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Comida celebrada en el año 1925 en Kañoyetan para conmemorar el 25 aniversario de la sociedad. Fotos Kañoyetan
San Sebastián

Kañoyetan, 125 años de hedonismo gastronómico

La sociedad de la Parte Vieja, abierta en 1900 por quince amigos donostiarras para «comer y beber ajenos a horarios y obstáculos», celebra la efeméride con la publicación de un libro que resume su apasionante historia

Iker Marín

San Sebastián

Domingo, 30 de noviembre 2025, 07:53

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Nochevieja del año 1899. Quince amigos donostiarras dieron la bienvenida al año nuevo en la sidrería Meque de la Parte Vieja, que estaba situada en la actual calle Juan de Bilbao. Buenos aficionados al arte relacionado con los pucheros, esta cuadrilla tomó durante las primeras horas del año 1900 la firme decisión de alquilar un local en el barrio para poder disfrutar más a sus anchas de los guisos que les apetecieran. Brindaron por la feliz idea en la sagardotegi y de ese modo dieron el primer paso para la fundación de la primera sociedad exclusivamente gastronómica que alumbró nuestra ciudad. Así nació Kañoyetan, que este año ha cumplido 125 años de existencia.

«La única aspiración de nuestros antecesores era comer y beber tranquilamente ajenos a horarios y obstáculos que las autoridades habían impuesto a las tabernas y sidrerías de la Parte Vieja que no encajaban bien con la imagen de la ciudad-balneario que querían impulsar», señala Fernando Blanco, presidente de honor de la sociedad y comisionado de los actos que Kañoyetan ha organizado a lo largo del año para celebrar la efeméride. «Podemos decir sin lugar a dudas que 125 años después el legado gastronómico de esa cuadrilla de donostiarras sigue completamente vigente entre los actuales socios», deja claro Blanco.

Más allá del puro hedonismo, del disfrute de compartir mesa y mantel entre amigos y amigas, Kañoyetan también dedica muchas horas al cabo del año a organizar diferentes actos sociales y culturales. «Tal y como recogen nuestros primeros estatutos», dice Blanco, «somos organizadores de festejos». Podrían ser muchos más a lo largo de 125 años, pero el presidente de honor destaca dos fechas en la trayectoria festiva de la entidad: 20 de enero de 1911 cuando Kañoyetan colaboró con la Unión Artesana y Euskal Billera con 20 tamborreros y el 19 de enero de 2026 cuando se estrenará su tamborrada infantil denominada Kañoyetan Txiki.

El libro

El libro
  • Título: 'Kañoyetan 1900-2025'

  • Autores: Manolo González, Esteban Durán y Jokin Garate Pujol

  • Género: Histórico/Gastronómico

  • Precio: 20 euros, a la venta en la sociedad.

Con el desfile de los más jóvenes de la sociedad por las calles de la Parte Vieja pondrán el punto y final a los actos que han celebrado durante el año para conmemorar un aniversario que comenzó el pasado 20 de enero con la visita que realizó a la sociedad el lehendakari Imanol Pradales.

Local de Kiriko

Un sinfín de historias, anécdotas y nombres protagonizan los 125 años de esta sociedad que siempre ha estado situada en el callejón de la actual plaza Valle Lersundi, anteriormente denominada plazuela de Santo Domingo. El libro 'Kañoyetan 1900-2025' recoge de forma amena, con textos y fotografías históricas, la trayectoria de esta sociedad que se asentó en el primer trimestre de 1900 en uno de los pocos edificios que no quedó completamente destruido en el año 1813. «La casa perteneció a Joaquín Trino Mendizabal, conde de Peñaflorida y diputado general de Gipuzkoa en 1861», señala Manolo González, coordinador y coautor de la obra junto a Esteban Durán y Jokin Garate Pujol. En el momento de su arrendamiento, el local pertenecía al patrón de traineras Kiriko, que destinaba el bajo para guardar sus enseres de pesca.

No tuvieron muchas dudas los nuevos inquilinos del local para bautizar su nueva sede gastronómica. «Al fondo de esta callejuela, que ahora desemboca en el museo de San Telmo, había un cuartel de artillería de las tropas francesas desde el inicio del siglo XIX y allí tuvo que haber cañones. De hecho, antes de que Kiriko se hiciera con el local y lo alquilara en 1900 a nuestros antecesores, hubo allí una sidrería que se llamó 'Kañoyetan' y después una herrería. No hay ningún documento que certifique que el nombre viene de ahí, pero con estos antecedentes es lo que creemos», explica González.

