Un recorrido por los derechos humanos

Zona del parque de Aiete donde estará la escultura. Abajo, montaje de cómo quedará la obra./SARA SANTOS
Zona del parque de Aiete donde estará la escultura. Abajo, montaje de cómo quedará la obra. / SARA SANTOS

El parque de Aiete albergará desde otoño una escultura en forma de crómlech por la que se podrá caminar y leer los artículos de la Declaración de Derechos Humanos

Dani Soriazu
DANI SORIAZUSAN SEBASTIÁN.

El parque de Aiete albergará, a partir del próximo otoño, una escultura en forma de crómlech formada por 31 paneles metálicos que, a su vez, conformarán un recorrido pedagógico sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El proyecto, llamado 'Gureskugune', ha sido el ganador de un concurso de ideas puesto en marcha por el Ayuntamiento para crear una instalación en el parque de Aiete -el palacio sede del Centro de Recursos Pedagógicos en Derecho Humanos Eskura- para conmemorar los 70 años de la firma de este documento, que se celebrará en diciembre. Para entonces esta obra ya estará instalada en una parte del terreno situado frente al palacio de Aiete y la casa de cultura. La iniciativa se enmarca dentro de la campaña 'Gracias a los Derechos Humanos' del Gobierno Vasco, con la que se quiere reforzar la promoción, reivindicación y defensa de estos.

LA INTERVENCIÓN

31
paneles serán los que conformen esta intervención, 30 para cada uno de los artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos y uno para el preámbulo conformarán un círculo de 9 metros de diámetro en forma de crómlech.
Tamaño
los paneles serán de dos metros de altura y uno de ancho.
Troquelado
estarán perforados para conformar palabras relacionadas con la declaración en distintos idiomas.
Ubicación
en una parte del terreno frente al palacio de Aiete

La intervención que se plantea contempla la creación de un espacio pedagógico a través de 31 paneles metálicos temáticos, 30 para cada uno de los artículos de la declaración y otro para el preámbulo. Serán de color blanco y estarán diseñados a modo de libro abierto con distintos ángulos de apertura. El tamaño de las chapas será de 2 metros de altura por uno de anchura. Todos ellos estarán agrupados en círculo, como si se tratara de crómlech -formaciones megalíticas de la prehistoria como el de Stonehenge-. Estos estarán perforados en su superficie para conformar palabras relacionadas con la declaración, así como para permitir el paso de la luz y darle un aspecto más liviano a la estructura.

El concejal Viles (PNV) destaca la importancia de vincular la ciudad a este tipo de valores

El espacio se configurará como un círculo de nueve metros de diámetro. Según la memoria del proyecto, elaborado por Iker Ordoño Daubagna, se ha propuesto una zona «tranquila, sin competir con el palacio, próxima al sendero pero ya sobre la pradera». La relación espacial entre los paneles fomentará, según sus autores, el tránsito libre, no lineal, por su interior de forma que se ponga en valor el contenido. Asimismo, según se explica, «desde lejos la intervención se entiende como una unidad, una zona de claro-oscuros de metal indefinida, a la que es necesario aproximarse para comprender y finalmente recorrerla para entender».

Así, a nivel de conjunto, y visto desde la distancia, la obra se verá como una instalación opaca, como un pequeño hito en medio del parque. Pero según se vaya acercando el paseante, podrá leer una serie de palabras gracias al troquelado sobre el metal, lo que proporcionará conceptos clave que desprenden los artículos de la declaración, escritos en diferentes idiomas y abecedarios. Palabras como 'libertad', 'igualdad', 'vida', 'seguridad', 'justicia', 'intimidad', 'conciencia', 'expresión' o 'bienestar' serán algunas de las que quien se acerque podrá contemplar desde media distancia.

A una escala menor, una vez se esté al lado de la escultura, se podrá leer en cada panel un artículo de la Declaración Universal de Derechos Humanos escrito en 4 idiomas (euskera, castellano, inglés y francés). Se ha optado por el contenido completo de la declaración «para que la gente pueda leerlo con el detalle que merece». Asimismo, el espacio creado también servirá como lugar para pasear, leer, estar o descansar, aprovechando las estancias sombreadas que se creen.

Actividades complementarias

La instalación está concebida para complementarse con otro tipo de actividades. Así, la disposición de los paneles, sus dimensiones, el propio troquelado, las orientaciones y los ángulos de apertura estarán configurados para ser soporte de propuestas artísticas programadas y relacionadas con los derechos humanos, ya sea de manera conceptual o física -como se puede ver en la fotografía que acompaña estas líneas-.

Los paneles, en formato de libro abierto, tendrán en su cara exterior los textos con cada uno de los artículos de la declaración. Y por la parte interior, la más «intimista», se plantea el desarrollo de esas exposiciones, aprovechando el espacio que generará cada panel para no interferir en la circulación de los visitantes. Los agujeros permitirán anclar, mediante tuercas o colgadores, gran variedad de elementos.

El concejal delegado de Presidencia, Transparencia, Recursos Humanos e Innovación, Juan Ramón Viles, explica que esta iniciativa forma parte de los tres hitos puestos en marcha este año para conmemorar el 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Uno fue Festival de Cine de Derechos Humanos celebrado el pasado mes de abril, «de los más importantes del Estado», recuerda Viles. Otro es la campaña que está ahora en marcha en 30 autobuses de Dbus 'vestidos' con los artículos de la Declaración. Y como último estaría la creación de esta escultura en el parque de Aiete.

«Hemos constatado con satisfacción que el ciudadano valora la construcción de una ciudad en valores. Y es importante que una ciudad que ha estado vinculada con la vulneración de los derechos humanos hoy se la vea como una ciudad vinculada a valores de la defensa de esos derechos», indica el edil jeltzale para explicar el porqué de este tipo de intervenciones. Y añade que «probablemente una de las marcas de ciudad que debemos tener fuera es la de Donostia, ciudad de valores».

 

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