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Los niños juegan a fútbol en Sancho el Sabio y hay peligro... para los coches

La avenida, terreno futbolístico. /fondo marín / paco marí
La avenida, terreno futbolístico. / fondo marín / paco marí

1948. «No dudan en ocupar la vía pública, causando las consiguientes molestias a los viandantes y colocar impedimentos para el tráfico rodado»»

Mikel G. Gurpegui
MIKEL G. GURPEGUISan Sebastián

«En nuestra ciudad, por lo visto, no bastan los campos dedicados al deporte balompédico, ni las playas. Los aficionados, ciertos aficionados imprudentes, han elegido como terreno de juego la misma Avenida de Sancho el Sabio, con el consiguiente peligro para ellos y para los vehículos motorizados».

Estamos en 1948, con todo Amara Berri sin edificar pero con los solitarios bloques de Sancho el Sabio en pie y, entre ellos, sí, chavales jugando al fútbol.

Aquello era un peligro para los niños pero también para los vehículos, que es en lo que se fijaban en la edición de DV del 11 de octubre de 1948: «Resulta que estos mozuelos que pegan patadas a una pelota, en lugar de romperse los codos estudiando, señalan las porterías respectivas con ladrillos, piedras y maderos. Y no es lo malo que ellos señalicen el terreno de juego, sino que al terminar de jugar dejan las porterías, al parecer, para el siguiente día. Esto proporciona serios inconvenientes a la circulación de vehículos, que en diferentes ocasiones han tropezado con estos montículos de ladrillos y han tenido que sufrir desperfectos en sus vehículos».

«Impedimentos al tráfico»

Cuánto han cambiado los tiempos, que el comentario ni mencionaba el peligro de que los chavales que jugaban en tan inapropiado lugar pudiesen ser atropellados por automóviles, sino que se centraba en el daño que los vehículos podían sufrir, llamando a «acabar con estos apasionados del deporte del balón, para quienes cualquier terreno es bueno si pueden darle patadas a una pelota, y no dudan en ocupar la vía pública, causando las consiguientes molestias a los viandantes y colocar impedimentos para el tráfico rodado».

El texto sin firmar de 1948 terminaba pidiendo mano dura. «Se impone el castigar a cuantos toman por asalto las calles, paseos o avenidas de la ciudad, tanto a los que juegan al fútbol cuanto a quienes creen que las aceras se han hecho para pasear en bicicleta».

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