Mirada activa, solidaridad ciudadana

Voluntarios del programa 'Mirada Activa' posan delante de la sede del Hogar del Jubilado./
Voluntarios del programa 'Mirada Activa' posan delante de la sede del Hogar del Jubilado.

Cada vez son más las personas que recurren a los servicios sociales para llevar una vida digna La Asociación de Jubilados participa en este programa pionero en Gipuzkoa

XABIER SÁNCHEZSAN SEBASTIÁN.

En pleno siglo XXI, gracias a los evolución en todos los ámbitos, nuestro bienestar ha mejorado ostensiblemente. Fruto de estos cambios, nuestra esperanza de vida se ha alargado espectacularmente y ya no es tan raro toparse con una cuadrilla o grupo de amigos en el que todos sus componentes son octogenarios. Asimismo, desde las instituciones se facilita a los ciudadanos los servicios sociales para intentar evitar el riesgo de exclusión, así como ofrece recursos para que los demandantes del servicio puedan mantenerse el máximo tiempo en su entorno y en las mejores condiciones posibles. Pero no todo iban a ser buenas noticias, puesto que este aumento de la longevidad ha traído implícito que muchas personas de avanzada edad en riesgo de aislamiento bien por desconocimiento, bien por problemas motrices o por carecer de familia, no pueden acceder a dichos servicios.

Para evitar lo anteriormente expuesto surge el proyecto 'Mirada Activa', nacido del programa Lagunkoia. Una iniciativa pionera en Gipuzkoa, en la que participa la Asociación de Jubilados del Antiguo en colaboración con el Ayuntamiento de San Sebastián y que cuenta con voluntarios para identificar a personas mayores del barrio que se encuentren en situación de fragilidad o necesiten apoyo. Como bien indica José Miguel Antón, presidente de la asociación, «es un programa de ayuda dirigida por personas mayores y para personas mayores, para detectar situaciones de soledad y desamparo entre las personas mayores y actuar lo antes posible en la prevención o solución de sus posibles efectos adversos».

años lleva desarrollándose este programa en Bilbao y 54 las asociaciones implicadas
Recientemente ha recibido el premio de Buenas Prácticas en Amigabilidad Euskadi Lagunkoia del Gobierno Vasco.

Para poder realizarse este proyecto, la asociación ha nombrado una serie de personas de referencia o coordinadores, que en el caso del Antiguo son ocho, que han realizado sus correspondientes cursos de formación y que están supervisadas por Begoña Calleja, técnica municipal perteneciente al grupo SSI. Todas los voluntarios realizan su labor sin recibir ninguna remuneración económica. Estas personas, denominadas 'antenas sociales', son las encargadas de visibilizar el proyecto dentro de la asociación y su entorno para actuar de referentes. También son las encargadas de canalizar la información hacia los servicios sociales.

Valoración global

Para poder llevar a buen puerto este proyecto la colaboración ciudadana es imprescindible. Con tal fin y para poder erradicar el problema, Antón expone que «cualquier antiguotarra que conozca a alguna persona mayor de su entorno inmediato que considere que se encuentra en situación de fragilidad o necesite apoyo por falta de amistades cercanas, familia, o no salga de casa, deberá ponerse en contacto con uno de los coordinadores de la asociación para ponerse manos a la obra con el caso». Una vez recibido el requerimiento, desde el hogar se encargarán de gestionar la situación. A partir de ahí, primero se reconoce la situación del afectado -personal, familiar, salud y estado de la vivienda- para poder realizar una valoración global y ver cuáles son sus necesidades. En función de estas últimas, se derivará a la persona hacia un recurso o especialista en concreto. Además, proporcionarán un seguimiento, explica Antón: «Una vez puesto en marcha el caso nos pondremos en contacto con el informante para exponerle cómo se encuentra la situación». En resumidas cuentas, se pide a los vecinos que estén atentos a las señales para poder ayudar al prójimo.

En un futuro se espera que este servicio se amplíe al resto de la ciudad. «Nosotros somos la punta del iceberg de este proyecto en Donostia. Gracias a nuestra experiencia y labor, en no mucho tiempo esta actividad se trasladará al resto de las veintitrés asociaciones de jubilados de la ciudad».

 

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