El paseo del Faro sigue bloqueado cinco semanas después del corrimiento de tierras

Trabajos. Aspecto que presentaba esta semana el derrumbe sobre la calzada. Arriba, señal que advierte de que el paseo del Faro solo es transitable en parte. Abajo, los operarios maniobran en las inmediaciones de la zona sepultada./LUIS MICHELENA
Trabajos. Aspecto que presentaba esta semana el derrumbe sobre la calzada. Arriba, señal que advierte de que el paseo del Faro solo es transitable en parte. Abajo, los operarios maniobran en las inmediaciones de la zona sepultada. / LUIS MICHELENA

Los vecinos de la casa afectada por el deslizamiento del terreno esperan volver a sus viviendas en las próximas semanas El Ayuntamiento confía en que en los próximos días se pueda habilitar un carril de circulación

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Un mes después del corrimiento de tierras ocurrido en el paseo del Faro y que obligó a desalojar a cinco familias, la montaña derrumbada sigue ocupando la calzada, los residentes aún no han podido volver a su casa y los vecinos del entorno claman por una solución que no les obligue a hacer 3,5 kilómetros de rodeo por el parque de Atracciones del Monte Igeldo cada vez que quieren salir de casa. «Estamos dejados de la mano de dios; no nos hacen ni puto caso en el Ayuntamiento», denunció, enfadado, un vecino. Pese a que las obras de estabilización y reconstrucción de los muretes han sido encargadas por los propios vecinos, los técnicos municipales supervisan los trabajos, asumen la competencia para autorizar el acceso a la casa desalojada y esperan que dentro de este mes se pueda recuperar la circulación.

Eran las cuatro de la mañana del 10 de marzo cuando los vecinos del portal 59 de esta calle, la casa Itsas-Gain, veían como el terreno que rodea su finca se venía abajo. «He sentido ruido y cuando me he asomado al balcón he visto que se caía la ladera. Primero un poco, luego ha parado y el monte se ha venido abajo en dos golpes más», relataba entonces un residente del inmueble a DV.

La gran cantidad de tierra y restos del muro de contención que sostenía el talud volcaron sobre la carretera y bloquearon totalmente la circulación en la única vía de comunicación de los residentes de la zona. Desde el principio se vio que despejar la vía no iba a ser una tarea sencilla ni rápida. «Pero es que llevamos un mes así. ¿No podían al menos librar uno de los dos carriles para que pasemos?», es la pregunta que se hacen la mayoría de los vecinos consultados del paseo del Faro.

«Llamamos al Ayuntamiento pero no nos dicen nada; se han olvidado de nosotros»«Der estar a 200 metros de Ondarreta, hemos pasado a tener que hacer 3,5 km por Igeldo»

Luis Gochicoa denunció que «lo malo es que nadie nos dice nada. No pueden tener cortada una carretera durante un mes. Arreglan las calzadas en todos los sitios menos aquí. Hemos mandado cartas al periódico, hemos llamado al Ayuntamiento ¿Qué hay que hacer para que alguien nos diga cuándo se va a abrir la carretera?», se preguntó.

La dispersión de las viviendas hace que los residentes no tengan mucha comunicación entre sí y eso, cree este vecino, «limita el que podamos hacer fuerza», pero nadie entiende que el Ayuntamiento se haya 'lavado las manos' en la apertura al tráfico del paseo del Faro. «Un arquitecto que vive por aquí me dijo el otro día que eso era responsabilidad municipal; otra cosa es quién pague al final la factura», apuntó este vecino, quien ya se sabe de memoria el recorrido alternativo para bajar a la ciudad subiendo por el Parque de Atracciones de Igeldo.

Otra pareja que vive muy cerca del derrumbe afirma que el monte «se va cayendo por diferentes puntos. Ahora están arreglando también el túnel, más arriba hay desde hace meses un carril cortado por otro deslizamiento. Está muy mal y con las lluvias...». Esta pareja no comprende por qué no han retirado una parte de la tierra para habilitar al menos un carril de circulación.

En las horas posteriores al derrumbe parecía que el Ayuntamiento asumiría las tareas para despejar la carretera y luego pasaría la factura a los vecinos dado que los terrenos derrumbados son propiedad privada. Sin embargo, uno de los residentes de la casa afectada explicó a DV que finalmente todos los trabajos han sido encargados y contratados por ellos mismos. «Ahora están ocupándose del terreno de la parte alta. Se ha quedado parte de la cimentación de la casa a la vista y están reforzando la estructura. Una vez hecho esto, sujetarán el talud de abajo». El vecino declaró que la casa se encuentra en buen estado y no tiene daños estructurales, pero no podrán volver a habitarla hasta que se realicen estos trabajos. «En cuanto se refuerce esa estructura supongo que podremos volver, quizás dentro de este mismo mes o principios de mayo». Desde hace un mes está viviendo de alquiler en otra vivienda y se queja de la falta de atención de la administración municipal. «El Ayuntamiento ha hecho poca cosa; no se ha involucrado para nada en el asunto. Alguna ayuda nos podía haber prestado», se lamenta.

Lo primero, la casa

Lógicamente, a los moradores del portal 59 de Itsas Gain les preocupa más volver a su hogar que la apertura de la carretera que sospechan «irá para largo». Tras asegurar la estabilidad de la casa, habrá que ir retirando la tierra y los escombros desde la parte alta para después eliminar los que tapan la calzada.

Los vecinos están inquietos ante la falta de avances concretos. «Hace 15 días empezaron a actuar. Me fui de vacaciones y pensaba que a la vuelta estaría todo despejado, pero ya veo que no», dice otro vecino que trabaja en las inmediaciones y al que el corte del tráfico le preocupa solo relativamente.

Los que viven en la parte alta de la calle lo ven peor. «De estar a 200 metros de Ondarreta, ahora tenemos que dar una vuelta de 3,5 kilómetros para llegar al Antiguo a través del Parque de Atracciones, con dos puntos en los que hay un solo carril de circulación regulado con con semáforo (en el túnel bajo el Funicular y cerca del albergue la Sirena). Es un gran fastidio, se pierde mucho tiempo cada vez que sales de casa», comenta otro residente. «Estamos un poco olvidados. Con el paso de la Vuelta Ciclista al País Vasco no pudimos acceder a casa durante dos horas ni por el Monte Igeldo ¿Alguien se acuerda de nosotros?»

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