El primer autobús con mampara de seguridad circulará desde hoy en varias líneas de Dbus

Una pasajera paga a través de la mampara de seguridad instalada en un autobús municipal, ayer en Intxaurrondo./ARIZMENDI
Una pasajera paga a través de la mampara de seguridad instalada en un autobús municipal, ayer en Intxaurrondo. / ARIZMENDI

La concejala del PNV Arana explica que la prueba durará un año y serán los conductores los que deban ratificar la decisión de extender este elemento a todos los vehículos de la flota La compañía municipal prioriza la protección de sus chóferes e instala el modelo más cerrado

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA

Las mamparas de seguridad han llegado a Dbus y dentro de un año se sabrá si lo hacen para quedarse. Es el tiempo que durará la prueba que desde hoy mismo realizará la compañía municipal, que ha instalado este elemento en el autobús número 705 para la experiencia piloto que arranca esta semana. El modelo elegido para esta prueba es el más cerrado de cuantos existen en el mercado porque es el que más protección ofrece, según explica la concejala de Movilidad, Pilar Arana. La delegada del PNV advierte de que por esta misma razón se trata del modelo que más puede «aislar» al chófer del pasaje, uno de los argumentos esgrimidos por el sector de la plantilla crítico con esta solución.

Y es que no hay unanimidad entre los propios afectados por el incremento de los episodios violentos. Mientras una parte de los trabajadores apoya el uso de mamparas protectoras, como ya se hace en otras ciudades, algunas voces ponen el foco en las desventajas del sistema y en sus efectos negativos sobre la conducción o la relación con los viajeros.

Dbus ha optado por realizar el test en un autobús antiguo, que vive su último año de servicio y que después de esta experiencia piloto será retirado de la circulación, como estaba previsto en el plan de renovación de la flota. Irá rotando entre varias líneas para que el examen sea lo más amplio y fiable posible.

El autobús número 705 hizo ayer un último ensayo en la línea 13 y necesitó de algunos ajustes técnicos

Tal y como avanzó Arana el pasado noviembre, en los últimos meses se ha establecido contacto con las empresas del sector para conocer dónde tienen instaladas las mamparas y poder contrastar y sacar conclusiones de la experiencia de otras ciudades. Ahora llega el momento de hacer las pruebas en carretera y tener todas las herramientas para tomar la decisión más acertada sobre un asunto que la edil jeltzale califica de «complicado».

«Espero que no se empañe cuando haga frío o llueva»

Jesús ha sido el primer conductor de Dbus en probar la nueva mampara de seguridad sobre el terreno. Ayer le tocó subirse al autobús 705, en el que se ha instalado este elemento de protección, y cubrir la línea 13 de Altza. La suya era una última vuelta de reconocimiento antes del gran estreno de hoy. Sin embargo, al llegar al Boulevard constató que no todos los sistemas del vehículo funcionaban del modo correcto, por lo que tuvo que regresar a las cocheras de Marrutxipi para algunos ajustes técnicos.

A pesar del contratiempo y de lo corta que fue la prueba, pudo hacerse una idea de lo que para él y sus compañeros supondrá trabajar detrás del cristal. «La sensación de seguridad que ofrece la mampara es alta», admitió Jesús, quien confía en que el material «no se empañe cuando haga frío o llueva».

Para los pocos usuarios de Dbus que pudieron ver ayer de cerca la mampara, fue toda una sorpresa y algunos incluso dudaban desde fuera de que se tratase de un autobús en servicio. «Será cuestión de acostumbrarse, pero es triste que hayamos llegado a esta situación por culpa de algún salvaje», señalaba una pasajera con una mezcla de resignación y tristeza porque esta medida es reflejo del fracaso de la sociedad.

La voluntad y el deseo de Dbus es ir de la mano con el comité de empresa, que está representado en el Consejo de Administración y en cuyo seno la medida ha suscitado «debate», según dijo entonces la delegada. «En la compañía, todos estos asuntos pasan por la plantilla y el comité. Ha habido intercambio de pareceres sobre estas dos posiciones porque la mampara de alguna forma protege y de alguna forma aísla. Se está trabajando de manera totalmente transparente y participativa», aseguró Arana.

Desde el comité de empresa explican que una vez concluida la prueba, en la que se promoverá la participación del mayor número posible de conductores, serán estos quienes, en votación, refrenden la instalación de las cabinas antivandálicas.

División de opiniones

Arana, por su parte, subraya que la integridad física de los conductores de Dbus es «una cuestión que nos preocupa enormemente». «Es cierto que en verano hubo un caso que tuvo mucha repercusión mediática, pero también es verdad que la empresa lleva trabajando en todas las posibles medidas a aplicar desde hace mucho tiempo», recuerda la edil del PNV, quien avanza que «no se escatimará ningún esfuerzo porque todos comprendemos y estamos de acuerdo en que no se pueden permitir ni repetir comportamientos como los que hemos visto recientemente».

Las agresiones sufridas por trabajadores de la empresa están en el origen de esta experiencia piloto

La delegada de Movilidad destaca que «en todo el histórico de Dbus, el tema de la seguridad se ha trabajado de forma continua» y reitera que, en el caso de las mamparas, es un elemento que «no es aceptado por todos los conductores: algunos están a favor y otros, en contra».

Como miembro del Consejo de Administración de la antigua Compañía del Tranvía, se compromete a tomar las decisiones que sean precisas. «Todas las medidas que garanticen la seguridad de los trabajadores serán bienvenidas, estudiadas, analizadas y, en su caso, implantadas sin ninguna duda».

La última agresión a un trabajador de Dbus se produjo el pasado 29 de septiembre y el agresor, un estudiante universitario de 22 años, fue detenido pocos días después gracias a las grabaciones de las cámaras de seguridad y el rastro dejado por su tarjeta Mugi. Según el relato de los hechos, el joven perdió un autobús de la línea 25 en la parada del Boulevard. Corrió y aporreó la puerta, pero no le abrieron. Entonces esperó al siguiente servicio y se desplazó hasta Benta Berri, donde aguardó a que el vehículo que se le había escapado regresase desde Añorga. El estudiante accedió al autobús con el rostro cubierto y propinó al chófer un fuerte puñetazo que le provocó una herida abierta en la ceja derecha que requirió de varios puntos de sutura y una contusión en el pómulo.

La instalación de la mampara tiene un presupuesto de entre 4.000 y 5.000 euros, que es lo que cuesta adecuar la cabina del autobús. La firma riojana Burillo ha sido la encargada de realizar un diseño que se ajusta a las necesidades y características del servicio de transporte público donostiarra.

En concreto, la instalación consiste en una mampara de protección lateral, hoy inexistente, y la sustitución de la mampara trasera por otra con cristal antivandálico. También se ha colocado una nueva puerta para el conductor y la ventana lateral se ha reemplazado por una reforzada de mayor resistencia. Para completar la operación, el salpicadero del autobús se ha modificado para que los diferentes elementos de seguridad no entorpezcan la visión del retrovisor exterior derecho.

 

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