El libro que se divide en tres apartados bien definidos, –«lo abrimos con la historia de la ciudad que pone en contexto la creación de la sociedad, la propia historia de Kañoyetan y un recetario de la sociedad», resume el coordinador del trabajo–, también explica que a lo largo de la historia se han utilizado diferentes términos para referirse a la entidad: «La han llamado Cañobieta, Cañoyeta, Kañoietan... Así hasta 1993 cuando se recuperó el que se considera el nombre original de la sidrería existente antaño: Kañoyetan», indica Manolo González.

Comida del centenario en el año 2000.

Homenaje en 1930 a Joshepa Urquía, primera cocinera de Kañoyetan.

Comida para celebrar este año la incorporación de la primera mujer, Elena Arzak, como socia de la entidad.

20 de enero de 2025, primer acto para celebrar el 125 aniversario de la sociedad con la presencia del lehendakari Imanol Pradales.

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Siempre se le puede llamar 'Cañones', como es conocida a nivel popular desde hace décadas esta sociedad que «creemos que desde su inicio» tiene como lema la siguiente frase en euskera: 'Erric bere legue, icheac bere aztura', y que se puede traducir de la siguiente manera: 'Cada país (pueblo) su ley, cada casa su costumbre'.

Y como tal, Kañoyetan tenía, y tiene, las suyas. «Por ejemplo, nuestras mesas con solera. A lo largo de la historia hemos tenido las mesas de los médicos, la de la sidra y la del txakoli, que es la única que se sigue manteniendo entre un grupo de socios que se junta los fines de semana», cuenta González.

Fueron 'ilegales' 25 años

En una trayectoria tan extensa en el tiempo hay varias fechas que son claves en el devenir de 'Cañones'. Tanto Manolo González como Fernando Blanco destacan tres, más allá de la propia apertura de la sociedad en el año 1900. Para empezar, la elaboración del primer reglamento de la sociedad en 1925. Durante sus primeros 25 años la sociedad funcionó «al margen de la ley», sin estatutos que definieran su funcionamiento. «Ante la presencia de los miqueletes en la sociedad pidiéndoles la documentación de actividad, no tuvieron otro remedio que convocar una reunión con carácter de urgencia como Junta General, redactar el reglamento y nombrar a la primera directiva de Kañoyetan, que encabezó Eusebio Unzizu», cuenta el coordinador del libro.

Otro de los grandes hitos de la sociedad fue la compra del local en el que llevaban décadas de alquiler. «En 2015 lo compramos, y en 2021 hicimos lo propio con el local que estaba a su lado. Tras una importante renovación conjunta pudimos inaugurar la nueva sede, con la entrada por la calle 31 de agosto, el 13 de agosto de 2022», recuerda el presidente de honor. Por último, la otra fecha que consideran clave en el devenir de la sociedad fue el 20 de enero de 1992, cuando «se estrenó nuestra tamborrada de adultos», dice.

Mujeres, cocineras y socias

Es curioso que en una sociedad que ha modificado este mismo año sus estatutos para incluir a las mujeres como socias, –«un tema que se comenzó a debatir en la década de los 60», afirma González–, el nombre de dos de ellas sea imprescindible para resumir su historia gastronómica. Joshepa Urquía y Elena Goyeneche fueron en diferentes épocas las cocineras que dirigieron los fogones de Kañoyetan, «algo habitual en la época, a pesar de que había socios que también cocinaban. Esta es una costumbre que aún hoy se mantiene en alguna sociedad del Centro», dice Manolo González.

Urquía se hizo cargo de la cocina en 1913 y durante años fue la «dueña» de la zona más noble de la entidad. Su desempeño entre los fogones fue tan destacado que los socios la homenajearon en 1930. Años después la navarra Goyeneche le tomó el testigo en la cocina. Ha sido curiosamente otra cocinera, Elena Arzak, la primera en ser aceptada como socia en 'Cañones' al cederle su aita Juan Mari su plaza de socio.

Cocina de la sociedad en 1935.

Las kokotxas de la sociedad que saboreó la reina María Cristina

El libro sobre la historia de la sociedad acaba con el apartado dedicado a 'Algunas recetas típicas de Kañoyetan'. La primera, destacada como «plato emblemático», está dedicada a las kokotxas a la donostiarra. Todo ello por su historia vinculada a la reina María Cristina. En el libro 'Fragmentos de la autobiografía de un nonagenario dedicados a una nonagenaria' del doctor Manuel Celaya, que se cita en el libro de Kañoyetan, se detalla el interés de la reina por las kokotxas. Celaya explica que el príncipe Pío de Saboya, secretario de María Cristina, le comentó que había probado en la sociedad un plato «soberbio» que despertó su curiosidad. Eran las kokotxas. Ante la imposibilidad de que las mujeres entraran en la sociedad, el príncipe encargó en Kañoyetan el plato para la reina, que lo disfrutó en el palacio Miramar.

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