El viejo sueño de peatonalizar La Concha

Una propuesta ciudadana anima a reactivar el proyecto y encargar un estudio de viabilidad. El promotor de la iniciativa aspira a recibir en octubre los votos de los donostiarras para la inclusión de una partida económica en los presupuestos de 2019

La Concha peatonal
Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLA

No es un sueño imposible ni una locura de verano. La peatonalización del paseo de La Concha se ha convertido en un deseo real para ciudadanos que a lo largo de los años han dibujado borradores y pergeñado bocetos. También partidos políticos de diferente color han utilizado este proyecto como arma electoral, aunque por unas u otras razones, la idea nunca ha saltado del papel al terreno.

¿Ha llegado el momento de rescatarla del cajón de los asuntos olvidados? Eso es al menos lo que pretende Leopoldo Sánchez, vecino de Bera Bera y miembro del Consejo Asesor de Planeamiento del Ayuntamiento donostiarra, quien apuesta por reactivar la iniciativa y por ello la ha incluido entre las 929 propuestas ciudadanas a los presupuestos participativos de 2019.

Lo que pide no es que se ejecute la obra, operación que excedería con creces los 300.000 euros de coste máximo establecido por el consistorio para validar las aportaciones particulares, sino la elaboración el próximo año de un estudio de viabilidad del proyecto. La decisión final, en cualquier caso, corresponderá a la ciudadanía, que en octubre podrá elegir en votación popular cinco de las propuestas presupuestarias que superen el corte.

El tráfico circularía bajo rasante y la superficie se reservaría para disfrute de peatones y ciclistas

El diseño planteado ahora es «más ambicioso» que los de otras épocas, con una tercera planta junto al túnel

La intervención, mediante un concurso internacional, afectaría al tramo entre La Perla y Ondarreta

Otros poyectos anteriores. Prolongar el voladizo de La Concha. Vista desde e Antiguo. Zonas verdes del paseo de La Concha.

Sánchez explica que su proyecto de peatonalización es «más ambicioso» que los conocidos hasta la fecha, ya que a las dos plantas principales -la calzada bajo rasante y un amplio paseo en la superficie- añade una tercera parte «escalona y solapada» en la zona próxima al túnel del Antiguo.

La planta bajo rasante, en su parte frontal del lado del mar y la playa, sería la continuidad del voladizo actual. Por la parte trasera, «subterránea, separada y totalmente aislada», debería transcurrir una carretera que sustituya a la existente. La planta principal daría continuidad al paseo de La Concha, con una zona peatonal de mayor amplitud al aprovechar los espacios que actualmente ocupan la acera, el bidegorri -de nuevo trazado- y la calzada.

La gran novedad que aporta Sánchez es esa tercera planta porticada por la parte trasera para «poder pasear sin mojarse durante los días lluvia». En la zona más cercana al palacio de Miramar podría habilitarse un amplio parque con miradores, escalinatas y jardines que darían lugar a nuevas vistas sobre la bahía de La Concha. También se generarían los metros necesarios para nuevos locales de servicio (vestuarios, duchas, almacenes de material deportivo, aparcamiento de bicicletas...) y, cómo no, terrazas de hostelería que «contribuirían a dar cierto desahogo a áreas ya saturadas» como pueden ser Boulevard o la Parte Vieja. De esta forma, el paseo de La Concha continuaría hasta Ondarreta.

Sánchez advierte de que la zona colindante con Miramar «deberá modificarse para mejorar su integración y visualización» desde la ciudad, especialmente desde Ondarreta y el Antiguo, mediante el rebaje y acondicionamiento de los muros. El respeto a los jardines del palacio y al diseño y estilo de los diferentes elementos -voladizo, barandilla...- «ha de ser máximo, ya que se trata de dar continuidad al paseo», señala.

El coste se calculó en pesetas

El promotor de la iniciativa admite que el coste sería el «principal problema» a la hora de ejecutar la obra, si bien entiende que como ciudad en pleno auge turístico, con gran potencial y necesidad de desarrollo, «no resultaría difícil» para el Ayuntamiento conseguir financiación y subvenciones de las diferentes instituciones públicas, tanto autonómicas como estatales y europeas. En 1999, cuando un grupo de expertos en distintas especialidades técnicas presentó al consistorio unos bocetos del arquitecto jubilado Miguel Álvarez para mostrar cómo quedaría el paseo peatonalizado, el cálculo presupuestario se elevó a 11 millones de euros (1.831 millones de pesetas) y se estimó un plazo de ejecución de poco más de doce meses.

