Ondarreta tiene quien la desescombre

En detalle. Abajo las tres nuevas máquinas que se emplearán en la retirada de piedras de la playa de Ondarreta. Arriba, aspectos concretos de la despedregadora en plena acción durante unas pruebas en Ekotrade. / REPORTAJE FOTOGRÁFICO: ARIZMENDI

Cuando el Ayuntamiento dispone de los mejores instrumentos para eliminar los cascotes estos permanecen sepultados (aún) por una gruesa capa de arena. La nueva maquinaria permitirá retirar 5.000 toneladas de piedras, el doble que el año pasado

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN.

Aunque no parece que ha llegado el verano, lo ha hecho. Al menos la temporada oficial de playas. Este año, con una novedad importante y con una paradoja: el Ayuntamiento ha adquirido la mejor maquinaria del mercado para atacar el problema de las piedras en Ondarreta pero estas aún no han aparecido, cuando otros veranos acechaban a partir de mayo. «De poca máquina y mucha piedra, hemos pasado este año a mucha máquina y poca piedra», resume uno de los responsables del operativo. Conforme avancen las semanas, emergerán a la superficie y entonces empezarán a ser retiradas, por la noche y de forma masiva. La nueva despedregadora, el tractor y la cribadora tienen una capacidad de actuación mucho mayor. Técnicos de la UTE Serkom-Urbaser, adjudicatarios del servicio, y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que supervisará el trabajo, se marcan como objetivo retirar 5.000 toneladas de áridos cada verano-otoño, lo que supone doblar los resultados del año pasado.

Los buscadores de metales bajo la arena están desesperados este mes de junio. «Hay mucha más arena que otros años», explica el biólogo de Aranzadi, Jon Etxezarreta. Los temporales del pasado invierno han sido más energéticos que otros años y han depositado, sobre todo en la parte baja de la playa, más arena de lo que lo suelen hacer. Es el motivo por el que aún no han aflorado las piedras en Ondarreta. «La playa tiene zonas con entre 20 y 80 centímetros más de arena que el año pasado», explica Marko Sierra, otro miembro de Aranzadi .

Volumen de cascotes
Hay en Ondarreta 14.600 m3 de piedras procedentes del derribo de construcciones en los últimos 150 años.
Problema
Las piedras permanecen bajo la arena y afloran cuando en verano el ciclo marino erosiona la orilla.
Solución
Eliminación nocturna y con marea baja utilizando una despedregadora. El Ayuntamiento ha comprado maquinaría nueva y ha contratado un servicio con 400.000 euros de presupuesto.

A partir de mayo, cambia el ciclo marino, y las encalmadas del verano empiezan a erosionar la orilla y a trasladar arena de la zona baja de la playa a la parte alta, generando esa mayor inclinación en el perfil de la playa tan típico de esta época del año. En 2017 se retiraron cascotes de Ondarreta en dos fases: una primera a finales de mayo y luego a lo largo del mes de julio. Este año, pese a que la nueva maquinaria que ha comprado el Ayuntamiento estaba disponible desde el 31 de mayo, no ha sido necesario actuar porque el problema aún no ha empezado a manifestarse. «Meter ahora la maquinaria sería perder dinero en jornadas de trabajo y queremos ser lo más eficientes posibles. Cuando aparezcan las piedras, actuaremos», explica Etxezarreta.

Los miembros de Aranzadi están plenamente satisfechos con el esfuerzo realizado por el gobierno municipal (con el apoyo presupuestario del PP) en la compra de la nueva maquinaria. «Nos han hecho caso y se ha adquirido la mejor despedregadora del mercado, la de mejor tecnología, la más eficiente y sostenible. Si este año no se logran los objetivos que nos hemos propuesto no será porque el Ayuntamiento no ha hecho su trabajo», apunta Etxezarreta.

