Kepa Korta: «El porcentaje de inmigrantes en 2030 será importante y debemos prepararnos»

Kepa Korta, ayer ante la Oficina de Estrategia./ARIZMENDI
Kepa Korta, ayer ante la Oficina de Estrategia. / ARIZMENDI
Director de la Oficina de Estrategia de San Sebastián

Defiende la aplicación de «modelos válidos de integración» ante la necesidad futura de traer mano de obra de fuera

Jorge F. Mendiola
JORGE F. MENDIOLASAN SEBASTIÁN.

Desde hace diecisiete años, Kepa Korta dirige la Oficina de Estrategia de Donostia, donde imagina la ciudad del futuro y detecta los obstáculos que se encontrará. El envejecimiento de la población, el nuevo paradigma de la movilidad y los efectos del cambio climático en un destino turístico de costa como la capital guipuzcoana aparecen como retos en el horizonte del nuevo Plan Estratégico 2030.

Los datos

Kepa Korta
nació en Ordizia y se licenció en Derecho por la Universidad del País Vasco.
Fue alcalde de Ordizia
entre 1987 y 1991, entre otros cargos.
Desde 2001
es director-coordinador de la Oficina de Estrategia del Ayuntamiento de Donostia y vicepresidente del Consejo Social de la ciudad.

- Para imaginar la Donostia de 2030 hay que conocer cuál es el punto de partida. ¿Cómo es la ciudad hoy?

- Para saberlo hay que analizar distintas realidades, empezando por la demográfica. Es la foto más fácil de hacer y debemos ser conscientes de que esto va a pasar sí o sí: si entre 15 y 20 años tenemos la mitad de personas que entre 45 y 50 años, eso significa que no vamos a tener jóvenes. Las consecuencias son que si mantenemos el empleo, no podremos disponer de personas suficientes para cubrirlo. Habrá una caída en la demanda de vivienda y menores posibilidades de generar recursos económicos para mantener a los que se quedan fuera del sistema (niños y mayores). La pirámide poblacional se está estrechando en la base y tan importante es el envejecimiento de la población o el aumento de la esperanza de vida como la pérdida de juventud.

«Hoy estamos lejos de la multiculturalidad de París o Londres, pero la ciudad va a cambiar»

«Según la pirámide de población, nos encaminamos hacia un suicidio demográfico»

«Un metro de subida del nivel del mar tiene una profundidad de entrada de 12 metros en la playa»

- Los bajos índices de natalidad tampoco ayudan...

- La fecundidad ha disminuido desde los 2,67 hijos por mujer en edad de procrear que se registraban en 1976 a los 1,33 de 2011, lejos del índice de reemplazo que permitiría el sostenimiento del sistema (2,1 hijos por mujer). Con estos datos en la mano y si no se producen cambios sustanciales, lo previsible es que nos encaminemos hacia una especie de suicidio demográfico.

- ¿Y cómo se mantendrá el sistema si cada vez hay menos donostiarras en edad de trabajar?

- Necesitaremos traer personas de fuera y la inmigración tendrá un efecto clave en el futuro de la ciudad. Muy probablemente va a haber mucha inmigración, tanto en Donostia como en el resto de Euskadi. Debemos aprender cómo aplicar modelos válidos de integración.

- ¿Se asemejará en multiculturalidad Donostia a grandes capitales europeas como París, Londres o Amsterdam?

- Estamos muy lejos de los porcentajes de inmigración que tienen otras ciudades, pero es verdad que según las proyecciones y si mantenemos el ritmo de producción económica la presencia de población inmigrante en 2030 será importante y cambiará de forma clara la ciudad. La cuestión es si estamos preparados para ello. Por eso es tan importante el Plan Estratégico, para prepararnos con tiempo ante lo que está por venir.

- ¿Habrá al menos empleo para los donostiarras?

- La nuestra es una sociedad cada vez más formada. En la franja entre 30 y 34 años, el 64% tiene estudios superiores, porcentaje altísimo en comparación con otras ciudades. La cuestión es cómo generar una economía en la que todos puedan encontrar puestos de trabajo adecuados a su preparación.

- El mercado laboral afronta su propia revolución: ingeniería, robótica, atención sanitaria...

- Pero también hará falta personal en áreas no técnicas. El desarrollo de la robótica y la automatización de los procesos, por ejemplo, requerirán de profesionales con formación humanística y ética. La robótica, por ejemplo, plantea muchos interrogantes. ¿Hasta dónde se puede permitir la acción del robot, desde un punto de vista humano? Hay que abordar esta cuestión desde la perspectiva de los valores. Cristina Garmendia, presidente de la fundación Cotec, decía que según un estudio cerca del 50% de las actividades que realizamos ahora podrían ser automatizables con tecnología actual. Eso tiene consecuencias.

- El transporte de viajeros avanza hacia la electrificación.

- En la próxima década va a haber cambios sustanciales en la movilidad, derivadas de la lucha contra el cambio climático. Vamos hacia una movilidad no contaminante. El sistema actual se transformará de manera muy profunda. Además de ese proceso, hay uno de automatización del sector. Si en un futuro tenemos vehículos que actúan de forma autónoma, no necesitaremos chóferes. ¿Qué impacto puede tener en la industria de la automoción? Muy alto. Por ejemplo, la venta de vehículos privados caería porque ya no compraremos coches sino que solicitaremos un servicio de transporte automatizado.

- El Metro por La Concha y el TAV serán realidades tangibles en 2030.

- Con estas dos obras la movilidad pública va a cambiar hacia un modelo más sostenible, que será una alternativa efectiva a los vehículos privados más contaminantes.

- ¿Que el turismo no sea un problema dentro de 12 años significará que la regulación en marcha ha surtido el efecto deseado?

- En número de pernoctaciones por cada mil habitantes estamos arriba en las tablas comparativas, aunque sin sufrir los problemas de colapso de otros destinos que todos conocemos. La cuestión es intentar mantener la sostenibilidad del turismo, con medidas como la nueva ordenanza de pisos turísticos, la futura tasa turística y otras dirigidas a mantener la calidad y singularidad de Donostia como destino. Pero, al igual que hace cinco años no existía nada de esto, la foto actual del fenómeno turístico puede cambiar en una década. Lo previsible es que podamos mantener esa presión, aunque este es un problema de ciclos, que pueden ser hacia arriba o hacia abajo.

- ¿Se notará cambio climático?

- Se están haciendo estudios muy concretos sobre la variabilidad del clima en términos de temperatura, procesos de tormentas más fuertes, una mayor intensidad de lluvia y la subida del nivel del mar. Se calcula que habrá subido 64 centímetros antes de 2100, que parece poco pero no lo es. Y las previsiones se están revisando al alza. Una subida de un metro tiene una profundidad de entrada en las playas que puede alcanzar los doce metros. La evolución real no se puede predecir, pero todo apunta a que se registrarán este tipo de incidencias y por eso la ciudad ya se está preparando. En los próximos años es posible que se aceleren los procesos y haya un impacto importante del cambio climático en las sociedades de costa.

- ¿Se mantendrá la apuesta por ser una ciudad de ciencia e innovación?

- Se planteó en el Plan Estratégico 2002 y en 2011 se logró aumentar a casi un 3% el presupuesto que se destinaba a I+D. En los próximos años veremos cómo algunos de los procesos tecnológicos que cambiarán nuestras vidas pueden desarrollarse aquí.

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