Luces y sombras del Distrito Este

Reunión de la Junta de Distrito Este, hace un año, en la Tenencia de Alcaldía de Altza. / MICHELENA
Reunión de la Junta de Distrito Este, hace un año, en la Tenencia de Alcaldía de Altza. / MICHELENA

Las asociaciones de la Junta hacen balance de la primera legislatura de la entidad | Hay 23 propuestas aprobadas por este organismo y todas están pendientes de ejecución

YOLANDA SÁNCHEZSAN SEBASTIÁN.

La Junta del Distrito Este se adentrará en unas semanas en su segunda legislatura. Este órgano de gestión descentralizada debe renovarse tras la constitución de la Corporación Municipal. A finales de agosto, se nombraron los cargos de presidente y vicepresidente, que recayeron en los concejales Martín Ibabe y Miguel Ángel Díez respectivamente. Ahora le toca el turno a las asociaciones que formarán parte de la Junta del Distrito para 2019-2023. Con ese fin, se ha iniciado un proceso electoral que concluirá el día 26 con una votación donde se elegirán las ocho asociaciones vecinales y entidades sectoriales representantes.

La Junta de Distrito, ahora en funciones, se constituyó en junio de 2018 con 15 miembros; un concejal-presidente, un concejal-vicepresidente, 5 vocales a propuesta de los grupos políticos con representación municipal y 8 asociaciones (4 vecinales y 4 entidades sectoriales). Los representantes vecinales son de Herripe, Izbe, Intxaurdi y Osteguna y los sectoriales son integrantes de Altzako Historia Mintegia, Auzoa, Emanhar y Plazandreok. Desde hace más de dos décadas, colectivos de Altza, Intxaurrondo y Bidebieta piden un proceso de descentralización administrativa que dote a los barrios de órganos de gestión y decisión. «Aunque sabíamos que las juntas de distrito son de carácter consultivo, decidimos participar para reforzar el marco territorial del antiguo municipio de Altza y fortalecer el trabajo asociativo en problemas comunes», dicen desde las asociaciones.

La trayectoria de la Junta de Distrito ha sido muy corta, afirman. Mucho más corta que los 15 meses que han transcurrido desde su constitución, ya que no ha sido convocada durante los meses de verano ni del año pasado ni del actual. Pero la participación de las asociaciones ha sido «muy intensa, dinámica y constructiva», con mucho trabajo voluntario para elaborar propuestas, estudiar problemas y coordinarse, al margen, de las labores en sus propias entidades. Como resultado de ese dinamismo, se conformaron 5 grupos de trabajo (diagnósticos, urbanismo, participación, presupuestos e igualdad) teniendo como responsables a representantes de estas asociaciones en cuatro de ellos.

Las luces

Las asociaciones del distrito observan 'luces y sombras' en su balance. En el lado más positivo, destacan la aprobación para destinar parte del presupuesto participativo (370.100 euros) a proyectos propuestos desde las asociaciones de la junta. «Todos, mediante negociación y consenso, sin necesidad de recurrir a votación», detallan. Se muestran satisfechos del fortalecimiento del tejido asociativo, principalmente en entidades centradas en temas vecinales y de mujer. La aprobación del reglamento interno de la junta, así como la realización de dos diagnósticos de los barrios por parte de Etxegintza y la Oficina Estratégica y una síntesis del el grupo de Diagnósticos son otros aspectos positivos. «Hay indicadores de una mayor vulnerabilidad de nuestros barrios en ámbitos sociales respecto a la ciudad en su conjunto, así como significativas desigualdades de género»

Las sombras

A pesar de estos resultados, han localizado 'sombras' muy relevantes para un funcionamiento adecuado del distrito en el futuro. «Falta una estructura política y técnica municipal de coordinación y decisión ágil y eficiente. El equipo de gobierno está poco convencido de esta fórmula de participación y se trasladan discrepancias que obstaculizan el trabajo cotidiano», matizan. Perciben el temor de los responsables municipales al desarrollo de un órgano de participación ciudadana más amplio que los habituales, pese a su carácter consultivo y la actitud constructiva de las asociaciones.

Los diagnósticos elaborados a partir de las propuestas de las asociaciones son insuficientes para las necesidades de las gentes de Altza, Intxaurrondo y Bidebieta, dicen, así como que no se ha ejecutado ninguna de la 23 propuestas aprobadas en junta. «Se ha intentado sin éxito elaborar un plan de comunicación y siguen los proyectos municipales relevantes en nuestros barrios sin que recibamos información. Además, ha desparecido recientemente la escasa información sobre el distrito de la página de inicio de la web del Ayuntamiento», comentan.

«Se refuerza la incredulidad y desgaste entre las generaciones adultas y se ahuyenta a las generaciones de mujeres y hombres más jóvenes', dicen.