Movilidad proyecta quitar uno de los tres carriles de La Concha para ampliar la acera y el bidegorri

En la parte inferior de la imagen se aprecia el estado actual del paseo de La Concha y encima cómo quedaría tras la intervención planteada./
En la parte inferior de la imagen se aprecia el estado actual del paseo de La Concha y encima cómo quedaría tras la intervención planteada.

El alcalde, Eneko Goia, apoya el proyecto, en el que los técnicos no aprecian problemas para la circulación rodada La zona peatonal ganaría 3 metros de anchura y el bidegorri se ensancharía casi un metro más

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

El Ayuntamiento trabaja en la eliminación de uno de los tres carriles de circulación del paseo de La Concha, para ampliar el bidegorri y la zona peatonal. El alcalde, Eneko Goia, explicó a DV el proyecto que elabora el Departamento de Movilidad con el objetivo de materializarlo la próxima legislatura. La reducción de 4 metros de calzada, permitirá ensanchar la acera más de 3 metros y ganar otros 80 centímetros para la sección de una las vías ciclistas más transitadas de la ciudad. El separador entre las bicicletas y los vehículos motorizados también cambiará. Se baraja colocar un elemento de mayor grosor y consistencia para dar seguridad a la circulación sobre dos ruedas e impedir que los coches puedan invadir el espacio peatonal.

La carretera del paseo de La Concha podría quedarse con solo dos carriles, uno por sentido de circulación, si prospera en la próxima legislatura la idea en la que trabaja el Departamento de Movilidad para la «semipeatonalización» de este emblemático paseo. La afición donostiarra a la bicicleta y la belleza de la vía rematada por la icónica barandilla ha llevado a lo largo de la historia a distintos ciudadanos, partidos políticos y a varios alcaldes a plantear la posibilidad de eliminar o soterrar la circulación rodada, para disfrute de viandantes y ciclistas. En 2009 Odón Elorza (PSE) asumió el asunto como «reto irrenunciable», en 2015 Juan Karlos Izagirre (Bildu) lo lanzó como objetivo estrella de su campaña para la reelección. Ninguno de los dos pudo llevarlo a cabo.

El año pasado, un vecino de Bera Bera, Leopoldo Sánchez, lo volvió a plantear dentro de las propuestas ciudadanas para los Presupuestos Participativos 2019. Sabía que su idea de soterrar los carriles de circulación bajo el ampliado paseo no resultaría seleccionada por el Ayuntamiento porque no cumplía varios requisitos (no superar los 300.000 euros de presupuesto y poder materializarse a lo largo del presente año). Pero ha sido otra propuesta planteada en este proceso de participación la que ha llevado finalmente al planteamiento en el que trabaja el Departamento de Movilidad.

Datos

Proyecto
Quitar uno de los tres carriles de circulación a lo largo de 500 metros del paseo de la Concha, desde salida el túnel del Antiguo hasta antes del encuentro con Miraconcha (portales 18-20).
Sección
Cada sentido de la circulación tendrá un solo carril de 3,20 metros de anchura y 0,3 metros de mediana. El separador del bidegorri se sustituirá por otro de 0,5 metros. El bidegorri pasará de 2,20 a 3 metros de anchura. La acera ganará más de 3 metros.
Trámites
Movilidad debe definir la longitud total de la intervención, redactar un proyecto y sacar las obras a concurso.

Todo surgió de la propuesta para mejorar el vallado de protección del carril bici del paseo de La Concha. Fue la idea ciudadana más votada (573 apoyos) en el proceso de los Presupuestos Participativos. Los proponentes plantearon al Ayuntamiento aumentar la altura del separador con un presupuesto de 160.000 euros. El Departamento de Movilidad se puso manos a la obra con este proyecto. Inicialmente, pensó en sustituir las actuales varillas de escasa altura por el barandado blanco que hay a la altura del túnel del Antiguo. La actual protección no solo no ha resultado útil para evitar que los coches se suban al bidegorri y a la acera (dos vehículos terminaron el pasado otoño junto a la barandilla en sendos accidentes), sino que se ha comprobado que es incluso un elemento peligroso para los ciclistas (una persona cayó de la bicicleta y se hizo una grave lesión al acabar su cuerpo en el separador).

