Operación limpieza contra bicis en Donostia

Un operario corta el candado a una bici estacionada junto a la barra que delimita los jardines del Boulevard./
Un operario corta el candado a una bici estacionada junto a la barra que delimita los jardines del Boulevard.

Protestas en el Boulevard por usar rotaflex para quitar los vehículos en la Semana de la Movilidad | La ordenanza de circulación solo autoriza su retirada de la vía pública si entorpecen el tráfico o causan desperfectos al mobiliario urbano

AINGERU MUNGUÍASAN SEBASTIÁN

Durante tres días agentes de Movilidad y del servicio de la grúa han procedido a llevarse del Boulevard bicicletas candadas a la barra de acero que delimita los jardines, un espacio utilizado por los ciclistas cuando no hay sitio en los aparcabicis y dado que no estorban el paso de coches o peatones.

«Es una vergüenza lo que están haciendo todas las tardes. Se están llevando de forma arbitraria bicicletas del Boulevard que no molestan a nadie y sin ningún derecho». Son las palabras de un abogado cuyo despacho tiene vistas privilegiadas sobre la zona en cuestión y que fue testigo el lunes y el martes por la tarde de una actuación de los agentes de Movilidad y de la grúa «absolutamente arbitraria» (ayer también se llevó a cabo una intervención).

El Boulevard y la Parte Vieja son ámbitos complicados para aparcar cualquier tipo de vehículo, pero los ciclistas son quienes lo tienen más difícil. Sobre todo en verano. Los aparcabicis dispuestos en diferentes puntos no ofrecen espacio suficiente para el número de ciclistas que se acercan con sus vehículos a esta zona de la ciudad.

Los que se mueven en dos ruedas buscan plaza en estas parrillas o arcos y si no encuentran sitio dejan la bici donde menos moleste. Uno de estos lugares es la barra de acero que delimita el perímetro de los jardines, particularmente el de la zona verde que mira al lateral del Ayuntamiento (balcón de Pilatos). Se suele utilizar este elemento porque permite candar las bicicletas y además no molesta a las circulaciones peatonales (hay una acera de más de 15 metros de anchura entre el césped y la fachada consistorial) ni rodadas (el carril de rodadura está protegido con unos bolardos metálicos).

El caso es que en los últimos días, agentes de Movilidad y del servicio de la grúa se han acercado por la tarde a este punto para retirar las numerosas bicicletas (entre diez y quince según los testigos) estacionadas junto a esta barra. Los operarios han utilizado máquinas tipo rotaflex para romper los candados antes de subirlas a los vehículos de la grúa.

Ordenanza

Artículo 43
7 Las bicicletas estacionarán en los espacios específicamente acondicionados para tal fin, debidamente aseguradas en las parrillas habilitadas al efecto. En caso de que estos no existieran, o se encontraran todas las plazas ocupadas, podrán estacionarse en otros lugares, siempre que no obstaculicen el tránsito peatonal ni la circulación de vehículos y en ningún caso podrán sus usuarios sujetarlas a los troncos de los árboles ni a otros elementos del mobiliario urbano sobre los que puedan causar desperfectos o impedir su normal uso, ni estacionarlas en aceras con anchura total inferior a 3 metros».

Según testigos presenciales de los hechos, «los ciudadanos que pasan por allí y veían lo que ocurría estaban indignados, muy enfadados. Vi a un padre que llegó al lugar en bici con dos hijos pequeños que recriminó y discutió con los agentes por su actuación». Los agentes fueron preguntados en base a qué artículo legal procedían de esta manera y contestaron que las bicicletas se retiraban porque estaban «sujetas al mobiliario urbano». La actuación estaba amparada según los agentes por el artículo 93 del Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación. Ese artículo lo que dice es que en vías urbanas el estacionamiento se regulará por ordenanza municipal y los agentes «podrán adoptar las medidas necesarias para evitar el entorpecimiento del tráfico», entre ellas «la retirada del vehículo o su inmovilización».

Pero lo que dice la Ordenanza de Circulación de Vehículos y Peatones del Ayuntamiento de San Sebastián en su artículo 43.7 es que las bicicletas estacionarán en las parrillas habilitadas al efecto y «en caso de que estas no existieran, o se encontraran todas las plazas ocupadas, podrán estacionarse en otros lugares, siempre que no obstaculicen el tránsito peatonal ni la circulación de vehículos y en ningún caso podrán sus usuarios sujetarlas a los troncos de los árboles ni a otros elementos del mobiliario urbano sobre los que puedan causar desperfectos o impedir su normal uso, ni estacionarlas en aceras con anchura total inferior a 3 metros». Según los testigos, las bicicletas retiradas «ni obstaculizaban el tráfico ni causaban desperfectos, ni impedía el normal uso del mobiliario urbano» porque esa barra de acero «no tiene ninguna función particular salvo la de delimitar el jardín».

Multa de 200 euros más grúa

Estas retiradas de bicicletas conllevan multas de entre 90 y 300 euros según la ordenanza por infracción grave de la normativa -fuentes de Kalapie indicaron que se han solido imponer sanciones de 200 euros- más el pago del servicio de la grúa: 21 euros por la retirada y 4,45 euros por los días que se quede el vehículo en el depósito.

Una de las cuestiones más llamativas de esta campaña es que la actuación contra el estacionamiento de las bicicletas fuera de los aparcabicis se produce en plena Semana de la Movilidad Europea, unas jornadas que ensalzan y promueven las alternativas de movilidad distintas al coche.

La asociación de ciclistas urbanos Kalapie mostró su malestar por esta forma de actuar del Ayuntamiento. Su portavoz, Higinio Otazu, recordó que en su día sacaron un comunicado denunciando la retirada de vehículos aparcados fuera de las parrillas pero sin perturbar las circulaciones de peatones ni coches. «Consideramos que no es un desdoro que haya cientos de bicis candadas en distintos lugares, como los alcorques, si todos los aparcabicis están ocupados y no hay forma de estacionar en ningún sitio. Tampoco consideramos que es un desprestigio para la ciudad candar la bici a la barandilla de La Concha, por ejemplo, y desde luego que no es un desprestigio que las bicis puedan estacionar en esta zona del Boulevard si no encuentran sitio en las parrillas».

Todo ello pone sobre al mesa la histórica reivindicaciones de más sitios para estacionar «cubiertos y protegidos», explicó Otazu. «El ritmo de colocación de aparcabicis se ha ralentizado en los últimos años y esta zona en concreto de la Parte Vieja demanda una solución de este tipo».

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