La despedregadora (de color amarillo) que el fabricante catalán Triginer exporta a todo el mundo es una máquina «seis años más avanzada tecnológicamente» que la que se usó el año pasado en Ondarreta. No es de acero inoxidable porque se necesitaba una resistencia que no la ofrece este material, pero los tornillos y las partes más sensibles sí son de este tipo de acero que encara mejor la corrosión y el ambiente salino. Todo su funcionamiento es hidráulico, lo que evita «correas, transmisiones cardan o cajas de engranajes» y el aceite para engrasar todo el sistema es biodegradable con lo que, «si hay algún escape en la playa, desaparece en una semana». Puede recoger piedras de entre 2 centímetros y 1,5 metros de grosor y dispone de cuatro vibradores más que la que se usó el año pasado, lo que despega más fácilmente la arena de las piedras y evitar sacar el sedimento de la playa. Incluye un sistema que eleva la tolva en la que se depositan los cascotes para volcarlas en un contenedor que esté a cualquier tipo de altura. «El depósito, incluso, se ha rediseñado para que al volcar las piedras al 'dumper' que las trasladará fuera de la playa no se caigan algunas a la arena», explica Etxezarreta. Es la máquina más importante de las tres y su precio con IVA supera los 100.000 euros, una cuarta parte de todo el presupuesto del que se dispone este año para la retirada de cascotes.

El tractor que conduce la despedregadora (color granate) tiene un motor que puede desarrollar hasta 270 caballos de potencia con un reducida contaminación acústica y con neumáticos de la mayor anchura posible, baja flotación y gran tracción. «Mediante un sistema de marchas rampante, puede trabajar a velocidad superlenta de 10 metros/hora».

La cribadora o máquina limpiaplayas (de color azul) permite recoger las piedras más pequeñas, las que tienen menos de 2 centímetros de grosor, el último acabado antes de poder ser pisada por los usuarios de la playa.

«Objetivo de ciudad»

Las tres máquinas están ya operativas y realizan pruebas en la sede de Ekotrade (Astigarraga), la parcela donde se realiza el reciclaje de los áridos y que ha permitido en los últimos años extraer la arena pegada a los cascotes para su devolución a la playa y convertir estos en zahorra para construcción.

Los responsables de este centro de tratamiento de residuos, también perteneciente al grupo Moyua, como Serkom, explicaron que para ellos el contrato para reciclar los áridos de Ondarreta es «insignificante» en el marco de las obras y operaciones en las que están inmersos, pero «estamos totalmente volcados y comprometidos en ejecutar bien este proyecto porque es un objetivo de ciudad. Vamos a acabar con las piedras de la playa en pocos años y lo vamos a hacer de la forma más sostenible: devolviendo a la playa la arena que viene pegada a las piedras y reciclando los áridos», aseguró uno de sus responsables.

La eliminación de las piedras se efectuará en los dos tercios de zona intermareal de la playa más próximos al muro del Tenis, una zona de 1,7 hectáreas de extensión donde permanecen enterrados a distintas profundidades el grueso de los 14.600 m3 de escombros estimados por diferentes estudios geotécnicos.

Como los trabajos deben realizarse por la noche aprovechando la marea baja, la UTE encargada de la tarea ha redactado todo un calendario de actuación hasta finales de septiembre donde se fija cada día la hora de inicio y de finalización de la extracción de áridos, teniendo en cuanta la jornada laboral de los operarios que es de 8 horas (6,5 horas de retirada efectiva de piedras). La franja horaria en la que se trabajará será desde las ocho de la tarde a las 10 horas del día siguiente, de lunes a viernes. Los trabajos deben ajustarse a las mareas y comenzarán tres horas y quince minutos antes de la bajamar y finalizarán tres horas y quince minutos después de producirse esta. La dependencia del mar llevará a que si el 7 de julio los trabajos con la despedregadora se iniciarán a las 2.30 horas y finalizarán a las 9.00 h de la mañana, el día 27 de ese mismo mes la tarea se iniciará a las 20.15 h de la tarde y finalizará a las 02.45 h de la madrugada. Al realizarse la mayor parte de los trabajos sin luz natural y, aunque se dispone de una torreta de iluminación, «el avance de la maquinaría se guiará mediante GPS». El paso de la despedregadora se realizará en trazados paralelos a la orilla desde la playa seca hacia la zona sumergida. Cuando la marea comience a subir el avance de la maquinaría será en sentido inverso, desde la zona baja hacia arriba.

Las empresas también se han valido de la experiencia del año pasado para minimizar el impacto de los contenedores en la zona del aparcamiento del paseo Eduardo Chillida. Así este año, la esta zona de carga se reducirá de 70 a 40 de longitud.

Si finalizado el verano aún hay presupuesto y siguen apareciendo piedras, el dispositivo seguirá trabajando durante el otoño. «Es la ventaja de disponer de maquinaría en propiedad. Tendremos más capacidad y flexibilidad para actuar cuando queramos. Solo dependeremos del mar». Que no es poco.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos