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La mitad de los buses no articulados serán híbridos o eléctricos este año

La mitad de los buses no articulados serán híbridos o eléctricos este año

La sustitución de los vehículos diésel por los de motores limpios avanza imparable en Dbus

Aingeru Munguía
AINGERU MUNGUÍA

El proceso de sustitución de los autobuses de combustión por otros de motores limpios es imparable en Donostibus. Lejos quedan los coches tirados por caballos con que la Compañía del Tranvía de San Sebastián inició su andadura en 1886. En sus casi 130 años de historia la empresa municipal de transportes ha dado servicio a los donostiarras con todo tipo de vehículos: desde los que se denominaban de 'motor de sangre', aquellos coches tirados por mulas y caballos, al innovador ieTram de Irizar que hoy es la envidia de las ciudades, pasando por los tranvías eléctricos, los trolebuses de uno y dos pisos, los autobuses de gasolina, los diésel y los autobuses híbridos.

En la actualidad la flota de Donostibus está compuesta por 28 autobuses articulados de 18 metros, 94 autobuses de 12 metros de longitud, tres de 10 metros y once microbuses. La introducción de la tecnología eléctrica, que permite una sustancial reducción de los gases de efecto invernadero al reducir la proporción de carburantes fósiles, avanza imparable en la flota de la compañía. Si a finales del año pasado un 26% de la flota de autobuses no articulados era híbrida o eléctrica, a 30 de junio de este año la cifra llegó al 30%, según destaca un informe de la gerencia para la reunión del consejo de administración de este mes. A finales de este año se dará un salto más ya que está previsto que el porcentaje alcance el 45% de los autobuses de 12 metros. Es decir que habrá tres autobuses eléctricos y 38 híbridos en la compañía.

A parte de dotar a la ciudad de la tecnología de transporte más limpia, esta apuesta reduce la dependencia de los combustibles fósiles que, ante la escalada actual del precio del petróleo, está encareciendo de forma inquietante la factura a pagar por el carburante. En los seis primeros meses del año el gasto en combustible ha rozado los 1,4 millones de euros, un 8,69% más que en el primer semestre de 2017. La tecnología eléctrica alivia poco a poco esos guarismo al reducir el consumo de gasóleo por kilómetro recorrido. En el 2017 el ratio era de 49,22 litros por cada 100 kilómetros y este año rondaba a finales de junio los 48,63 l/100 km.

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