Ciudadanos | Arantza Ibarra Basañez
«Ser mujer no garantiza la bondad ni los lazos familiares te definen»Hoy presenta su 'Las sombras no tienen género' en la sede de Gehitu
Alas 19 horas. En el paseo Colón 50/Zabaleta 47, en la sede de la mítica Asociación de Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales del País ... Vasco, Arantza, que es de Ondarroa, estudió el bachillerato en Donostia, iba para Ingeniera Aeroespacial y al final estudió informática musical, que ha dirigido películas (una en Zugarramurdi), ilustrado (y escrito) libros; trabajado en el mundo editorial en Burgos, es miembro de la Academia de Cine de España y actualmente labora en telecomunicaciones en Pamplona, presenta su libro recién editado en Antequera (ya saben, 'Salga el sol por Antequera y póngase por dónde quiera'), Málaga. Hablamos antes de la cita. Hablamos del filme 'Los domingos' y de 'Sorda'. También de la incertidumbre. Y de Carmen María Machado.
– ¿La conoces?
– ¿A quién?
«La editorial, La Calle, de Antequera hizo un análisis total del libro. Dijeron que les gustaba su estilo 'directo, íntimo y lírico'. No caía en la afectación»
– A Carmen María Machado.
– No. ¿Debería?
– Creo que sí.
– ¿Por?
– Tu libro me ha recordado en muchos momentos a su 'En la casa de los sueños'.
– ¿Ah sí?¿En qué?
– Amores tóxicos lésbicos. Celos en una pareja de mujeres. Maltrato. Acoso.
– Interesante. ¿Hay también incertidumbre en la protagonista? La mía, Gabriela, revive en papel la verdadera historia de una amiga mía. Existe sin entender muchas cosas. Ni su cuerpo, ni sus deseos, ni sus sensaciones ni tantas de las respuestas ni de las actitudes de quienes la rodean.
– Carmen cuenta también su propia historia y siempre ha dicho que hacerlo no fue sanador. Sin embargo, para tu Gabriela hay algo (que no revelaremos) que de alguna manera la saca de tanta zozobra.
– Me apunto el título de ese libro y del mío me apetece deciros que está basado en la carne, contado desde las experiencias de la misma Gabriela. Desde, repitamos la palabra, su incertidumbre. No es un texto que indague en las teorías queer de la intersexualidad, por ejemplo. Para nada.
– Eso es, precisamente, lo que dijeron quienes analizaron exhaustivamente tu obra antes de dar el visto bueno a su publicación. Por cierto, la editorial, La Calle, va a por todas, ¿no?
– Me pasaron el informe y leí con orgullo que les había parecido valiente el uso de la primera persona y el estilo directo. También el retratar a una persona que se busca, se busca y se sigue buscando. Y sí, me gusta la editorial. Quería que me publicará una pequeña pero echada para adelante, que tratara bien el universo literario LGTB. Me atrajo mucho que fuera de Antequera. ¿Qué quieres? Algo me tira hacia el Sur.
– ¿El qué?
– No sé. Lo cierto es que con Luisje Moyano rodé en un cortijo de Jaén mi segundo largometraje, 'La Ama', un misterio de tintes sadomasoquistas en el que se ven envueltos una periodista y un boxeador retirado.
– Algunas de las relaciones que establece Gabriela con sus parejas son bastante sadomaso...
– Te equivocas, creo.
– Puede. ¿En qué?
– Son las mujeres a las que se une las que actúan de manera sádica contra ella pero pienso que a Gabriela no le gusta sufrir, no es masoquista. Nada en contra del sadomasoquismo. Del consentido, pero en ese juego a una le tiene que gustar hacer daño y a la otra recibirlo. No es el caso.
– Hablemos de sexo. En tu libro, escrito desde el cuerpo, hay deseo pero no es un relato erótico.
– Hay búsqueda de placer pero no quería yo sexo explícito. Prefiero que el lector lo imagine...
– También tendrá ese lector que cambiar sus esquemas mentales. Gabriela no es ayudada por su madre sino por una serie de personajes masculinos. No es lo habitual.
– Aparte de que, insisto, he contado la historia de mi amiga tal y como ha sido, de Brasil a Bilbao, también es verdad que he luchado por romper estereotipos.
– ¿Por ejemplo?
– Lo apuntamos ya en el titular, ¿no te parece? Acabar con la imagen de que en las parejas de lesbianas no se dan relaciones de poder y enganche emocional. O los celos. No creo que pertenecer a un género (o a ninguno) te garantice la bondad. No se es buena por ser mujer. Ni malo por ser macho. Por otro lado, los lazos familiares no es que no te definan ni definan tus relaciones con otras personas sino que ni siquiera te aseguran que tu madre te va a querer porque eres su hija.
– Van cayendo las sombras sobre tu libro, vas a zarandear a más de una. O de uno.
– Repitámoslo, en estas páginas no hay teorizaciones queer. Hay una persona que se ha vivido a sí misma de esta manera. Y de susto en susto. De pendiendo muchas veces de la bondad de los extraños.
– Como Blanche Dubois en 'Un tranvía llamado deseo'. Antes de acabar, ¿por qué querías ser ingeniero aeroespacial?
– De niña soñaba con trabajar en la NASA. Quería saberlo todo sobre las estrellas. Pasé las pruebas de admisión a la carrera pero me eché para atrás y me fui a Informática. Ahora escribo sobre una pianista invisibilizada por su edad madura.
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