El lado amable del grafiti

Mikel Herrero es la cara opuesta a las pintadas vandálicas que pueblan nuestras calles. Tras dejar su antiguo oficio de fontanero, hoy vive de decorar rincones y ha llevado su arte hasta la casa del pequeño Gabriel

AINHOA MÚGICA

Podría ser el 'Banksy donostiarra'. Mikel Herrero también entiende que el arte tiene que estar en la calle y que además puede ser reivindicativo. Muestra la otra cara de los grafiteros que dejan su huella vandálica en cada rincón de nuestras localidades y se siente afortunado por poder vivir de ello.

Hace unos años su madre le encargó pintar con spray su recién estrenada tienda de chucherías. Nunca antes había utilizado está técnica y descubrió su pasión. Comenzó a pintar por encargo paredes y puertas de garaje. Hoy en día vive de ello. Así, el Ayuntamiento de San Sebastián le ha contratado para hacer varios murales conmemorativos por toda la ciudad y pintar la fachada del parque de bomberos de Intxaurrondo. Recientemente saltó a los medios de comunicación por pintar un grafiti en la pared de la casa del niño Gabriel, en Almería. Abandonó el oficio de fontanero que llevaba ejerciendo desde hace 17 años para dedicarse por completo al grafiti, al muralismo y a la escultura.

 

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