A finales de los años 40, la necesidad de viviendas asequibles para los obreros había provocado la construcción de algunas en Loiola y de dos grupos gemelos, nuestras dos 'Coreas'. De similar diseño obra del arquitecto municipal Arizmendi, fueron inauguradas el 21 de enero de 1950 por el alcalde Saldaña, primero las del grupo San Francisco Javier en Eguía y una hora más tarde las de San Roque, en Amara viejo. Las primeras casas empezaron a ocuparse en 1950, pero para 1963 ya había quejas de los inquilinos.

Un vecino de San Francisco Javier escribía, en carta publicada el 17-V-1963: «Todos los vecinos estamos contentos con los pisos, porque son amplios y económicos y por habernos sido concedidos cuando atravesábamos una angustiosa situación con esta cuestión relacionada. Pero no estamos satisfechos en lo referente al exterior de las viviendas. Las ventanas tienen unos tableros que protegen a las viviendas contra el viento, la lluvia o el calor, pero ¿cuántas casas conservan completas esas contraventanas? Si hubiesen estado sujetas por unas palomillas en condiciones, habrían resistido mejor los vientos, que aquí pegan fuerte; pero como están colocadas a lo 'mírame y no me toques', saltaron a los primeros arrechuchos de cualquier vendaval». El anónimo lector también se quejaba de las goteras y de que «las tuberías que recogen las aguas de las fregaderas se han obstruido una o dos veces por semana durante los trece años y pico que hace que se construyeron».

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