La obra de la barandilla

Mientras Movilidad analizaba las diferentes posibilidades de mejorar la seguridad del bidegorri surgió un nuevo factor: la quiebra de la empresa de fundición que fabrica la nueva barandilla de La Concha, cuyo tramo entre la Perla y el Antiguo se preveía sustituir este año. El Ayuntamiento busca una compañía alternativa, pero no parece fácil encontrarla y lo más probable es que la obra tenga que esperar al próximo año. Estos trabajos de renovación de la barandilla iban a obligar a realizar desvíos de la circulación peatonal y ciclista sobre uno de los carriles de circulación rodada. A los técnicos de Movilidad no les costó mucho relacionar un proyecto con el otro y a pensar si estos desvíos provisionales, para que las bicis y los peatones ocuparan un carril de circulación, no se podrían convertir en definitivos. Bingo.

Más factores

En la decisión de impulsar el proyecto han confluido otros factores, según explica el alcalde: «El bidegorri de La Concha es uno de los más transitados y no tiene la anchura suficiente. Si a ello añadimos que a partir de ahora los patinetes eléctricos también deben circular por esta vía pues verde y con asas». La pista ciclista no solo es estrecha, sino insegura. El separador de la calzada es ineficaz frente a la invasión de un coche y peligroso para la integridad de los ciclistas ante una eventual caída. Por otro lado, el carril bici está a diferente cota de la acera, con lo que el escalón supone un nuevo riesgo para quien circula sobre dos ruedas. Todos estos factores han presionado para que Movilidad apostara por eliminar definitivamente uno de los tres carriles de circulación rodada. Los beneficios para viandantes y ciclistas son indudables porque el proyecto ampliará la anchura de la acera y del bidegorri. Goia reconoce que no se ha hecho un estudio de tráfico que analice las consecuencias de suprimir uno de los tres carriles de circulación, pero los técnicos de Movilidad consideran que el paseo de La Concha no presenta problemas de tráfico. «Las retenciones se producen antes, en la avenida Zumalacárregui, o después, en San Martín» en momentos y épocas puntuales del año.

Los estudios que ahora se realizan deben acotar entre qué dos puntos se realizará la supresión del carril, que no afectará a todo el paseo sino a unos 500 metros de su recorrido, desde la salida del túnel del Antiguo hasta decenas de metros antes del encuentro con Miraconcha (portales 18-20). A partir de este punto, la calzada volverá a los tres carriles para que el transporte público circule por una vía reservada hasta la entrada en San Martín.

Con esta actuación la calzada se reducirá, a lo largo de esos 500 metros de longitud, a una anchura de 6,70 metros para permitir dos carriles de circulación (uno por sentido). Cada carril tendrá 3,20 metros de ancho y la mediana ocupará 0,3 metros. El nuevo separador con el bidegorri tendrá una anchura de 0,5 metros, y el carril bici alcanzará los 3 metros de sección.

El cambio respecto a la actual situación será significativo. La actual calzada tiene una anchura variable entre 10 y 11 metros, el separador (incluyendo el adoquín en el que se apoya) mide 0,42 metros y el bidegorri tiene 2,20 metros. Por lo tanto, el bidegorri ganará 80 centímetros de anchura y el separador con la calzada se ampliará en 8 centímetros, aunque sobre todo ganará en robustez dado que el modelo que se baraja es el utilizado en el encuentro entre el paseo de Riberas de Loiola y el paseo Bizkaia. La zona peatonal del paseo de La Concha ganará alrededor de 3,4 metros.