Hoy en día, con el avance de las técnicas constructivas y la maquinaria disponible en el mercado, es probable que tanto el coste como el tiempo de obra varíen a la baja. Leopoldo Sánchez no ha realizado nuevos dibujos o fotomontajes ni cálculos económicos porque quiere que sea el consistorio el que haga suya la propuesta y encargue un estudio de viabilidad para la redacción de un anteproyecto con todas las de la ley. Por ello, las imágenes que ilustran estas páginas pertenecen a antiguos trabajos presentados a lo largo de los años.

Él no desea aparecer como promotor de una idea de peatonalización «concreta y cerrada, que no es ni la primera ni la única», sino como «reactivador» o «impulsor» de un proyecto que ya ha rondado por la cabeza de más de un donostiarra. Considera que, por la envergadura de la actuación y la relevancia de la bahía de La Concha como reclamo turístico de primer orden, «sería conveniente» convocar en ejercicios futuros un concurso internacional con arquitectos de prestigio, como se hizo por ejemplo con el Kursaal. «Y que fueran los ciudadanos, una vez conocidos los proyectos, quienes decidan la mejor opción», propone.

Como «asiduo paseante», asegura no poder evitar pensar en las ventajas de la peatonalización del paseo: «Belleza e impacto visual, la eliminación del ruido de los coches, nuevos espacios para un bidegorri más amplio y, en definitiva, un mayor desahogo para una mejor convivencia de todos».

Sánchez ha consultado con expertos en la materia y «nadie ve ningún problema técnico relevante» para acometer la operación, aunque él insiste en que su propuesta va dirigida sobre todo el Ayuntamiento, para que sea esta institución la que abandere el proyecto.

Un vistazo a la hemeroteca demuestra que la idea no solo cuenta con respaldo entre los ciudadanos, sino que ha sido defendida por rectores políticos en distintas legislaturas. En el año 2000, el PP lo propuso públicamente sobre la base de los bocetos del arquitecto Miguel Álvarez. Y en 2009, Odón Elorza hizo lo propio y se refirió a la actuación como un «objetivo irrenunciable». Ya más cercanos en el tiempo se recuerdan los intentos de Juan Karlos Izagirre, de EH Bildu, quien en la campaña para las últimas elecciones municipales, las de 2015, lo incluyó como proyecto estrella para su reelección como alcalde. Y el año pasado, Irabazi planteó someter el proyecto a referéndum popular.

«Reabrir» el debate

Leopoldo Sánchez cree que es hora de «reabrir» el debate y emplaza a los donostiarras a apostar por su propuesta en las votaciones de los presupuestos participativos, programadas en principio para el mes que viene. Hay que recordar que las proposiciones vecinales que pasen a esta última fase de voto deberán cumplir con los siguientes criterios: ser ejecutables en 2019, que no repercutan en ejercicios presupuestarios posteriores, ser de competencia municipal, tener un coste menor a 300.000 euros y superar el análisis de viabilidad técnica y política.

Entre el 1 y el 7 de octubre se publicará el listado definitivo en el espacio que se habilitará al efecto en la página web municipal (www.donostia.eus). Aquellas propuestas que coincidan se agruparán en una, lo que será comunicado a los autores de las mismas. Una vez finalizada la fase de publicación, arrancará la fase de votación. Entre el 8 y el 21 de octubre, todos los mayores de 16 años empadronados en Donostia podrán participar en el proceso. Cada persona podrá votar una única vez y elegir un máximo de cinco proyectos, condición que será autentificada por los servicios municipales. Los resultados se darán a conocer la semana del 22 de octubre.

Entonces se sabrá si el Ayuntamiento realizará el solicitado estudio de viabilidad sobre la peatonalización de La Concha o si, por el contrario, toca volver a guardar la idea en el cajón a la espera de que lleguen tiempos mejores y las prioridades sean otras. «Si, como es evidente, hay una inmensa mayoría de acuerdo o muy interesados en hacerlo, ¡a que esperamos!», anima Sánchez.

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